Capítulo 33

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—Bueno, yo no veo nada imposible o lo suficientemente vergonzoso en esta lista como para no cumplirlo —Mary; la hija de tío Garlo, se encuentra en mi habitación revisando mi lista y ayudándome a buscar algo, medianamente decente, para usar.

Ya sólo queda una hora para que sean las siete y que Ashton pase por mí, para llevarme, sabrá Dios, a donde.

Desde que abrí los ojos hoy siento que me estoy autodigiriendo. Se está desatando una batalla en mi interior y no puedo controlarlo. Casi puedo sentir como mi riñón le da un puñetazo a mi hígado.

—Acepté participar en una obra de teatro, Mary. Es horrible y vergonzoso. Voy a ser Julieta, el personaje a quien tanto juzgué por idiota, casi toda la vida... ¡Yo tendré que darle vida! —Me dejo caer boca abajo en la cama.

Estoy frita.

—Oye —Mary me acaricia gentilmente la espalda—. No es tan malo. Está en tu lista. —Escucho el papel en sus manos y luego a ella aclarándose la garganta—. Ser la protagonista en una película. Es una obra de teatro, pero es casi lo mismo, querida. Una cosa menos para tachar de tu lista. Será emocionante. Sólo imagina.

Lo imagino y esta vez es mi corazón quien entra en batalla con mi estómago.

—Todos estaremos ahí, contigo, apoyándote en todo.

Levanto la cabeza, solo para mirarla y sonreír.

—Gracias, prima, pero eso no me hace sentir mejor.

Ella ríe.

Mary, de todas mis primas, es a quien más cercana soy. Aunque, ya casi no la veo con la misma frecuencia con la que solía hacerlo antes de que me mudara al departamento que me obsequió tío Garlo.

Bueno, que le obligué a darme.

Además, ella estuvo estudiando lejos hasta hace poco.

Ella, a diferencia de mí, tiene ambiciones, sueños y metas imposibles que planea cumplir. Y la admiro mucho por eso.

No digo que yo no tenga, pero yo quería lo normal, una carrera, éxito merecido, un esposo... hijos, una familia y una vida larga.

Algo debí saltarme al nacer. Alguna letra pequeña en el contrato del cielo, para antes de venir a la tierra.

—Por cierto, ¿qué es ese lugar misterioso al que irás? —Pregunta, mientras se quita las zapatillas y se trepa mejor en mi cama. Levanto mi peso con los codos.

—Pues... Ashton no me lo dijo.

—Ah, el papi Ashton —murmura, levantando las cejas.

—Ay, no, ¿tú también? —Me quejo y luego me levanto de la cama para volver a mi armario. Aún no decido qué usar.

—Andy, hacen una bonita pareja —miro a mi joven prima, la misma que dice que los novios son una pérdida de tiempo, suspirar como si de una novela se tratara. Además, ella tiene novio.

—Pues, yo no lo veo así. Él sólo está cerca para lo de la lista, creo que es más un capricho de él que mío —respondo, revisando mi ropa, ¿qué debería usar?

Me pongo la mano en la barbilla.

—Querida, es muy probable que le gustes. Los hombres son realmente básicos, pero si algo llama su atención estarán ahí hasta conseguirlo. Niega que no te gustaría saber cómo besa —me congelo al escuchar sus palabras—. Si yo fuera él, no haría ninguna de estas cosas solo porque sí.

Si tan sólo supieras, Mary.

Así que hago exactamente lo que ella me pide que haga, lo niego.

—Pues no. —Le saco la lengua y tomo mi camiseta azul de cuadros. Parece de chico, pero es de mi talla, así que la puedo usar sin ningún problema.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora