Punto de vista de Ashton
Me llevo las manos a la cabeza. Esto no puede estar pasando. No puede. Se desmayó delante de todos y yo no llegué a tiempo para tomarla y temo que se haya lastimado. Eso está matándome.
La trajimos al hospital, ya que no pudimos hacerla reaccionar. Estoy asustado y siento que algo dentro de mí duele.
Y es que es fácil olvidar que ella no está del todo bien cuando la ves sonreír... Hasta que de un momento a otro está en el suelo con sangre en su nariz. Por favor, Dios, que todo esté bien.
Ya han pasado varias horas y aún no sabemos nada de ella. Ni señal de doctores, enfermeras, nada. No sabemos nada. ¿Era algo predecible? Quizá debí observarla más y prever que algo como esto sucedería. No sé por qué me siento tan culpable. Siento que no la cuidé.
¿Se veía cansada? ¿Débil? Quizá se tambaleó en algún momento a mi lado y no lo noté. Señor, por favor, que todo esté bien... Por favor, no te la lleves aún... Por favor, no aún. Eso es lo único que puedo implorar, porque no sé qué más hacer, no sé qué más decir.
Y soy consciente de que esto podría ser nada más un susto, una falsa alarma, pero estoy demasiado conmocionado, con lo repentino de la situación, que no puedo pensar con coherencia ni calma. Y solo pienso en que no superaría jamás que algo malo haya pasado en su sistema y que vengan solo a dar una mala noticia.
Shane y Will fueron a comprar el almuerzo para todos y aún no regresan. Son casi las cuatro de la tarde y seguimos sin saber nada de ella, nadie se molestó en comer ni en quedarse en la casa.
¿Por qué pasa esto ahora? ¿Por qué cuando ella parecía estar tan bien? Aunque, quizá el ciego fui yo. Ella no habla conmigo lo suficiente sobre su enfermedad. Me evita y me deja ciego respecto a ese tema. Quizá no sé realmente cuál es la situación.
Inclino mi espalda contra la silla y mi cabeza choca contra la pared. Me siento tentado a volver a golpear mi cabeza contra la dura superficie, pero no creo que así la calma llegue a mí. Me estoy volviendo loco. Casi toda la familia de Andy está en el hospital y su madre, quien no había dejado de llorar desde que ingresó a la sala de espera, yace dormida sobre una camilla. Se desmayó, pero ya está bien. Ahora sólo duerme.
—Ella estará bien —susurra una voz, temblorosa e infantil. Es la primita de Andy; María. La observo fijamente, parpadeando más veces de las requeridas, intentando contener las inmensas ganas de llorar que llevo conmigo.
—Es verdad —ahora quien se dirige a mí es su hermana; Melanie—. Ella es fuerte. Está bien. Seguro no es nada.
Sus palabras, aunque se tambalean, son sinceras.
Se limpia disimuladamente una lágrima, que solitaria se desliza por su pómulo y tiernamente coloca sus manos en los hombros de la niña y le pide que la acompañe a comprar chocolate caliente. Una vez se han alejado, inclino una segunda vez mi espalda y mi cabeza vuelve a golpear contra la pared, creando un eco bajo y sordo que solo yo escucho.
—Si sigues así, dejarás un hoyo —el padre de Andy se sienta a mi lado y la silla de metal cruje levemente bajo su peso.
Créame —río sin humor—. Es en otro lugar donde hay un hoyo. —Sonrío con tristeza. Lo oigo suspirar.
—Disculpa por ser tan mal educado contigo —dice de pronto—. Ella es mi niñita, debes entender. Sé que no es excusa, pero igual quiero disculparme. Me caíste mal desde el primer momento en el que escuché de ti —señala—. Pensaba que no eras más que un idiota intentando burlarse y luego me saliste con la chorrada de que eras su novia...
ESTÁS LEYENDO
Antes del Cielo
Non-FictionAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
