Capítulo 16

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Me arqueo sobre mi estómago y vuelvo a vomitar.

—Okey, pasaremos a comprar fruta y luego a casa para que comas y duermas.

Escupo los residuos de mi lengua y me limpio la boca con el dorso de la mano. Hago una mueca de asco. Es otro día en el hospital y siempre es lo mismo después de cada quimioterapia. La mitad de mi estómago es dejado en el inodoro, es uno de los efectos secundarios, resultado directo de los fármacos que entran en mi sistema.

Pero claro, el doctor dijo que era fácil confundir los efectos secundarios de los fármacos con los síntomas del cáncer. Eso no me hizo sentir mejor.

Cierro la tapa del inodoro con brusquedad y me levanto para sentarme sobre ella.

Aunque siento la debilidad apoderándose de mi cuerpo, al menos las ganas de vomitar ya han pasado, no obstante, aun siento que me voy a caer si doy dos pasos sin mirar.

—Pau, estoy... —"bien" pero es una frase que no puedo terminar.

—Cierra la boca, compraré fruta para alimentarte y llevarás tu debilucho trasero a la cama y punto.

Paola ha estado peor que una madre las últimas semanas, pero no me mal interpreten, me encanta que esté aquí, apoyándome.

Pero no puedo evitar pensar que ella tiene una vida aparte de mí, no quiero convertirme en su carga personal, aun cuando ella niega que es así.

—Tenemos que volver la semana que viene —le observo tomar asiento frente a mí sin dejar de frotarse el ojo derecho—. ¿Cuándo iremos con tus padres?

Quiero rodar los ojos, pero eso sólo me ganará una cachetada segura. En su lugar, sólo suspiro y me recojo el cabello en un moño desordenado.

—Mañana —digo sin mucho ánimo—. Iremos mañana.

—Oye, sé que es difícil, pero no puedes mantenerlos en la ignorancia. Lo sabes.

Asiento y un nudo se instala en mi garganta. Mi cabeza es de lo más susceptible últimamente, nunca deja de pensar, de maquinar ideas y encarnar miedos.

Todas las posibilidades me llenan de temor.

—¿Qué pasa si los medicamentos no funcionan? —Percibo su mandíbula tensarse—. ¿Si no responden?

—¿Por qué asumes que no lo harán, Andy?

—Es una posibilidad que no...

—Lo harán —se inclina y me abraza—. Lo harán —susurra finalmente, pero sólo para sí misma.

. . .

Antes de volver a casa pasamos a comprar frutas, frutos secos, verduras y también helado.

Hemos estado viviendo juntas desde que llegó y la verdad, no sabía cuánto la había extrañado hasta que la he tenido a mi lado a cada segundo. Actuamos normal, ella me deja limpiar mi departamento, pero no levantar peso, ambas cocinamos y hacemos como que nada sucede, hasta que llega el día de la siguiente sesión. Una vez en casa soy enviada directamente a tomar un baño como si no tuviera veintidós años sino cinco y Paola se hace cargo de preparar algo para comer.

Ella estudia desde mi departamento, tiene contacto con su universidad y por lo que me explicó recibirá clases vía Skype. Estoy realmente agradecida de que haya respetado la decisión de no decirle nada aún a mis padres.

Aunque eso ya acabó.

Mañana debo ir y enfrentarlos. Sabrán lo que sucede, desde cuándo y lo que podría ser el futuro. Ya no puedo seguir retrasándolo, es cruel lo que estoy haciendo.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora