30 de mayo
Aliso la falda de mi vestido y le sonrío a mi reflejo en el espejo, en un inútil intento de tranquilizarme. Tú puedes, me digo, pero sé que no he huido porque afuera del vestidor me esperan demasiadas personas y van a capturarme si intento correr.
Bueno, ya estás aquí. You can do it! (¡Tú puedes!). Demonios. No, no puedo hacer esto.
—¡Agh! —Resoplo y me dejo caer en el pequeño puf que se encuentra en mi "camerino". Observo la etiqueta con brillitos encima del espejo.
"Camerino de Rosita fresita" y entre paréntesis, con letra torcida y pequeña "(Andy)". Mairy lo hizo para mí. Y sí, señores. Voy vestida de rosita fresita para animar la fiesta de una niña de 8 años. Juro que Paola va a pagar por esto.
. . .
—Oh, vamos —suplicó Paola al otro lado de la puerta, pero me limité a ignorarla. Ni en un millón de años haría una cosa tan infantil y estúpida como esa. Ni siquiera me gustó alguna vez esa caricatura—. Será divertido —siguió. Abrí la ducha sin entrar en ella sólo para no escucharla y me quedé sentada sobre la tapa del inodoro—. Y también será una experiencia inolvidable.
—¡JÁ! Por su puesto que será inolvidable. No se hace el ridículo de esa manera todos los días —refuté sarcástica con los brazos cruzados. No va a convencerme. No lo hará. No lo hará.
—Ya llegó por quién lloraban... —Oh, no.
—¡Ashton! —Exclamó mi amiga. Ah, no, no lo hará.
Pero era muy tarde, no llegaría a tiempo para callarla.
—Andy será Rosita fresita en la fiesta de mi sobrina.
—¿En serio? Eso es genial. Tiene el cabello.
Abrí mi boca para negarme y decir que yo no haría tal cosa, cuando escuché más voces entrando a la habitación. Pero es imposible, porque, como dije en algún momento, al universo le gusta meter su mano traviesa cuando las cosas van mal, para hacerlas ir peor.
—¿Quién tiene qué cabello? —Esa es mamá.
—Andy —responde Paola—. Será Rosita fresita para la fiesta de Mairy.
—¡Maravilloso! —chilla mamá—. Avisaré de una vez a la familia. —¡NOOOOOO! Me llevé las manos a cada lado de la cabeza. No, por favor.
—¿Qué es maravilloso? —Ese es papá.
—Andy hará de Fresita en una fiesta —anunció mamá, emocionada.
Y dejé caer la cabeza contra la puerta. Golpeando mi frente en el proceso.
—¿Cariño, estás bien?
. . .
—"Te quedará bien" decía "te pareces a rosita fresita" decía —¡Jódanse todos!
Bueno, menos Mary, porque ella está embarazada.
—Andy, cariño, bebé, ya sal —me alienta mamá. No debí acceder a hacer esto. ¡No tiene sentido todo esto! Tiro de mis cachetes exasperada y procedo a acomodar los mechones sueltos de mi cabello y la boina color rosa sobre mi cabeza.
Inhala... Exhala... Inhala... Inhala.
—Andy —llama la voz de Ashton. ¡No! ¡Exhala! ¡Exhala! Dios, no puede ser. ¡No puedo salir así!
—No saldré.
—Nena, sal, ¿quieres?
—No, no quiero —me abrazo y retrocedo hasta pegar mi espalda contra el enorme espejo de cuerpo completo.
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Antes del Cielo
NonfiksiAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
