Punto de vista de Ashton
Si me pagaran por ser un estúpido, créanme, ya sería el dueño de Dubái. Pero como no me pagan... Ya qué.
Se terminó, acabó, murió desde hace meses, la verdad.
Y ella no se disculpó.
Saco mi teléfono del bolsillo trasero de mi pantalón y le marco a Shane, estornudo al tercer timbrazo y el responde al cuarto.
—Se acabó.
—¿La segunda temporada de "La casa de Papel"? Pues sí, se acabó. —Me paso la mano por la cara y empiezo a caminar rumbo a mi casa. Acabo de dejar el restaurante donde me citó Katiena y el que yo tuve que pagar, por cierto.
Simplemente patético. Debí dejar que lo pagara ella ¡es nada comparado con lo que me debe por lo que me hizo!
Pero no soy un patán, no de ese modo.
—Lo mío con Katiena, Shane, eso. —Explico irritado.
—Creí que eso se había acabado hace meses, cuando te puso los cuernos, hermano, y con tu primo —lo imagino mirándose las uñas—. Aterriza, Ash.
Fulmino la nada con la mirada y luego suspiro.
—Ya salí del restaurante —avanzo unos pasos y me dejó caer en la primera banqueta que encuentro, estoy en un parque y faltan al menos tres calles más para llegar a casa, hace frío y me siento solo.
Mi vida ha ido en picada desde el año pasado, con los problemas de mis padres, su paternidad y mis cuernos. En fin.
—Es increíble —me río sin humor—. Me estaba echando en cara lo bueno que es Jean. Joder ¿De verdad crees que me importa cómo mierda es? En fin. Yo le pedí que no volviera a molestarme.
—Auch —dice Shane al otro lado de la línea, pero nada más. Espera a que termine de hablar.
—No le deseo mal. Al contrario, deseo que sean muy felices, pero una parte de mí no puede evitar sentirse resentido. Y la otra parte, masoquista e idiota... Esperaba al menos una disculpa. Fueron tres años, Shane, ¿cómo tiras eso a la basura, así nada más y no dices, siquiera, "lo siento"? —Mi voz suena débil, pero ya no me afecta, no del modo en el que debería. Es como recibir terapia de choque.
Ahora sólo estoy enojado conmigo mismo. Todo acabó en el momento en el que los descubrí juntos.
No sé por qué la quería de vuelta... Ah, sí, sí lo sé, porque me siento solo y ella solía ser mi mejor amiga. Antes de ser mi novia, fue mi amiga.
—Debes seguir, lo sabes, ¿no? —Inquiere mi amigo.
—Lo sé. No voy a volver a enamorarme.
—Y yo me embarazo el año que viene. Amigo, no se trata de querer hacerlo o no, no se puede evitar, sólo pasa y ya. Quizá ella no era la indicada. Llegará alguien más.
Me río por lo bajo, me burlo en realidad.
—Voy a darte un puñetazo cuando me llegues llorando por la siguiente chica...
—Eso no pasará. Me voy a unir a un monasterio. —Digo.
—Se te va a caer la polla al tercer día. Ya deja de decir estupideces y ve a casa. Relájate quieres... Y...
Deja la frase y frunzo el ceño.
—¿Qué?
Lo oigo suspirar.
—Vi a tu madre esta mañana... Quiere hablar contigo...
—No quiero nada que tenga que ver con ellos. —Lo interrumpo de inmediato.
—No les correspondía...
—No los justifiques. Me mintieron y no sólo con que sabían que mi novia salía con su sobrino favorito y el idiota de su hijo al mismo tiempo...
—No los justifico.
—¿Qué hay de mi padre?
—Sigue igual. Y tu hermano está bien.
Shane y mi hermano menor, Dan, son también buenos amigos.
Me paso la mano por la cara y suspiro. Mi familia es un puto desastre, es falsa, sólo una careta para la sociedad.
—Lo pensaré —digo bruscamente—. Debo volver a casa.
—Está bien. Nos vemos mañana, amorcito. —Y cuelga, pero antes puedo escuchar su risotada.
Niego, guardo el celular de nuevo en mi bolsillo y reanudo mi camino. Me duele la cabeza y necesito pensar un poco, ordenar mi vida y decidir si debo ir o no a ver a mis padres.
Es mucho para una noche.
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Antes del Cielo
No FicciónAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
