Punto de vista de Ashton
—¿Entonces ella vio el vibrador? —Shane sigue acostado en mi sofá, cagándose de la risa desde que le conté lo que pasó con Andy y no encuentro forma de huir de su molesta risa o sacarlo de mi casa. Por cierto, el vibrador era para él.
Se supone que le haría una broma, pero salió mal. Bueno, más para mí que para él.
—Amor mío, no se compara el tamaño de penes frente a una chica —y vuelve a cagarse de risa.
Le doy una mirada fulminante y le lanzo mi botella de agua vacía a la cabeza.
Acabo de llegar de entrenar y mi plan era darme una ducha y dormir, pero a Shane le dio por iluminar mi vida con su molesta presencia. Y estoy considerando sacarlo a la calle. Pero él está acostumbrado a que lo saque. Así es nuestro amor.
—¿Quién lo diría? —Abandona el sillón para ir directo a la cocina. El sillón y la nevera son mejores amigos para él que yo—. Bueno, ella es bonita —me apunta con una zanahoria, antes de comérse la mitad de un tajo.
Lo miro con enojo.
—Oye, no te las comas —pido.
—No lo negaste.
—¿Qué cosa?
—Que es bonita —me dirige una sonrisa picarona y le vuelvo a tirar la botella vacía que acabo de recoger del sillón, antes de irme a mi habitación.
Necesito un baño. Estoy estresado, sudado y justo ahora irritado.
Hoy volví a ver a mi ex novia y aunque quiero dejar de comportarme como un idiota, simplemente no puedo. Ella me mira y vuelvo a sentirme mal. No la quiero de vuelta, pero no puedo evitar sentir rabia ante su traición.
¿Por qué tenías que hacerme eso, Katiena?
—Admite que lo es.
—Déjame en paz.
Y yo no tengo que admitir nada, ya lo pienso, Andy es bonita, es preciosa… Vaya que sí. En cada parte del cuerpo. Y sí que puedo decir eso, pero no diré nada al respecto en voz alta.
También admitiré que es un poco amargada, pero preciosa al final. Y el cabello mojado le sienta de maravilla.
Pero Shane no tiene que saber eso, pues sería darle demasiado material para bromas. No me gusta esa chica, no en el modo romántico, sino el amistoso. Acabo de salir de una relación dañina y aunque odie admitirlo, aún no supero del todo a mi exnovia. Y ni siquiera es porque todavía la ame, sino que su traición me escuece profundamente y aún sigo esperando una disculpa. Una que aún no llega.
Me deshago de mi ropa de deporte y me meto a la ducha. Salto cuando el agua helada cae sobre mí, pero al final solo suspiro resignado. El dueño del edificio me advirtió de eso.
Termino de bañarme y me visto con lo primero que encuentro. No veo a Shane merodeando en mi habitación, así que asumo que regresó a la cocina a saquear mi nevera. Bueno, mi casa es su casa, ya qué. Me meto a la cama, notablemente exhausto.
—Oye ¿y con Katiena cómo van las cosas? —Siento la cama hundirse a mi lado. Abro un ojo para mirar a Shane, que se está comiéndose un sándwich.
—Ya murió.
Escupe la comida—. ¡¿Katiena?!
—¡La relación, imbécil!
—¡Ah! —Ruedo los ojos y me dispongo a dormir—. Bueno, hermano, ya era hora.
—Lo era —con cada segundo que pasa me siento más y más somnoliento—. Ya no duele tanto, pero aún sigo esperando una puta disculpa. Ya ni siquiera me importa su explicación.
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Antes del Cielo
Non-FictionAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
