En este momento estoy guardando las cosas para ir a lo de Mel y no puedo borrar la sonrisa extasiada de mi rostro. Peter se fue hace casi veinte minutos y con la promesa de vernos en el almuerzo mañana, se despidió. Me parece una buena idea que no reunamos junto a sus amigos, puesto que Dennis estará un paso más cerca de Mel y podré saldar mi deuda con él. Por otro lado, sé que tendré que enfrentarme a Scott y después de lo que sucedió el viernes, no sé con qué cara verlo.
Mike entra en mi habitación sin anunciarse ni nada por el estilo, pero eso me importa poco porque la cara que tiene me pone los nervios de puntas. Una conversación seria está a punto de comenzar y supongo que se lo debo.
— No tengo que decirte lo que pienso. —Asiento y cierro el bolso—. ¿Sientes algo por ese chico?
— Tío, ¿en serio quieres tener esta conversación? —pregunto divertida.
— ¡Diablos sabes que no! —La risa sacude mi cuerpo sin que pueda evitarlo—. Pero es mi obligación darte esta “charla” —El humor se desvanece por completo dando paso a la vergüenza.
— Tío no voy a acostarme con Peter, tú mejor que nadie sabes que estoy con él por la misión y para poder investigar a Scott. —Mike me regala una sonrisa— ¡Basta! No me veas así. Él me gusta, no lo negaré, pero no voy a dejar que eso me desvíe de mi objetivo —suspiro.
— Eso espero y lo que también espero es que Walker tenga un buen seguro médico, porque si te hace daño, lo va a necesitar —amenaza de forma calmada, pero noto el humor escondido en sus palabras.
— ¿Por qué los agentes llaman a todos por el apellido? —pregunto zanjando el tema anterior y ambos reímos. Mike se queda en silencio nuevamente y me acerco a él, se sorprende cuando lo rodeo con mis brazos—. Gracias por cuidar siempre de mí.
— Siempre lo haré, flacucha. —Me corresponde el gesto con fuerza.
***
Melissa y yo nos encontramos tendidas en el suelo de la sala de estar de su casa jugando a una partida de cartas. Le he ganado tres veces ya y algo me dice que esta es la cuarta. El pequeño Jack corretea a nuestro alrededor con su disfraz de Spiderman y en algún otro momento Mel y yo fingimos ser parte de su aventura. La pizza no debe tardar en llegar y mi estómago está ansioso ruge ante la espera, pero supongo que no hay nada que pueda hacer.
— ¿Entonces? —cuestiona mirándome de forma extraña.
— ¿Entonces, qué? —Levanto a Jack del suelo por quinta vez desde que empezó a trepar en los muebles, él me sonríe y sigue con su juego.
— ¿Qué tal besa Peter? —Mi cabeza gira a toda velocidad para encarar a Mel y ella ríe por mi reacción.
— ¿Cómo dices? —balbuceo. Mi garganta se comienza a secar y un sudor incómodo se hace presente en mis palmas.
— ¿Cómo besa P-e-t-e-r? —deletrea —. O bomba sexual, como tú prefieras. —Sonríe pícaramente.
— Bueno. —Mastico mi labio buscando las palabras correctas, no puedo seguir posponiendo los detalles y menos con lo curiosa que es Melissa—. Es asombroso —admito por fin y mi amiga suelta un grito eufórico que me hace saltar en mi lugar.
— Me alegro tanto por ti. —Me sonríe emocionada.
— ¿Qué tal besa Dennis? —la pincho y su sonrisa se borra por completo—. Estuviste enrollada con él la otra noche.
— ¿De verdad? —La duda predomina en sus ojos—. Parece que en serio me atrae cuando no estoy en mis cinco sentidos. —Un leve rubor se extiende en sus mejillas.
— Quizá deberías darle una oportunidad —la animo y en ese momento suena el timbre.
— Debe ser la pizza —canturrea.
Se levanta a toda velocidad y sentencia el tema que tanto le cuesta tratar. Al menos admitió que le gusta y eso para Melissa ya es un avance enorme.
El lunes está claramente en el aire y entre mi mal genio porque particularmente odio este día y el de Melissa… Bueno por ser Mel, no somos una buena compañía para nadie. Sé que debo intentar borrar este mal humor porque mi almuerzo de hoy es crucial para avanzar en la misión y me conozco, sé que ante cualquier comentario estúpido que Scott pueda hacerme lo terminaré apuñalando con un tenedor y eso, para mi desgracia, sería un tremendo retroceso.
— Creo que necesitaremos más que un simple café mediano para cambiar de ánimos —propongo cuando llegamos al mostrador de Starbucks.
— Yo creo que tienes razón —mira a Johnny quién ya nos conoce muy bien—. Que sean grandes.
— Enseguida. —Nos regala una sonrisa y comienza el proceso de preparación.
— Creo que le gustas desde el día de tu cumpleaños. —Miro a Mel con reprobación— ¿Qué? A los chicos les gusta que los defiendan —afirma y volteo los ojos ignorando su comentario.
Salimos del establecimiento y nos dirigimos como de costumbre a la Universidad, hablando de todo un poco y aligerando nuestro estado de humor hasta terminar entre risas. Me alegra no cambiar esta parte de mi vida, Melissa significa mucho para mí y es más fácil este cambio con ella a mi lado… A pesar de omitirle los detalles más importantes.
Cuando por fin llega la hora de almorzar ambas nos dirigimos a la cafetería del campus y nos sentamos en una de las mesas de afuera para alejarnos del alboroto. Mel no sabe en lo absoluto que quedé aquí con Peter porque si se lo digo sabrá que Dennis vendrá con él y en verdad quiero que tengan la oportunidad de hablar y congeniar.
— Mierda —murmura Melissa. La miro extrañada mientras ella deja caer su pelo en forma de muralla cubriendo su rostro.
— Hola chicas —saluda Dennis y se sienta junto a mi amiga. Ella por inercia se aparta un poco y el chico hace una mueca, pero se recupera casi al instante—. Peter me dijo que nos íbamos a juntar para almorzar —anuncia y Melissa fija automáticamente la mirada en mí.
— Así es. —Sonrío.
Melissa me mira como si quisiera asesinarme y para probar su punto me da una patada por debajo de la mesa. Maldigo en voz baja e intento ocultar mi dolor.
— ¿Cómo estás? —pregunta Dennis con la mirada puesta en mi amiga.
— Bien —responde cortante. Esta vez fue mi turno de darle una patada.
— Qué bueno. —Él le regala una dulce sonrisa ignorando por completo su tono—. Hablé con el Sr. Patterson y no me está yendo muy bien en cálculo… —Eso capta la atención de mi nerd y fiestera amiga—. Él sugirió que quizá tú puedas ayudarme, eres una de las mejores de la clase, te ayudaría con tus créditos y yo podré seguir jugando fútbol—Melissa parece sopesar su respuesta.
— Lo pensaré —dice en voz baja.
Dennis le sonríe y ella intenta corresponder el gesto de alguna manera, casi no reconozco a esa chica tímida que está frente a mí.
— ¡Genial! —exclama emocionado.
Sonrío ante su pequeña charla ya que es mejor que nada y conozco las señales que da Melissa cuando está enganchada con alguien. Está nerviosa y golpea levemente el dedo índice contra la mesa en forma distraída, pero parece que cientos de pensamientos surcan su mente. Sólo espero que esto sea lo que ella quiere y que no sienta ninguna presión por salir con él. Debe pensar que muchas estarían más que dispuestas a concederle una cita, pero estoy muy segura de que Dennis está muerto por tener su atención.
Siento un brazo alrededor de mis hombros y un beso es depositado en mi mejilla.
— Hola Lía. —Peter se sienta junto a mí y se lleva una uva a la boca.
— Hola —contesto un instante después.
Le regalo una sonrisa, pero la misma se borra automáticamente al ver a Scott sentarse junto a él, me mira por un segundo y una sonrisa presumida se abre paso por su rostro.
— Diana —saluda.
Lo miro mal, aunque para ser honesta ya me estoy acostumbrando a que diga mal mi nombre.
— King —advierte Peter—. ¿Empezaremos mal el día? —Scott ríe y levanta ambas manos en señal de rendición.
— Es sólo una broma, después de todo me lo deben. —frunzo el ceño—. Le salvé el culo a tu chica en la fiesta. —Mi rostro se queda sin color—. ¿Quieres saber cómo me pagó? —Su sonrisa se torna perversa y cierro los ojos esperando lo peor.
— ¿De qué estás hablando? —sisea Peter.
Rebecca Minnette aparece de la nada y mira dos veces la mesa en la que nos encontramos. Cuando sus ojos caen en mí, puedo notar el asco y la rabia en sus facciones… Lo que me faltaba.
— Scott, ¿puedo sentarme contigo? —ronronea y mis tripas se revuelven. No espera la respuesta cuando se sienta sobre sus piernas sin descaro alguno.
— Lía —susurra Peter mirándome a los ojos.
— Él me escondió de la policía, eso es verdad, pero luego me insultó y lo golpeé —explico, no tiene caso mentir en esto.
— Pues eso no está mal —se acerca a mí—. Esa es mi chica.
Me besa sin ningún tipo de pena en frente de todos. Siento la mirada de los demás e intento no profundizar mucho nuestro contacto porque no me encantan las muestras de afecto en público. Cuando nos separamos mi mirada va de forma nerviosa hacia nuestros amigos. Mel tiene una sonrisa de oreja a oreja, Dennis está concentrado en mi amiga únicamente y Rebecca se encuentra mirando sólo en una dirección… La dirección en la que Scott desapareció.
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Teen FictionUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
