Capítulo 78

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27 de diciembre

Cierro mi laptop y sonrío satisfecha, otra historia para mi colección y una que no voy a mostrar a mi psicóloga... Al menos no por ahora. Cuando deje de ser mi psicóloga, quizá lo haga. Me encuentro en la cafetería del hospital en el que estuve internada. Faltan pocos días para que el año termine y este será mi último chequeo del año. Un año terminado exitosamente.

Aún debo volver en enero, pero, aun así, me siento animada. Oficialmente he entrado en remisión y nada podría hacerme más feliz. Así que podría decir que terminé el año exitosamente. Lo he conseguido. Mi primer triunfo.

Jugueteo con el anillo de compromiso en mi dedo y sonrío al recordar a Ashton delante de mí, rodilla al suelo y ojos ilusionados.

"Se mi esposa".

Las palabras siguen reproduciéndose dentro de mi cabeza. Y aunque estoy loca por él, justo ahora... La verdad es que no vamos a casarnos en un futuro cercano, no quiero hacerlo aún. Aún hay cosas que los dos nos debemos y una boda en este momento, no creo que sea la mejor opción. Así que sólo me limité a decir:

—Acepto... pero nos casamos en un par de años.

Estoy segura de que, si mi madre hubiera tenido algo en la mano, me lo habría arrojado a la cabeza.

—Oh, bueno, supongo que tendré que cancelar el plan de casados que instalé en nuestros celulares. —Bromeó Ashton, pero, aun así, sonrió satisfecho.

Madre es algo tradicional, al igual que la abuela Mayu... Ah, y olvidé mencionar que incluso Marcelo recibió un regalo. De verdad, no sé cuándo esa horrible rata abandonará este mundo. Yo casi lo hago primero que él y él como si nada... En fin. Mamá y la abuela mencionaron lo de casarnos por la iglesia, pero yo no quiero eso, es demasiada parafernalia. Además de que aún no habrá boda. Y Ashton y yo ya tendremos tiempo para pensar en ello a detalle. Pensar en la boda, la comida, los adornos, el vestido. Luego la casa juntos, muebles y demás, me da dolor de cabeza solo planear una sola cosa de esas.

Oh, y los hijos... Si es que puedo tenerlos. Nuestro hogar. Hay tiempo, sí lo hay. No quiero apresurarme ahora. Un suspiro cansino sale de mí y comienzo a guardar mis cosas, ya es hora de ver a Callahan.

. . .

El hospital no logra percibirse diferente. Fueron momentos difíciles los que viví en este lugar y esperaba no tener que volver. Pero aún queda camino. Así que no puedo ser tan avariciosa.

Me acerco a recepción y Madeline me saluda con cariño.

—Hola, linda. —Sonríe y busca en la lista—. Sí, ya el doctor debe estar esperando por ti... Tus análisis de la semana pasada están listos y hoy tendrás los últimos.

—Muchas gracias, Mandy. —Digo y ella arruga la nariz y me saca la lengua. Odia que le digan así.

. . .

La puerta del doctor Callahan siempre me pareció demasiado grande. Desde la primera vez era imponente. Hasta el día de hoy, sigue dándome la misma impresión.

Los resultados de mis últimos análisis de sangre fueron satisfactorios y ya no tendré que volver al hospital hasta pasado 20 de enero. Igual debo seguir con estrictos cuidados, dietas, pastillas, etc. Pero al menos ya no tendré que dormir en el hospital y estoy bien, relativamente.

Abracé a Callahan antes de irme, no estoy segura de sí es la primera vez que compartimos un abrazo, pero por alguna razón, me hizo sentir bien. Sentí que él lo necesitaba.

Callahan se irá un tiempo.

No, no se jubiló, ni por su pérdida, que fue lo que más lo mantuvo en este hospital, ni por su edad. Él sólo decidió tomar un respiro y sucumbir a la culpa tranquilamente.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora