Capítulo 47

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8 de mayo

—¿Cuál crees que me quede mejor, el azul o el verde? —Hoy vine de compras con tía Lisa y Mary. No, más bien fui obligada.

—Yo creo que todos los colores te quedaron bien. —respondo a la misma pregunta que he escuchado, al menos once veces, toda la tarde. Faltan dos horas para que se oculte el sol y estamos en un local de McDonald's del que, obviamente, no podré comer nada.

—Dijiste lo mismo con todo lo que me puse —se queja Mary—. Y tú no escogiste nada.

—Eso es porque ya tengo que ponerme para el cumpleaños de Melanie. —Me encojo de hombros y dirijo mi mirada en dirección a Lisa de pie en el mostrador, haciendo los pedidos.

—¿Ese vestido de anciana que hizo tu mamá? —Ruedo los ojos, pero sin el más mínimo signo de irritación y solo sonrío.

—No es de anciana, mamá lo mando a arreglar —defiendo.

—Igual, no usarás ese vestido.

—¿Por qué? —Me quejo, al mismo tiempo que tía Lisa deja caer en la mesa las bandejas con los pedidos. Ah, parece que sí voy a comer.

—Te ordené una ensalada. —Dice tía y pone un plato con lechuga, tomates y algunos aros de cebolla, delante de mí—. Pedí que quitaran la salsa.

—Gracias, tía. —Fuerzo una sonrisa, pero la dejo caer cuando ella se da vuelta para ir por las bebidas. Esto es tan injusto. No voy a morirme por comer una hamburguesa ¿o sí? Clavo mi tenedor en un trozo de lechuga y me lo llevo, de mala gana, a la boca.

—Como te decía —sigue Mary—. No usarás esa cosa, vas a parecer Marilyn Monroe con un saco de papás —golpea la mesa con su índice, resaltando su punto.

—Bueno, considerando que ella se veía bien.

—Pero tú no eres Marilyn Monroe —abro mi boca, fingiendo indignación—. Y vas a parecer el saco que tenía puesto, no ella. —Se cruza de brazos—. ¿Ashton irá a la fiesta?

Asiento con la boca llena.

—Pues con mayor razón usarás otra cosa —mi prima frunce las cejas—. Querida, no puedes ir por el mundo como una loca, sin sentido de la moda...

—¿Qué tiene de malo mi ropa? —Me señalo buscando defenderme.

—... Y menos cuando un chico guapo está detrás de tus huesos —termina y se me cae el tenedor.

—¿Qué?

—Andy, por favor, se le nota a leguas —bate la mano con desdén. Lisa regresa con nosotras, pone un vaso de agua frente a mí y se sienta para darle una mordida, del tamaño del iceberg que hundió el Titanic, a su hamburguesa.

—¿De qué me perdí?

—De que Ashton está detrás de los huesos de Andy —explica Mary con simpleza.

—Eso no... —empiezo, pero me veo interrumpida.

—Es cierto —secunda Lisa y mi boca se abre.

—Sólo tienes que verlo —Mary se lleva las manos a las mejillas y Lisa asiente.

—No le gusto a Ashton —sostengo. No obstante, algo dentro de mí se remueve incómodo. Es cierto, yo no le gusto, ni un poco, el sólo es lindo conmigo por... ¿Lástima? ¿Caridad? ¿Por qué le caigo bien? Qué sé yo. Pero no porque yo le gusto.

Entierro el tenedor en un trozo de tomate, con más brusquedad de la que debería y me lo llevo a la boca. Mastico fuerte y sólo me limito a observar a Mary y Lisa, mientras recitan soñadoras cómo Ashton de muere por mí.

Sí, claro.

—... Y más con lo que hará esta noche, seguro que se le declara en medio show —chilla emocionada tía Lisa y de pronto, al notar que metió la pata, se vuelve rápidamente a su hamburguesa y la muerde hasta inflarse las mejillas.

—¿Qué hará esta noche? —Clavo el tenedor en mi plato y ambas se miran la cara, buscan sus comidas y fingen cambiar de conversación, dispuestas a ignorarme—. ¿¡Qué cosa?! —Exijo.

—Andy, querida, nosotras no sabemos... —Pero el celular de Mary timbra, en señal de un nuevo mensaje. Se lo muestra a Lisa y esta solo sonríe. Las miro con el ceño fruncido, enojada y esperando una explicación.

—Bueno, supongo que ya podemos llevarte a casa —se encogen de hombros.

¿Llevarme a casa?

Bueno, ahora que lo pienso.

Sí, fuimos de "compras" pero no llevamos ni una sola bolsa con nosotras. Mary se midió cada vestido que encontró, incluso insistió en probarse uno que ni en un millón de años habría podido quedarle, porque era dos tallas más pequeño que la suya.

Nos tomó casi veinte minutos desatascarlo de su cuello. Se midió faldas, aun cuando ella las odia, dos vestidos de novia (con uno su vientre se veía más relleno de lo que realmente es, pero seguro fue porque nos detuvimos a comprar churros, porque ella quería comer) e incluso entramos en una tienda de disfraces.

No compramos nada.

Y me arrastraron fuera, sólo para distraerme y hacerle tiempo a Ash, para que planeara algo en mi casa. Aunque, ahora que lo pienso, él dijo que me tenía una sorpresa.

¿Sorpresa? Sólo espero no terminar esposada esta vez.

—Son... Es increíble —bufo. Recojo mi celular de la mesa y salgo del McDonald's, directamente al auto. Mary y Lisa me siguen casi corriendo, ya que camino a pasos agigantados. Abro la puerta y subo al auto.

—¿Y bien? —Pregunta Lisa una vez al volante.

—A casa, ahora. —Ordeno y ella obedece.

En el trayecto a casa no puedo dejar de imaginar posibles escenarios, todos más locos que el anterior.

¿Para qué me quería Ash fuera de la casa?

Esquivamos autos a toda velocidad. Aún faltan cinco minutos para llegar a casa. Ahora comprendo por qué escogieron el centro comercial más lejano. Me cruzo de brazos enfurruñada, desecho la idea de llamar a mamá y preguntarle qué está haciendo Ashton, porque es obvio que ella también es cómplice.

Cuando mi hermano me sacó de la casa, la vez que me secuestraron, me enteré que ella estaba en el sillón de la sala, tejiendo, viendo cómo me llevaban.

El camino a casa se hace eterno y cuando finalmente llegamos soy la primera en bajar del auto. Corro y subo lo escalones de dos en dos, abriendo la puerta principal sólo para encontrarme con...

¿Qué rayos?

Antes del CieloHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora