Capítulo 54

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—Todo va a estar bien, hija. —Estamos de vuelta en la habitación de hospital. Al final me quedaré aquí y podré irme mañana. Orden del doctor.

—Lo sé, mamá. —Asiento, no porque lo crea, sino porque eso es lo que ella quiere escuchar. Papá se acerca y besa mi frente.

—Estaremos afuera. —Dice. Ya son casi las diez de la noche. Frunzo el ceño.

Ya todos regresaron a casa. Todos excepto mamá, papá... Y Ashton, quien espera aún para verme.

—¿Afuera? ¿Por qué? —No sé por qué tengo la mala costumbre de hacer preguntas, cuya respuesta conozco—. No se quedarán —mi voz es severa. Mis padres no pasarán la noche en una sala de hospital, durmiendo incomodos en una silla—. Vayan a casa y descansen.

—Hija... —empieza mamá.

—No, mamá —la interrumpo—. No quiero que duermas sobre una silla con la espalda encorvada y tú papá, tienes reunión mañana ¿no? Debes levantarte temprano.

Ellos comparten una mirada dubitativa.

Odio cuando hacen eso, que se miren como si no estuviera allí, decidiendo qué hacer conmigo, cuando puedo tomar mis propias decisiones.

—Por favor —suplico—. Vayan a casa. Voy a estar bien. De verdad —acuno las manos de papá—. Ve a descansar, yo voy a estar bien.

—No nos molesta, Andy. —Dice mamá con la voz algo enronquecida—. Podemos...

—No quiero que lo hagan. Yo estoy bien. Pueden pasar mañana por mí, pero, por favor, no duerman en la sala de espera.

Y vuelven a mirarse con duda. Resoplo internamente.

. . .

—Te caí como anillo al dedo y lo sabes —la sonrisa de Ashton me cae como un primer sorbo de agua fría: Refrescante.

—Lamento que tengas que pasar la noche conmigo —estamos sentados sobre el sillón que hay en la habitación. El doctor Callahan logró hacer que lo trajeran para que mi chico pudiera dormir. Creo que él piensa que Ashton es mi novio—. No tengo ánimos para obligarte a marcharte y que duermas en tu cómoda cama. Así que sólo me queda disculparme.

—Nena, no me molesta en lo más mínimo. Yo... Tenía muchas ganas de verte —dice y sus ojos me miran directamente, me estremezco—. Estaba preocupado. Me asusté demasiado cuando no despertabas.

—Perdóname. —"Se negaba a dejarte ir" recuerdo las palabras de papá y mi corazón se estruja—. No quería asustarte de ese modo —mi voz es un hilillo agudo y tengo la garganta rasposa, es que he llorado demasiado el día de hoy.

—Lo sé —sus labios se curvan en una sonrisa pequeña.

Observo a Ashton, lo hago con minuciosidad.

Desde sus manos, hasta las puntas de su cabello desordenado. Sus ojos, las ojeras debajo de ellos, sus labios, su nariz...

—¿Por qué me miras de ese modo? —Su voz me saca de balance. Es música para mis oídos.

—¿De cuál modo?

—Como si en cualquier momento te fueras a abalanzar sobre mí —sonrío y me muerdo el labio inferior. Adoro tener a este chico rubio y perfecto a mi alrededor.

—Quizá lo esté considerando —respondo y él me mira con una chispa de brillo en sus ojos—. Te guardo en mi memoria —confieso finalmente.

Él no dice nada de inmediato, entiende que tengo más para decir, así que sólo se limita a esperar.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora