18 de octubre
Mi psicóloga mira mi laptop y lee mi último escrito con una sonrisa en el rostro. Su expresión es de aprobación.
—Sabes que no soy ninguna editora calificada —dice devolviéndome mi laptop—. Pero me gusta lo que he leído de ti los últimos meses y tu progreso es alentador, ¿Qué puedes decirme de este último escrito?
—Los nuevos comienzos —respondo de inmediato—. Ella se despide de un amor, pero al final le desea una nueva vida, felicidad. Y del mismo modo, ella intentará tener lo mismo, sin miedo. Debemos aprender de nuestras batallas, de los obstáculos que hemos librado y decir con orgullo "lo logré". Y si alguna vez nos hicieron daño, no desear mal. Siempre podemos crear sueños nuevos y seguir con nuestras vidas si tenemos la oportunidad.
—Excelente.
Es mi última sesión con la doctora. Cumpliré pronto un año en exitosa remisión y aunque soy consciente de que esto quizá sólo sea atrasar el momento de mi muerte, ya que el cáncer podría volver, estoy bien. Estoy más que bien.
Mi cabello ha crecido un poco y mi piel ya no es la de un cadáver en descomposición.
—Tuve cáncer. —Continúo—. No fue un proceso fácil y soy consciente de ello, de todo lo que viví y como me deterioré al punto de sentir que me rompía... De las personas que conocí y las que perdí, pero estoy tratando de salir adelante.
—Entiendo. ¿Qué hay de tu relación? ¿Vas a casarte?
—No aún. —Sonrío—. Tengo un prometido al que amo, siempre ha estado a mi lado, en el buen y el mal momento y aunque sería el sueño de mi vida, no es para este momento.
—¿Tu familia?
—Mi familia es maravillosa —sonrío alegremente—. Mary tiene un nuevo empleo y ha conocido a alguien lindo con ella. Mamá y papá hoy cumplen veinticinco años de casados y eso sí que queremos celebrarlo. Mi hermano y mi mejor amiga quieren casarse —y aunque la idea aún me desconcierta, creo que es algo lindo—. Y mi mejor amiga se gradúa en diciembre y sé que será la mejor médico que conozca este mundo.
—Desde luego que sí, ¿eres feliz, Andy?
—Lo soy —respondo sin titubeos.
. . .
Ashton espera por mí afuera del edificio, como siempre. Él camina a mi ritmo y me ayuda a seguir. Sonrío con cariño y me acerco corriendo hasta él para poder abrazarlo.
—Me gusta cuando haces eso —sonríe de lado, antes de besar mis labios—. Me alegra ya no tener que traerte aquí.
—No estuvo tan mal —digo—. Sonrió ante mi escrito, no lo miró como si yo fuera una loca.
—Eso me gusta, ¿a qué hora es tu clase?
Me alegra decir que volví a reanudar mis clases en la universidad, aunque, básicamente, tengo que repetir el año desde el inicio, pero eso no me molesta, considerando que estuve ausente más de la mitad del año, creo que es necesario.
Me apunté a tres clases extra, también, contando mi clase de pintura, las cuales comparto con Ashton.
Oh, y vivimos juntos desde hace tres meses oficialmente.
—Hoy no iré, vayamos a casa, quiero felicitar a mis padres —pido.
—Es lindo que tengan tanto tiempo juntos y sean una familia tan bonita. Aunque están todos locos.
—Y que lo digas, ese día Marcelo no salió de la jaula, solo se metió a su casa y todos estuvimos dos horas afuera, temiendo que nos mordiera.
Hasta pedimos pizza y tuvimos que hacer que el repartidor saltara la cerca del patio trasero, porque nadie quería entrar a la casa. Pero le dimos buena propina.
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Antes del Cielo
Non-FictionAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
