Cuando mis ojos se pelean con la inconciencia y por fin se logran abrir, me doy cuenta de inmediato de que no estoy en casa. La habitación es completamente desconocida para mí y una música estruendosa se filtra por las paredes. Todavía estoy en la fiesta. El pánico de lo que apenas me permito recordar comienza a llenar todo mi cuerpo e inmediatamente llevo mis manos hacia mi cuerpo para notar que aún estoy vestida. Intento agudizar mis sentidos para ver si de verdad me violaron esta noche, pero no siento ningún dolor que no sea el de mi cabeza que está a punto de explotar. Un suspiro de alivio es liberado sin que pueda detenerlo y dejo que los pensamientos comiencen a formarse de forma regular.
—Bebe el agua. —Salto levemente en el colchón y afino la vista—. Te hará sentir mejor.
Scott sale de las sombras y se sienta en el otro extremo de la cama. Lo miro con demasiada atención y confusión. Mis ojos caen en una bolsa con hielo que está haciendo presión en su mano y mi sangre se convierte en el contenido de dicha bolsa. Había sido él. Scott King me había salvado.
—Tú lo hiciste. —Una voz ronca e irreconocible sale de mi boca.
Tomo el vaso de agua con la intención de beber hasta la última gota para aliviar el ardor, pero me detengo justo un segundo antes de que el cristal toque mis labios y desvío la mirada hacia Scott.
—Sólo es agua Diana. No puedes ser drogada dos veces en una noche, eres más lista que eso.
¿Fui drogada? Así que esa es la sensación, no entiendo como hay tanta gente adicta a eso. Honestamente no disfruté en nada el no tener el control de mi cuerpo y de solo pensarlo, me estremezco por completo. Me bebo el contenido del vaso prácticamente de un trago en un intento de querer eliminar todo de mi sistema.
—¿Cómo sabías que estaba afuera?
Sus ojos caen justo en los míos y por primera vez logro sentir que no me odia, a fin de cuentas, me salvó de un violador.
—Vi que Hunter te estaba llevando al bosque y él no tiene buena reputación.
Se saca la bolsa con hielo de la mano y lo primero que veo es el rojo de sus heridas. Mi estómago se revuelve y tengo que tragarme mis ganas de expulsar todo.
—Dioses, ¿te duele? —Él niega, pero aun así me acerco lo suficiente para tomar su mano y evaluar sus heridas—. Gracias Scott, sí no hubieras estado ahí, él… —Mi voz se pierde y las lágrimas pican en mis ojos. No puedo creer el peligro en el que estuve.
—No lo pienses. Ni lo digas o volveré y acabaré con su vida —dice de tal forma que hace que mi piel se erice—. No llores.
Su pulgar atrapa la única lágrima que me permití expulsar y mis ojos se cierran al sentir el dulce contacto. No quiero que cuando la noche termine, él vuelva a odiarme, creo que no quiero estar lejos de Scott King.
—¿Cuánto tiempo estuve inconsciente? ¿Dónde está Hunter? —Hasta me daba asco decir su nombre.
—Lo dejé en el bosque luego de que me cansé de oír sus patéticas súplicas. —Él ríe suavemente—. Te desmayaste sólo veinte minutos, fue una pequeña dosis al parecer.
Sus palabras activan mi estado de alerta y prácticamente salto de la cama. Un mareo me invade, pero en un segundo lo tengo sosteniendo mi brazo para evitar que me caiga. Cuando siento que puedo mantenerme sola en pie, me zafo de su agarre y Scott me mira con pura confusión.
—Parece que sabes mucho al respecto —Mi lado agente del FBI reaparece y me siento como una idiota por creer que era bueno.
—Espera, ¿crees que yo te drogué? —brama con clara molestia.
—No, sé bien que fue tu novia quien lo hizo —aseguro—, pero no dudo que no hayas tenido que ver en esto. —Scott da un paso atrás como si lo hubiera abofeteado.
—Te equivocas. —Se mira la mano—. No te pondría en el peligro que estuviste por una simple broma de Rebecca —dice y eso me hace bajar la guardia solo un poco—. Y no es mi novia.
—¿En serio? ¿Cómo le dices a dos personas que se besan y se acuestan diariamente juntos? —escupo de forma furiosa y aún no sé por qué lo estoy.
—Divertirse. —Él sonríe coquetamente—. Algo que tú y Peter no hacen. —Mi mano se levanta para darle un puñetazo, al demonio las bofetadas, si lo voy a golpear que sea en serio. A un milímetro de tocar su rostro, él me detiene—. Otra vez no. —Tira de mí y me pega a su cuerpo.
—Suéltame —gruño y me remuevo intentando liberarme.
—Pide disculpas por haber insinuado que te drogué y lo haré.
—Está bien, lo siento —suspiro con rendición.
Su sonrisa no se hace faltar y cuando lo miro a los ojos soy capaz de perderme. No sé si me soltó o no, porque estoy completamente absorta en su mirada. Su aliento se mezcla con el mío y pierdo todo rastro de molestia que pude haber tenido cuando sus labios rozan los míos.
—¿Puedo? —pregunta y me acerca más a él. ¿Me está pidiendo permiso? Eso nunca lo había visto venir.
—¿Qué? —balbuceo como idiota y por un segundo me siento drogada de nuevo.
—¿Besarte? … ¿Puedo? —No quiero hacer una locura de la que luego me voy arrepentir, pero no quiero negarme tampoco. Mi lengua remoja mis labios y me doy cuenta del tono oscuro que tiñe sus ojos—. Al demonio lo haré.
Su boca chocó con la mía de forma suave y un segundo después profundizó aún más el beso. Su lengua se movía de forma experta y no puedo evitar compararlo con Peter, porque Scott es mucho mejor.
Suelta mi mano y automáticamente la enredo en su cabello tan suave como si siempre hubiese querido tocarlo, pero no lo sabía hasta ahora. Un gruñido es emitido de su boca cuando en un ataque de audacia me atreví a morder su labio inferior. El beso se volvió más profundo aún y todo a mi alrededor comenzó a desaparecer. Ahora mismo no me importa si es un distribuidor de drogas o si es el maldito narcotraficante. Sólo me interesa sentir sus ardientes labios sobre los míos y la forma en que su cuerpo enciende el mío con solo acercarse lo suficiente. En menos de lo que puedo reaccionar, estamos caminando de espaldas hacia la cama y el profundo beso se convierte en pequeños arrebatos demasiados dulces para tratarse de él. Scott se pone encima de mí con el mayor cuidado de no aplastarme y una pequeña sonrisa se abre paso en mi cara sin que pueda detenerla. Él sonríe también y vuelve a besarme. Su mano sube por mi pierna desnuda y el calor que estaba sintiendo anteriormente, se triplica y se concentra entre mis piernas. Cuando su toque llega a mi vientre un sonido estrangulado sale de mi garganta y eso lo incita más todavía. Sus besos húmedos recorren mi cuello y cuando abro los ojos, siento como si un balde de agua fría cayera justo sobre mí. Un pensamiento aparece en mi cabeza atravesando la nube de pasión con velocidad. Peter. De un movimiento empujo a Scott de encima de mí y me aparto de sus caricias.
—Espera —digo con la respiración agitada.
—¿Qué pasa?
Él mira hacia su alrededor, pero yo solo tengo ojos para él. Su pecho sube y baja de forma irregular y cuando mis ojos se posan el bulto que había comenzado a crecer en sus pantalones, casi se me salen de órbita.
—Yo-o —tartamudeo como idiota—. Yo debo irme.
Me escurro de la cama y salgo corriendo de esa maldita habitación. Lo escucho gritar mi nombre o mal mi nombre, pero no puedo pensar con claridad porque el calor combinado con la locura de mis hormonas, han logrado fundir mi cerebro. Debo buscar a Melissa y salir de aquí.
Camino de forma apurada mientras le escribo a Mike que venga por nosotras, pero choco con alguien y mi teléfono cae al suelo con el mensaje a medio escribir.
—¿Delia? —Peter me mira con sorpresa pura tiñendo sus ojos color avellana. De seguro soy un desastre—. Te estaba buscando.
—¡Diana! —Mi sangre se congela y cuando volteo, tengo a Scott a dos metros de mí.
—¿King? —Peter lo mira de forma confusa y luego me mira a mí—. ¡¿Qué le has hecho?! —Se lanza sobre Scott sin que pueda reaccionar siquiera y pone ambas manos en su cuello.
—Peter. —Tiro de sus hombros, pero es en vano—. ¡Por favor! —grito para que lo suelte.
—Basta Pet, no quiero hacerte daño —Scott habla tranquilamente y sin duda está loco.
—Peter por favor, él no me ha hecho nada.
Cuando esas palabras salen de mi boca, él se aparta y el alma me vuelve al cuerpo. Ambos se levantan del suelo y Scott tose un poco para recuperar el aire que Peter le quitó.
—Donde me entere que la hayas tocado…—comienza a decir.
—No me ha tocado —interrumpo y Peter me mira—. Vamos.
Tomo su mano y me agacho lo suficiente para tomar mi teléfono. Miro a Scott una última vez. Él tiene la vista fija en el suelo y cuando doblamos, logro escucharlo, a pesar del estruendo de la música, mis oídos se graban la maldición frustrada junto con el sonoro golpe que le dio a la pared.
No había terminado de enviar el mensaje por lo que decidí quedarme un poco más en la interminable fiesta y darle una oportunidad a Peter.
Lamentablemente el error ya se cometió y espero poder borrar los labios de Scott de mi cabeza para poder concentrarme en el chico que tengo junto a mí, pero lo veo como una misión prácticamente imposible.
—Delia. —Peter me hace parar nuestro camino—. Promete que no pasó nada, porque sí es así, volveré y lo mataré, no me interesa nuestra amistad —dice de forma cruda y mi estómago se revuelve de manera involuntaria.
—No pasó nada —susurro—. Te estaba buscando y me choqué con él, discutimos como siempre y me fui. —No parece muy convencido ante mi mentira, pero asiente y no sigue más con el tema.
—De acuerdo, lamento haberte dejado sola, se acabó la bebida y tuve que ir por más —explica cada vez más cerca de mi cuerpo—. ¿Crees que aún tenga la oportunidad de verte en traje de baño? —Su mirada me recorre sin descaro alguno.
—Eso creo. —Le sonrío y él me besa.
Se siente diferente luego de lo que acabo de pasar. Peter me gusta muchísimo, pero debo admitir para mí misma que no puedo sacarme a Scott de la cabeza tampoco. Todo esto se está saliendo de control, pero tengo que resistir, quiero llegar al fondo de todo esto por Mike y Frank.
Debo tratar de dejar atrás mi horrible encuentro con Hunter y mi momento de debilidad con Scott. Supongo que soy más fuerte de lo que imaginé. Estaré siempre agradecida con Scott por haberme salvado, pero estoy cada vez más confundida y debo llegar al fondo del caso, por él y por mí.
¡La situación está caliente! Muchas gracias por el apoyo y los votos 🤗 sigan leyendo ❤ ...x
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Teen FictionUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
