Permanecemos en el hospital, angustiados en una sala de espera. ¿Así se sentía cuando era yo la que estaba en su lugar?
Cuando regresamos a la habitación ya mi prima yacía inconsciente en el suelo... Y sé que jamás borraré su expresión de dolor de mi cabeza, aun cuando tenía sus ojos cerrados. Se la llevaron hace más de una hora y por más que preguntamos, no hemos logrados obtener alguna noticia de ella. No sabemos nada aún.
Tía Lisa dormita sobre el hombro de tío Garlo y la verdad, me temo que ya se ha quedado sin lágrimas para llorar. Comenzó a gritar y llorar desesperada cuando vio a Mary, manchada con su propia sangre en el suelo y tío Jacinto tuvo que llevarla lejos, mientras Ender la tomaba en sus brazos y alguien más llamaba a la ambulancia. Yo miraba la situación en un segundo plano, como si mi consciencia se alejara de mí. No podía creer lo que mis ojos veían.
Tía Lisa es alguien sensible y aunque aparente lo contrario y ponga a tío Garlo en su lugar a cada rato, ella es bastante sentimental. Y no soporta las pérdidas de personas cercanas.
Así que, si el bebé no está bien, sé que eso nos devastará. Aunque, todos sabemos cómo resultará esto. No faltaba mucho para que diera a luz y ya teníamos más de la mitad de las cosas que tendría el bebé.
Quizá me estoy adelantando... Pero no tengo un buen presentimiento. No obstante, estar preparado para lo peor, no hace que duela menos.
. . .
Pasan dos horas más antes de que obtengamos alguna razón de ella. Y sabemos qué ha sucedido, mucho antes de que la doctora hable.
—No pudimos salvarlo. —Y tras decir un par de palabras más, que estoy segura nadie escuchó debido a la conmoción, se alejó por el pasillo, tan impasible como un fantasma.
Ashton acaricia mi espalda y yo solo me echo a llorar.
—¿Y si murió por mi culpa? —Hipo y Ashton me abraza.
—No, hija, eso no es así. —Mamá y Tía Lisa se acercan. Tía llora, pero me sonríe débilmente.
—No es tu culpa, cariño. Tuvo problemas desde el inicio del embarazo. Desde la primera cita lo supimos, pero Mary se aferró a seguir, sin importar qué pasara.
—Pero ella... Dios, tía. Quizá necesitaba todo lo que me dio —y me echo a llorar una vez más.
—No fue tu culpa. —Lisa toma mis mejillas y besa mi frente—. Y ella no se arrepiente de haberte ayudado. Mary aún es joven, habrá momento para más bebés. Y mira esto, su novio ni siquiera está aquí.
El novio de Mary trabaja para el ejército, así que poco está en casa. Es una relación difícil, pero se las han arreglado para estar juntos. Él estuvo feliz por la noticia de su bebé y esto será una dura noticia.
—Me gustaría verla. —Pido—. Por favor...
—Está bien, linda, arreglaremos para que entres.
—Gracias, tía. —Y la abrazo—. Lo siento —susurro, sin dejar de sentirme culpable.
. . .
—Este es el fin de nuestra relación —llora Mary, con manos en la cabeza—. Nunca nos veíamos. Y él estaba feliz con el bebé, lo estaba, pero sé que era lo único que nos mantendría unidos, Andy. Y ahora el bebé murió. Fui una pésima madre y ni siquiera lo vi nacer. Pero soy peor, porque yo sabía que esto podía pasar, pero quería... Yo quería qué él se quedara conmigo y ya, Andy...
Acaricio su hombro y la abrazo.
—No puedo evitar pensar que fue mi culpa...
—No lo fue. —Me corta de inmediato—. Nunca tuve problemas al darte mis células. Tenía placenta desprendida y debía tener mucho reposo y cuidado... —Hipa—. Resbalé en el baño —dice—. Me golpeé. Por eso me conseguiste así, por Dios, Andy, yo maté a mi bebé.
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Antes del Cielo
No FicciónAndy Coldwater vive un día a la vez. Una vida tranquila que no pierde enfoque ni en la peor de las perezas: Escribir libros hasta que las canas hayan engullido su brillante cabello rojo. Aspira a encontrar su lugar en el mundo editorial y dedicarse...
