"Todos vamos a sufrir cuando nos ataquen y nos hieran en nuestra dignidad, pero el dolor más grande será provocado por aquellos que considerábamos un ejemplo"
Paulo Coelho.
Es increíble que haya pasado todo esto. Son las seis de la mañana y estoy sentada en uno de los taburetes frente a la mesada de la cocina mirando a la nada mientras sostengo una humeante taza de la bebida más mágica del mundo, no hay nada que me relaje más que un buen café negro. Aunque no me calma como debería sin duda ayuda más de lo que esperaba, muchas cosas pasan por mi mente en este instante, muchas teorías, pero cada una es más incoherente que la anterior, si mi cabeza no ha explotado aún… siento que en cualquier momento lo hará.
Escucho como Mike baja por las escaleras, pero no me muevo, creo que no tengo las fuerzas.
— ¿Delia? —pregunta sorprendido—, creí que dormías —se acerca a la cafetera y se sirve una buena dosis en la taza que le regalé para su cumpleaños el año anterior.
— ¿Crees que pude siquiera conciliar algo de sueño? —pregunto de forma irónica.
— No, no dije eso —le da un sorbo a su café—. Sé que quieres una explicación, te la daré, pero quiero que mantengas la mente abierta y que intentes no enojarte tanto conmigo ¿Sí? —me pide de manera calmada.
No esperaba que accediera tan fácilmente, creo que ambos necesitamos esto, él debe ser honesto y yo saber la verdad.
— Sí —accedo. Me mira por un segundo y le regalo un asentimiento para que comience.
— Bien, supongo que habrás sacado la conclusión de que no soy contador —dice y se calla, asiento nuevamente para que prosiga—, hace casi veinte años que trabajo en el FBI.
— ¿Veinte años? —pregunto atónita.
— Casi veinte años, flacucha —me sonríe intentando quitarle importancia al asunto, pero mi cara de pocos amigos no cambia. Mike se aclara la garganta y continua —, bien, Frank es mi compañero desde hace quince años y nos dedicamos básicamente a investigar el narcotráfico de aquí, Nueva York.
— ¿Por qué nunca me lo dijiste?, ¿Por qué me mentiste? —susurro, supongo que la sorpresa le ha quitado el volumen a mi voz.
— Quería protegerte, Delia —explica él de manera seria—, mi intención nunca fue mentirte, eres lo único que tengo y no podría perderte.
— ¿Protegerme?, ¿Perderme?, ¿De qué estás hablando? —pregunto rápidamente.
Esto me está superando y siento que para terminar con todo necesito escuchar lo que no debería.
— Como agente he encarcelado a muchos criminales incluyendo a Clark Robinson...
— Espera… —levanto mi mano para callarlo—, ¿Clark? ... ¿Clark Robinson? ¿El traficante de armas? ¿El que salió en las noticias? —cuestiono sorprendida.
Creo que hasta dejé de respirar, esto no puede ser posible, ¿Cómo nunca lo noté?, mi tío tuvo una doble vida todos estos años y yo nunca lo noté.
— El mismo. Fue una operación difícil de seis meses, pero lo conseguimos. El punto es, que al capturar a tantas personas peligrosas gané muchos enemigos al igual que Frank, ambos perdimos a seres queridos por este trabajo —dice triste.
— La tía Kate... —susurro y las lágrimas se acumulan en mis ojos.
Siempre creí que mi tía Kate se había ido de este mundo luego de ser asaltada y asesinada mientras volvía de la tienda, pero veo que mis pensamientos no valen nada en este instante.
— Sí —contesta él suavemente, estiro mi mano sobre el mesón para tomar la suya—, tu tía Kate fue una de las víctimas de mi trabajo —espeta molesto.
— ¿Una de las víctimas? —pregunto confundida.
— Es decir, la... ella fue la única víctima de mi trabajo —corrige nervioso—, lo que intento decir es que Frank perdió a su padre por un ajuste de cuentas por parte de Clark y su socio, fue casi cuando estábamos por atraparlo, se dio cuenta de que el FBI seguía sus pasos y puso una bomba en casa de Frank.
— Dios mío... —me llevo ambas manos a la boca, esto es demasiado.
— Frank no estaba ahí, yo lo llamé por una información que teníamos del caso cuando sucedió, su padre dormía. Acusamos a Robinson por tráfico de armas y el maldito confesó en el interrogatorio el homicidio. Frank enloqueció y casi lo mata en el momento obviamente, cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional fue su condena.
— No puedo creerlo —murmuro sin más.
Es lo único que puedo decir en este momento, mi cabeza es un torbellino de escenas en donde un pobre señor duerme tranquilo en su cama y un criminal lo asesina sin piedad alguna.
— Delia, no puedo perderte —cierro los ojos con fuerza—, te he educado estos quince años para que cuando te enfrentes a una situación peligrosa la superes. El curso de defensa personal y el gas pimienta que te di no era exactamente para que lo uses si un chico se sobrepasa contigo. Sé que puedes manejar cualquier problema y me siento orgulloso de ti por eso —dice y una lágrima rueda por mi mejilla—. No quería arriesgarme a que te lastimen, por eso y solamente por eso es que te he ocultado todo esto.
Me mira fijamente y un sollozo se escapa de mis labios seguido por un llanto descontrolado. Mike se acerca y me abraza con fuerza.
— Lo siento tanto tío Mike, yo...yo no debí tratarte como si fueras el malo de la historia por haberme ocultado la verdad —sollozo contra su pecho.
— Ya, ya flacucha, no es tu culpa. Lamento haberte mentido por tanto tiempo —hace una pausa y suspira—, pero quería que tuvieras una vida normal, no quería que estuvieras sintiendo miedo de salir con Melissa o de ir a la universidad, yo siempre te protegeré sin importar nada, eres lo más importante en mi vida, ¿de acuerdo? —me dijo con una dulzura que era extraña en su voz mientras me acariciaba el cabello para tranquilizarme.
— Sí y te lo agradezco tío, de verdad. —Lo abrazo con más fuerza.
— No te preocupes pequeña, estás a salvo conmigo —me asegura.
— Lo sé —afirmo y limpio las lágrimas restantes con el puño de mi camiseta.
— Lamento todo esto y que se haya arruinado tu cumpleaños—se disculpa—, por cierto, Melissa está bien y a salvo en su casa.
— ¿De verdad? ¡Gracias al cielo! La mataré por hacerme pasar por esto. —un alivio recorre mi cuerpo.
Luego tendré que llamarla y aguantar su resaca con ella, aunque para eso son las amigas ¿no?
— Si lo haces tendré que arrestarte —bromea Mike y rio por su falsa amenaza—. Delia, no puedes decirle a nadie de esto, es lo mejor —su seriedad regresa. Así es Mike en un momento bromea y al siguiente es el hombre más serio del universo.
— Sí, lo intentaré —lo abrazo una vez más—. Te quiero tío.
— Yo también te quiero, flacucha —me corresponde y devuelve el abrazo—, ve a dormir un rato ¿sí? Luego te llevaré a almorzar para compensarte por todo —me promete mientras me libera de sus brazos.
— Lo haré, pero yo elijo el restaurante —le digo con una sonrisa.
— Bien, a dormir señorita —me ordena.
— ¡Sí señor!
Subo corriendo las escaleras, entro a mi habitación y me tiro sobre la cama. Mis ojos se cierran casi al instante y el cansancio se apodera de mi cuerpo antes de que pueda detenerlo.
Siento que aún pueden quedar cosas por discutir, pero por ahora me conformo con saber la verdad. Mike sigue siendo mi tío sin importar a cuantas personas haya arrestado o a cuantas les haya disparado, él seguirá siendo mi héroe y nada ni nadie cambiará eso.
Gracias por tomarse el tiempo de leer y aquí comienza el desenlace ❤
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Novela JuvenilUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
