8 de diciembre. (Meses adelante)
Punto de vista de Ashton
Cuando era pequeño, mamá siempre solía decirme que la vida es lo más valioso que uno tiene y que debía apreciarse, por más difícil que esta llegara a ser.
Que la felicidad es sólo un momento y que sin importar qué, debíamos valorar el amor de otros y amarlos de vuelta.
Y la verdad, no estoy muy seguro de por qué estoy recordando eso justo ahora, pero, de lo que sí estoy seguro, es de que mamá tenía razón.
Los humanos estamos hechos de momentos y recuerdos. De vida y salud, aunque algunos que lleguen a gozar completamente de esta última. Pero son esas personas las que aprecian más la vida. La adoran con cariño, aunque esta los golpee. Quieren vivir como si no hubiera un mañana, porque son conscientes de que podría no haberlo.
Y, en algunas ocasiones, al verlos motivados y tan llenos de vida, quieres ser cómo ellos. Y cuidar su amor y quererlos de vuelta.
Gracias, madre.
Por esa razón, no puedo dejar de mirar con adoración a mi preciosa Andy. No puedo dejar de mirarla y quererla, sin importar la montaña rusa de emociones que me ha hecho sentir desde que la tengo en mi vida. Y la amo. Dios, como la amo.
La vi romperse infinidad de veces y también perder la esperanza una infinidad de veces más. La tuve en mis brazos muchas noches y la escuché llorar muchas más. Y, aun así, no cambiaría nada de lo que he vivido a su lado en todo este tiempo. No cambiaría nunca el hecho de tenerla en mi vida. Sus caídas y triunfos son míos también y me enorgullece decir eso. Aprecio su vida y los momentos felices a su lado. Y, sobre todo, valoro mil veces su amor. Más cuando sonríe en mi dirección con todos sus dientes y pequeños hoyuelos aparecen en sus mejillas. Es tan preciosa que podría explotar.
Hoy será su primer análisis para saber si podrá ir a remisión. El trasplante arrojó buenos resultados y ninguno cabe de felicidad. No obstante, no dejaremos de venir al hospital por muchos meses, aún deben vigilar su avance y terminar todo el ciclo del trasplante de médula.
Aún el cáncer no se ha ido completamente de su sistema y aunque eso sería pedir demasiado al cielo, no paro de rogarle. Pero la alternativa está funcionando en sus células y eso es suficiente por ahora. Afortunadamente puedo decir que, por un momento, el cielo nos sonríe. El tratamiento funciona y aunque nos han dicho que podría no ser permanente, tenemos un rayo de esperanza.
—Bueno, eso será todo por hoy, Andany. —Anuncia el doctor Callahan.
Ha pasado un mes desde la muerte de Chris y aunque Andy llora aún por él de vez en cuando, está sanando poco a poco y se le ve un poco más feliz. Siempre trato de hacerla feliz. No dejaré de hacerlo nunca, aunque se me vaya la vida en ello.
Y aunque mi chica sigue delgada, con ojeras y su cabeza es una superficie limpia y brillante, me dice que estaremos bien sin importar qué.
—Debes volver aquí la semana que viene, finalmente tendremos un progreso específico —sonríe Callahan y aunque el gesto no toca sus ojos, sé que se alegra por ella.
Él sobrelleva la muerte de Chris a su manera y aunque tiene cosas que trabajar de sí mismo, sigue aquí, adelante, con los tratamientos de Andy al pie de la letra. No estoy seguro de que tan bueno o que tan dañino es eso, pero, si beneficia a mi Andy, honestamente, es lo único que me importa.
Él sufre la partida de alguien y eso es triste, no obstante, sigue asistiendo a Andy de manera profesional. Sé que ella debe ser el reflejo de lo que era su hijo. Padecían la misma enfermedad, pero con una esperanza de vida diferente.
ESTÁS LEYENDO
Antes del Cielo
Non-FictieAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
