—Bonito cuarto.
—¿Ya terminaste de revisar? —Pregunto desde mi cama y él mira, dejando caer el oso de peluche que sostenía, levantando las manos y negando su culpa.
—Es sólo que... No lo creo, ¿esta es tu habitación? Es tan opuesta a tu departamento —mira en redondo. Me fui de casa cuando cumplí diecinueve y la verdad, aun cuando cumplí dieciocho, no me molesté en cambiar los colores de mi habitación, ni los osos de peluches, porque yo quería un lugar nuevo para decorar.
No le vi el sentido a hacerlo, mi habitación dejó de sentirse mía desde mucho antes, la idea de querer mudarme y tener mi espacio comenzó a cocerse en mi interior cumplidos los dieciséis y ya no hubo vuelta atrás.
—Sí, supongo que difieren un poco —admito.
—¿Un poco? Este parece "My Little Pony".
—Tampoco exageres —me cruzo de brazos—. ¿Ya me muestras la lista?
—Pensé que querías que la quemara —fanfarronea, tomando asiento junto a mí en la cama.
Cuando abrí la puerta y lo vi ahí, de pie bajo el umbral, juro que pensé que estaba soñando y cuando me mostró la lista, el sueño se convirtió en pesadilla.
—Encontré tu lista.
—Por favor, quémala. —Fue lo primero que dije.
Pero él no hizo caso y no me quedó más opción que invitarlo a pasar, ya que Michel apareció, seguida de mamá, la abuela, tía Lisa, Sara, Karla, María, Melanie... Todas las mujeres de la casa, en resumen. Y claro, todas quedaron con la boca abierta cuando vieron a Ashton, tanto que casi pude percibir suspiros en coro cuando él sonrió y saludó.
Incluso escuché a alguien murmurar:
"Así te reciben en el cielo".
—Un Ángel caído —balbuceó Michel con las mejillas rojas y mis primas y mi hermana le siguieron con suspiros.
¿Adivinen quién ya tiene su propio Club de fans?
—Muy bien, suficiente. —Y así lo arrastré a mi habitación.
—¿Sabes? Usé tu máquina para hacer café un par de veces y oye que es bastante práctica... Aunque me quemé en algunas ocasiones, pero creo que quiero una.
Ruedo los ojos a modo de broma y sonrío.
—Vaya que fue difícil dar con ella —tiene las piernas cruzadas al estilo indio, con el codo en la rodilla y el puño en la barbilla. Ashton en mi cama por segunda vez, quien lo diría —. Tuve que revisar todos tus cajones. Te quería preguntar ¿por qué tienes tantos juegos de Baby Dolls?
Casi puedo sentir el sonido de cristales rompiéndose detrás de mí, ante ese comentario. Mierda.
—Ah... Je —me río nerviosa—. Paola me los regaló y mis tías también me dieron algunos —Dios, debí tirar esas cosas que nunca uso, ni usaré, a la basura.
—El rojo fue mi favorito. El de dos piezas —murmura para sí mismo.
—¡Ya deja de mencionar eso! Para empezar, ¿qué rayos hacías revisando mi ropa interior? —Casi puedo percibir las muchas ganas que tiene de reír.
Lo está disfrutando.
—Te dije que tenía que buscar tu lista.
—¿En mi ropa interior cuando claramente te dije que debías buscar en el armario?
—Y sí, busqué en el armario. Hasta encontré un álbum familiar... Por cierto, lindas fotos desnuda. Aunque, si tengo que escoger entre tus piernas de chiquita y las de ahora...
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Antes del Cielo
NonfiksiAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
