Capítulo 77

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24 de diciembre

—Okey... —Es todo lo que dice Amanda luego de leer mi escrito, donde una chica asesina a su hermana gemela, sólo para suplantarla en su boda.

—¿Y eso qué significa, Andy?

—Las dos caras de la moneda.

—Explícate.

—Bueno, en mi cabeza las cosas no ocurren tan literales y hay más de una versión. Quizá es sólo la novia sintiéndose presionada y huyendo a Rusia. Quizá no hay un cadáver o quizá la hermana los asesinó a ambos... —Intento explicar y comienzo a dudar de si es buena idea mostrarle mis historias a mi psicóloga, considerando que terminan en tragedia o asesinatos.

—¿Has considerado la escritura como una profesión a largo plazo, Andany?

—Yo... bueno, sí, lo he hecho. Pero a veces siento que nada de lo que escribo es lo suficientemente bueno.

La observo sonreír abiertamente.

—Creo que tengo una siguiente tarea para ti.

. . .

La brisa fresca acaricia mi rostro y sonrío con gratitud, hace algunos meses atrás, cuando mi vida pendía de un delgado hilo, no habría imaginado que, para este momento, aún estaría con mi familia en noche buena.

Todas las mujeres de la casa nos encargamos de la comida de mesa y los hombres del asado. Y sí, nuevamente estuvieron mirando el fuego todos juntos, como por dos horas.

Observo desde mi balcón a mi familia y la forma en la que todos ríen con regocijo. Y no puedo evitar que eso me enternezca. Si yo no lo hubiera logrado, esas risas se habrían convertido en llanto de dolor. Si soy honesta, hubo momentos en lo que quise rendirme, con la misma fuerza con la que deseaba vivir, porque quería que el sufrimiento parara. Me imaginé dando mis últimos suspiros dentro de la bañera de mi habitación o sólo agonizando en mi cama. También pensé en que, quizá, alguno de mis constantes ataques de pánico terminaría por matarme finalmente.

Piensas muchas cosas cuando la muerte te sonríe desde el otro lado del pasillo. Y aunque te rodea con sus brazos, con caricias lentas y amables, no puedes evitar pensar "no es tan malo, ¿o sí?". Porque, sinceramente, ya no quieres sufrir.

Pero, al final, me aferré a mi vida como si fuera un salvavidas, si puedo comenzar a sanar, es porque aún no es mi momento. Y, aunque el cáncer podría regresar, tomaré con amor esta esperanza que se me ha dado ahora. Seré agradecida.

Las manos de Ashton recorren mis caderas inesperadamente, hasta posarse abiertas sobre mi abdomen. Su nariz acaricia mi oreja y prontamente un beso es depositado en mi cabeza. Salgo de mis pensamientos, algo aturdida, pero me tranquilizo al saberlo cerca.

—Te ves preciosa.

Para la noche de navidad mamá eligió para mí un vestido rojo. Es ceñido a la cintura y acampanado hasta las rodillas, con un escote en la espalda bastante sugerente. Aunque, eso no quita que es elegante.

Giro y poso mis brazos sobre sus hombros y con la respiración contenida en mi garganta, contemplo su belleza bajo la luna. La mirada de Ashton es cálida como el verano.

Va vestido de traje y su cabello peinado hacia atrás le da un aire enigmático y elegante.

—Y tú luces como un ángel que cayó del cielo, amor mío. —Digo con sinceridad y beso sus labios con cariño.

—Siento que un beso tierno es una estafa cuando luces ese vestido —se queja y antes de que siga hablando, lo atraigo a mis labios.

Siempre me ha parecido fascinante la manera en la que Ashton y yo tendemos a encajar. Es casi perfecta la simetría con la que mi cuerpo se acopla al suyo.

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora