15 de mayo
-Ya casi se acaba -señala Ashton el suero, colgado y goteando, conectado a mi brazo. Él sujeta mi mano y de forma distraída hace círculos en el dorso. Su tacto es cálido. Es la primera vez que lo dejo asistir a alguna de mis sesiones de quimio.
Cuando él me lo pidió, realmente no pude negárselo. De algún modo, sentí que se lo debía. Después de todo, él se había quedado esa noche en el hospital conmigo y también me había visto desplomarme más de una vez. No hay nada que no quisiera que él viera, que no haya visto ya, para ser honestos.
-Serán sólo unos minutos más -respondo y él sonríe. Lo observo y lo observo... No puedo dejar de hacerlo, siento que hay algo diferente. Sigo mirándolo igual que las veces anteriores, pero ahora hay algo que se siente diferente.
Ashton me devuelve la mirada y me aparto rápidamente apenada.
Sintiendo como los latidos de mi corazón se aceleran ¡Dios! Este chico va a matarme del corazón. ¿Cómo logra que lata de esa manera?
Él ríe por lo bajo y me vuelvo para preguntar qué le resulta tan divertido, cuando, con su mano libre, acaricia el contorno de mi rostro con dulzura. Su sonrisa es feliz. Y sus labios me provocan.
Siento muchas ganas de besarlo. Besarlo mucho. Lamerlo... Morderlo. Me doy una cachetada mental. Por dios, Andy, haz tus oraciones. Él está aquí con fin amable y profesional y tú pensando eso. Qué vergüenza.
Él está aquí a mi lado... es mío.
Cuando estuvimos en el hospital aquella noche lo dejé acunarme en sus brazos mucho tiempo, le permití acariciar mi espalda y besar mis labios. Besarme mucho. Y lo disfruté con todo mi ser. Esa noche me acercó más a él.
...
-Estoy enamorado de ti -dejó caer contra mi boca. Y lo primero que hice fue apartarlo de mí, como si su tacto me quemara.
Mi cara debió ser un poema, debido a la sonrisa divertida que él esbozó. Cada vez que sonríe algo dentro de mí se mueve. Mi corazón latía como si quisiera salir de mi pecho y saltar a los brazos de Ashton. ¿Es en serio? ¿Lo decía en serio? Y aunque se sorprendió un poco por mi reacción, su pose siguió relajada.
De hecho, lucía demasiado aliviado, como si lo que había dicho fuera algo que estuviera ahogándolo y finalmente lo hubiera dejado salir.
Parpadeé repetidas veces anonada. Buscando el error dentro de su pronóstico.
Me había quedado sin habla. Me llevé una mano al pecho y masajeé suavemente. Eso hacía cuando me encontraba nervosa. O demasiado observada.
-Y también te amo -dejó caer sobre mí, como balde de agua fría.
-¿Qué? -Logré gesticular.
-Que te amo -se levantó y se acercó a mí, pero dejando dos pasos de por medio. Él estaba esperando por mí. Esperaba a que yo decidiera si correr a sus brazos o no.
Negué frenéticamente.
-Ashton... -balbuceé su nombre.
Era un buen momento para ahogarme con mi saliva y morir.
-No tienes que decir nada -se encogió de hombros, sus ojos azules brillaban con intensidad y su semblante era un hermoso poema. De esos que te llegan al corazón, que bañan tu alma y te hacen feliz.
-Con que lo sepas es suficiente para mí, Andany.
Usó mi nombre completo... Sonreí abiertamente y sentí las lágrimas agolpándose en mis ojos.
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Antes del Cielo
Non-FictionAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
