Capítulo 65

30 0 0
                                        

31 de mayo

Recuesto mi espalda contra la pared... De la celda.

Son las 5:30 de la madrugada y me sorprende que aún tenga energía para mantener mis ojos abiertos. Llevamos encerrados aproximadamente una hora y media y una mujer (de hecho, la misma que nos ordenó subir al auto y nos esposó) nos vigila.

—Genial —farfulla mi hermano—. Simplemente genial. —Le doy una mirada fulminante que él no nota y resisto el impulso de quitarme uno de mis tacones y arrojárselo a la cabeza. Todo esto es su culpa.

—Oye, mamá nos sacará de aquí —intenta tranquilizarme Ashton—. En cuanto pueda comunicarme, claro está —lo último lo dice con duda.

Que la mencione me desconcierta, porque la última vez que la vi, él no quería ni voltear a mirarla. No obstante, pensar que hablaron me alegra. Que las cosas estén bien entra Ashton y su madre me hace feliz.

—No, no lo hará —quizá si nos saque de aquí antes del amanecer, pero quiero sentirme miserable por un momento—. ¿Qué sucedió?

—Pues que tu hermano... —Empieza Ashton.

—Era una pregunta capciosa —ruedo los ojos y observo a Andrew, acostado cómodamente en la pequeña cama individual de la celda donde nos tienen reclusos.

Es la única cama que hay y él no se la merece.

Bryan duerme plácidamente en el suelo, de hecho, desde el principio, él sólo tenía ganas de ignorarnos, pero el sueño terminó por vencerlo. No creo que despierte por ahora.

—Esto no debió pasar, eso irá a mi historial —digo y realmente no debería importarme—. Y yo... Yo, mi vida es un desastre, hablo en general, todo es un jodido desastre y esto no debió pasar, mi vida era tranquila...

—Y aburrida, Andy querida —dice Ashton, mirando sus uñas. Y mis ojos se llenan de lágrimas. Aburrida, pero estaba sana. Estaba sana, pero no lo tenía a él en mi vida. Es un ojo por ojo. Dije que aceptaría mi destino, pasara lo que pasara y trataría de adaptarme a ello, pero esto me supera.

Me toma un minuto regresar a mi lugar y calmarme, ahora que el agobio ha regresado a mí en está celda oscura.

—Lo era —admito, observando a Ashton—. Era yo y un día a la vez.

—Y ya no lo es —añade mi hermano, creo que el alcohol ha bajado una décima de su sistema—. Sigues viendo esas series hasta la madrugada, pero has cambiado mucho, para bien, hermanita. Y esta noche no será la excepción, para todo lo maravilloso que vendrá —dice orgulloso.

—Estamos en prisión —lo observo con mis ojos entrecerrados.

—Sí, también —dice orgulloso y se coloca las manos en la cabeza, a modo de hacer una almohada y recostarse en el mugriento suelo. No es como que tengamos más opciones.

—Nena, todo está bien.

¿Es así? ¿Voy a estar bien?

¿Y si todo estará bien para mí... lo estará también para Chris? Mi pequeño ángel abandonado.

—Me duele —digo, bajando la cabeza—. Todo me duele, no deben apegarse a mí.

Y me toma sólo un segundo romperme.

—¿Y crees que lo hacemos porque queremos...? ¡Ouch! —Se queja Andrew desde la cama, cuando Ashton le lanza su zapato. Se los había quitado hace un rato ya.

—Voy a explotar —mascullo.

Y tengo razón. No quiero palabras de amor o aliento, aunque no las rechace porque no soy quién para quitar voluntades, no las quiero.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora