Me encuentro sobre una superficie suave. No obstante, siento como si mi espalda estuviera sobre arena, arena húmeda con olor a cloro, raspándome y metiéndose entre las hebras de mi cabello, engullendo mi cráneo.
Mis oídos zumban y siento mis extremidades tensas y pesadas, como si me hubiera convertido en un almohadón de plumas mojado.
Busco a ciegas con mis manos, pero la verdad, no estoy segura de haber hecho el más mínimo movimiento.
Sé que estaba afuera, estaba con alguien... Ashton, estaba con él. Luego la lluvia, una invitación a tomar café, sangre en mi nariz y luego oscuridad.
¿Dónde estoy? Me pregunto en mi mente, ya que no soy capaz de controlar mi cuerpo.
Muevo los párpados e intento abrir los ojos cuando un destello de luz me ciega y vuelvo a cerrarlos.
Escucho un barullo de voces a mi alrededor, todas hablan al mismo tiempo y no soy capaz de reconocer ninguna. Son todos sonidos inconexos. Y eso me dice que no estoy sola, donde quiera que me encuentre.
—Está despertando —dice una voz gruesa y siento un roce cálido bajo mis dedos.
«¿Dónde estoy? ¿Qué pasó?»
Pregunto, pero no obtengo respuesta, lo más probable es que ni siquiera haya llegado a abrir la boca.
Intento separar los párpados una vez más y aunque la luz vuelve a cegarme, hago el esfuerzo de quedarme despierta.
—Andy. Andy, mírame ¿eh? Mira aquí.
Tío Garlo está a mi lado, con una arruga en la frente y los labios fruncidos.
Luce preocupado.
—Tío Garlo —balbuceo con una voz ahogada, me falta el aire y cuando intento sentarme el mundo comienza a dar vueltas. Gimo y me dejo caer en el sillón en el que me encuentro.
—Permítame —pide otra voz y una persona que no es Garlo toma mi mano, ayudándome a sentarme. Lo miro y me siento aturdida. Me desmayé—. Hola, Andy, soy Charles, tu vecino de al lado, ¿sabes quién soy?
—Eres enfermero y casi nunca estás en casa —digo atropelladamente.
—Exactamente. Buena chica —me sonríe cálidamente.
Con el pasar de los segundos siento que todo vuelve a su lugar. Miro a sus ojos, son negros como la noche y comienzo a preguntarme qué hace él aquí.
—Te desmayaste —explica. Asiento—. Soy enfermero, estuviste inconsciente unos minutos, es normal si te sientes aturdida, ¿tienes sed?
No había notado la rigidez de mi lengua y el ardor en mi garganta hasta que él ha hecho la pregunta.
—Sí —digo por fin, mi voz suena ronca y mi garganta se queja por esa sola nota.
Me llevo las manos a la cabeza y me acaricio las sienes. No había notado que llevaba una chaqueta negra cerrada hasta el cuello hasta que he bajado la mirada.
Un vaso de cristal es extendido en mi dirección y lo tomo con manos torpes.
Ashton luce aún más pálido bajo la luz y su mirada baila entre el miedo y alivio.
—Bebe —pide suavemente y obedezco. Finalmente caigo en cuenta de que la chaqueta es suya y que nos encontramos en su departamento. Caí en sus brazos antes.
—Andy —la voz de tío Garlo es ronca, hay seriedad en ella. Una que casi nunca le escucho usar—. ¿Te has estado alimentado bien? ¿Es primera vez que sucede? ¿Quieres que llame a tu madre?
—No, no hagas eso —ordeno a sólo una de sus preguntas.
—Quizá sea bueno que visites a un doctor. Ve a que te hagan un chequeo general. Te daré una orden, será un favor para que no pidas usa cita. Tengo un amigo que puede atenderte sin problema —busca algo en un maletín, escribe y me lo tiende. Tío Garlo lo toma al ver que no me muevo—. Ve mañana a primera hora. Es lo que puedo hacer por ti —Charles tiene una sonrisa amable en su rostro, lleva el pelo despeinado y sus hombros hundidos demuestran lo cansado que ha de estar. Tiene puesto el uniforme del hospital donde trabaja—. Debo retirarme.
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Antes del Cielo
No FicciónAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
