Capítulo 56

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16 de mayo

—¿A dónde vamos? —Cuestiono.

Mi voz sale algo queda y distorsionada, pues mi cuello va envuelto en una bufanda que cubre hasta la mitad de mi rostro. Es azul, la abuela la tejió para mí cuando tenía quince y nunca la he usado hasta ahora, porque no me gustan las bufandas.

—¿Qué traes puesto? —Dice divertido y se acerca para alejar la tela de mi boca, pero me aparto para que no lo haga, ganándome una mirada interrogativa.

—Fue un regalo de mi abuela y como hace frío pensé que sería buena idea llevarla.

Debo agregar que es una excusa vaga y estúpida, porque hace calor y el cuello ya empieza a sudarme. Además de que llevo un vestido de tirantes, en color azul, con un lindo escote al frente. Es ropa de verano.

Pero no se emocionen. Llevo un suéter blanco que lo oculta a la perfección. El punto, es que se me enfrían los pantis de tanto en tanto y el vestido ni se levanta debido a la poca brisa que hay, así que llevar bufanda ni siquiera es una opción. Ashton me observa divertido y sé que no se traga mis palabras.

Me resigno y alejo mis manos para que pueda quitarla.

Lentamente desenvuelve la bufanda hasta dejar libre mi cuello y, aunque quisiera ocultarlo, sé que se ha percatado de ello. Su expresión me lo dice. Coloca sus dedos en mi barbilla y me hace girar el rostro. Su toque me quema.

—¿Qué es? —Pregunta inspeccionando mi piel—. No los había visto antes.

Un moretón descansa cerca de la base de mi oreja, un poco más abajo. Y también hay uno cerca de mi clavícula y otro a un costado de mi cuello. Tres lindos hematomas se extienden sobre mi piel.

—Aparecen todo el tiempo, pero siempre terminan desapareciendo, para luego volver a salir en otros lugares. Es parte de. —le resto importancia. No es la primera vez que los veo en mi cuerpo, sólo que no habían salido en un lugar tan visible. Desaparecerá en algunas semanas. —. Tengo uno en la espalda y otro en las costillas. Del lado derecho.

Bajo la cabeza.

Él se acerca y hunde su rostro en mi cuello, besa el lugar donde debe estar el moretón bajo mi oreja y luego va por el de mi clavícula. Lame el que está a mi costado, luego de besarlo. Y mi piel se eriza como si fuera la de un gato.

Santa madre de Dios.

A continuación, se aleja y acomoda mi cabello hacia adelante.

—Te ves hermosa esta noche y esa bufanda azul desentona con tu cabello —la arroja por la ventana del auto y aterriza en el asiento trasero—. Si ponemos tu cabello así, no se nota —acomoda mi cabello hacia adelante cuidadosamente—. En cuanto al resto de los hematomas, preciosa —me toma de la cintura y me atrae hacia su cuerpo para besarme tiernamente—. Me temo que tendrás que desnudarte para que pueda verlos.

Me río por lo bajo y le devuelvo el beso. Me encanta este chico.

. . .

—Bien, vamos. —Ashton tira de mi mano. Oh, mierda, ya me estoy acobardando. ¿Cómo dejé que me convenciera?

—¿El centro comercial? —Levanté una ceja y lo observé curiosa.

—No cualquier centro comercial. Es EL centro comercial —mantuve mi ceja arqueada y él resopló frustrado—. Aquí hay un cine.

—¡Ah! Iremos al cine —reí en medio del entendimiento.

—No, preciosa, nos colaremos al cine —me guiñó un ojo.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora