Capítulo 70

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18 de julio (Un mes después)

—¿Qué color crees que me quede mejor? —Pregunta Melanie.

—Azul, probablemente —respondo. Mi hermana cierra los ojos y procedo a maquillar sus párpados. Siempre he sido floja para maquillar mi rostro, pero debo admitir que es algo que se me da bastante bien en el rostro de otros.

Hoy es día de visitas, Melanie, Mary y tía Lisa están aquí para una tarde de chicas. He pasado los últimos meses metida de cabeza en el hospital y no he hecho ninguna de esas cosas que solíamos hacer juntas, así que hoy llegó como sorpresa en la tarde de visitas. Ya no hay salidas al spa, ni idas al cine o a correr, ya ni siquiera puedo caminar demasiado sin cansarme.

Va un mes desde que inició mi proceso de trasplante y aunque el último mes ha sido difícil, estoy haciéndolo lo mejor que puedo. Aunque no tenga muchas fuerzas y tampoco esperanzas. Todos los días hay vómitos, mareos, me sangra la nariz, incluso si duermo y a veces no puedo sostener ni mi propio peso. No obstante, según el doctor Callahan y especialistas, todo ha marchado bien hasta ahora, estamos en un periodo estable, podría decirse. No es bueno ni malo, solo es y ya.

Pero no quiero aferrarme.

Así que, por ahora, planeo sólo concentrarme en un delineado color verde que estoy haciéndole a mi hermana.

—Te compramos algo —dice tía Lisa con una sonrisa.

—Ah, ¿sí? —Me gustaría poder decir que enarco una ceja, pero me temo que eso ya no está disponible en mis accesorios para expresiones del rostro. Papá bromea sobre que ya no se sabe si estoy feliz, triste o enojada.

—Sí —chilla emocionada Mary y dirijo mi atención a ella y a su vientre hinchado. Ella luce delgada y tiene ojeras, pero es porque no duerme lo suficiente, sigue estudiando y será mi donante los siguientes seis meses. Su vientre no es enorme aún, pero desde que dio la noticia, formalmente, los cambios comenzaron a ser notorios. Tía Lisa está feliz y tío Garlo aún no puede creerlo, pero sabemos que llora cuando no lo vemos.

Por cierto, la última vez que tío Garlo me visitó, se comió toda mi gelatina y ya no quiero sus visitas.

—Lo usarás el día de la fiesta de Melanie.

—¿Lo... Usaré? ¿Qué es? —Pregunto, picada por la curiosidad, acercándome precipitadamente a tía Lisa.

—Ya lo verás. Ashton nos ayudó a escogerlo.

—¿Por qué no confiaré en ustedes? —Niego y regreso a seguir con el rostro de mi hermana, ya que no me quieren mostrar.

—No seas dramática. Por cierto... —Masculla Mary y levanta su mano, batiendo sus dedos, dejando ver un brillante anillo plateado.

—No —digo cubriendo mi boca, pero sin ocultar mi emoción—. ¡Oh, por Dios, Mary, matrimonio! —Río histérica y feliz y me acerco para abrazarla—. Felicidades, me alegro por ti.

—Es un anillo a largo plazo —se sonroja—. No quiero casarme embarazada, porque el vestido no va a quedarme bien y cuando el niño o niña nazca no tendré tiempo para una boda, así que quizá cuando crezca, pero el anillo ya está.

—Como siempre, Mary planeando los gases que se tira al día —la molesta tía Lisa y esta le saca la lengua, para luego reír.

—¿Y tío Garlo cómo lo tomó? —Indago.

—Estaba ebrio el día que le dimos la noticia y dijo que él sería la madrina de mi boda.

—¿No habrá querido decir padrino? —Pregunta Melanie.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora