Capítulo 32

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—¡Andy! ¡ANDYYY!

Salto en mi lugar del susto y cierro mi libro de golpe.

María; la encargada de las inscripciones para la obra de Romeo y Julieta, me sonríe con timidez desde su lugar, apenada por haberme asustado. Ella es de cabello corto y complexión pequeña, su piel es blanca y sus ojos demasiado grandes para su cara. No obstante, es bonita y podría compararse con una muñeca.

Me retiro los audífonos.

—Perdona por gritar —se disculpa.

Resto importancia y sonrío.

—Descuida, ¿necesitas de mí?

—No, eh, bueno, sí... —mira a todas partes y finalmente a mi cara.

Levanto una ceja y la observo curiosa, preguntando qué necesita con mis ojos, sintiéndome un poco impaciente. Ya quiero volver a mi libro.

—Pues, eh, quería saber si te gustaría pasar luego por el directorio para terminar de tomar tus datos —habla bajo, pero la escucho perfectamente. Frunzo el ceño.

¿Directorio? ¿Datos?

—Oh, claro, que tonta —se golpea suavemente la cabeza—. Me gustaría agradecerte, gracias a ti la obra está salvada —sonríe y cierra los ojos cuando lo hace, abrazando la carpeta que lleva en sus manos.

Alto, ¿que yo salvé qué?

—Oye, oye, —levanto mi mano—. ¿Cómo que yo salvé la obra? —Estoy confundida—. ¿Cuál obra?

Ahora la que luce perdida es ella.

—Romeo y Julieta. Gracias por ofrecerte a ser nuestra Julieta. La verdad, estoy súper emocionada, tú eres realmente hermosa y serías perfecta para interpretar ese papel. Al principio lo iba a tener Katiena, pero luego ella dijo que ya no lo quería y sin más dejó el papel. Y yo casi entro en pánico porque ya todos habíamos trabajado mucho y eso es para recaudar fondos para...

La detengo, poniéndome de pie horrorizada.

—Ah, lo siento mucho, María, pero creo que te equivocaste de chica —aclaro con una sonrisa, me pica la garganta y quiero reír.

Ella debió confundirse de chica. No soy la única Andy en la universidad, hay dos más, si no me equivoco.

—Yo no me he ofrecido a hacer ningún papel de protagonista en ninguna parte. —Y esta vez sí me río. Que gracioso.

¿Yo? ¿De actriz? Sí, claro. No, nunca, jamás.

—Pero es tu nombre el que aparece en el guion que te toca —y mi sonrisa se borra.

—No, ya te dije que no. Debes estar equivocada, yo no soy la única Andy en la universidad.

Además, yo no soy tan reconocida.

—Andany Coldwater, ¿no? —pregunta, revisando su carpeta, tiene el ceño fruncido—. Así te llamas. Lo sé porque una vez hicimos un trabajo juntas, ¿recuerdas? Ahí supe que tu verdadero nombre es Andany y que Andy es sólo para abreviar.

—Tiene que haber un error. —Me siento y le pido la carpeta. Y sí, en efecto, es mi nombre con todas las letras—. Yo no me inscribí.

—Ya lo sé. Es por eso que debes ir a terminar de dar tus datos. Ashton fue el que te anotó para el papel.

Y en ese momento soy cómo un pájaro que se cae en picada, directo al suelo, a romperse en mil pedazos.

—¿Qué Ashton qué? —Mi voz sale atropellada y mi ojo tiembla.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora