‘Cuidado, estoy más cerca de lo que piensas’
Mi teléfono se cae de mis manos y siento que mi cuerpo se queda completamente paralizado de terror. Me da miedo mirar hacia los lados y en ese mismo segundo mis extremidades comienzan a temblar.
—Delia… —La voz de Mike se oye como un eco dentro de mi cabeza. No puedo hablar ni reaccionar a lo que intenta decirme—. ¡Delia! —grita tomando mi cara entre sus manos.
Parpadeo varias veces intentando saber que sucede y cuando enfoco la vista, Mike está frente mí.
—Mi teléfono… —digo con la voz temblorosa, como si las palabras temieran salir.
Mi tío miró hacia todos lados hasta que divisó el aparato en el suelo. Lo toma con desesperación y lee lo mismo que yo. Su expresión se transforma, la ira se refleja en sus facciones y detrás de todo eso, la preocupación.
—Esto se está saliendo de nuestras manos.
Mike me guía hasta sentarme en el sofá y dejo mi mirada fija en la nada. En este momento tengo miedo, pero no por mí, temo por mi familia, mis amigos y por Scott.
No podría perdonarme si alguien sale herido, esto está fuera de mi control. Por mucho que me cueste admitirlo y por primera vez en mi vida, no tengo ningún plan.
Mike se sienta en el sofá con ambas manos en su cabeza. Esto es demasiado para ambos.
—¿Qué vamos a hacer? —pregunto luego de salir de mi estado de ensimismamiento.
—No más salidas, hasta que esto se solucione. —sentencia mi tío y lo miré con recelo.
—Ni hablar, el cumpleaños de Melissa es el próximo sábado, no voy a dejarla sola. —Me cruzo de brazos enfurruñada. Me siento como si volviera a ser una niña pequeña a la que no dejan salir a jugar al parque. —No me importa quién esté ahí afuera —miento. A decir verdad, estoy que me muero del miedo.
—¿Te vas a comportar así?
Mike me fulmina con su mirada incrédula, pero no muevo un músculo. Esta pelea la gano yo.
—Saldremos con Scott y Dennis, estaremos bien. Dudo que alguien intenté llegar a mí con tanta gente a mi lado—. Mike parece pensar mis palabras—. Luego me iré a casa de Mel, estaré a salvo ahí —agrego con la esperanza de convencerlo.
Es una locura y si yo estuviera en los zapatos de mi tío, diría que no sin titubear. Espero que todo lo que le dije sea suficiente.
—Sí algo te pasa, mataré a tu novio. —La vena del cuello de Mike se tensa con cada palabra—. Es su deber cuidarte.
Asiento rápidamente. Lo que menos necesito ahora es otra discusión sobre cómo debería tratar mi tío a Scott. Lo que importa ahora es que tengo su permiso.
—Estaré bien.
Apoyo la cabeza en su hombro y ambos suspiramos de cansancio puro. La puerta se abre y levanto la cabeza al instante completamente aterrorizada, pero era Cassie con Mary entrando con muchas bolsas de compras.
—Parece que vieron un fantasma —bromea Cassandra dejando dichas bolsas sobre la mesa.
Mary desaparece escaleras arriba mientras grita emocionada algo sobre un juguete que habían comprado para su hámster.
—Hay que tener más cuidado, linda. —A Cassie se le borra la sonrisa—. Delia recibió otro mensaje.
Ella posa su mirada de compasión en mí antes de acercase.
—Oh cariño, todo irá bien.
Me rodea con sus brazos y extrañamente, eso me reconforta. Quizá si hubiera tenido más de estos abrazos en mi infancia, me sentiría más segura de mí misma, pero no. El destino se llevó a la única persona que tendría ese poder… mi madre.
—Gracias —susurro sin apartarme—. Por estar siempre conmigo, nunca me tomo el tiempo para agradecer y con todo lo que está pasando temo que ustedes jamás sepan lo mucho que les agradezco.
Mike me rodea con sus brazos también.
—Siempre estaremos, flacucha.
Sonrío con los ojos cerrados y me dejo llevar por la bonita sensación de la seguridad.
***
Scott entra detrás de mí a la sede del FBI y noto como mira todo con fascinación, como yo miré todo la primera vez que me adentré en este gran mundo. Este lugar está lleno de seguridad y gente que está dispuesta a dar su vida para proteger a su nación.
—No se atrasen.
Mike nos mira por encima de su hombro mientras sigue caminando. Luego de un largo día en la NYU, quedamos en venir a entrenar y a crear un plan. Cassie espera ansiosa por volver a ser mi instructora y para ser honesta, extraño mucho eso también.
—Bienvenidos.
Nos sonríe y un recuerdo inunda mi mente, la primera vez que conocí a Cassandra hace casi cuatro meses fue en este mismo lugar y no pude evitar sentirme como en casa.
—Los vestidores están por allí, pónganse cómodos y los veo aquí en diez minutos.
Ambos asentimos y caminamos hacia donde nos indicó, una vez dentro del pasillo se abrían dos caminos que indicaban, a la derecha entran las mujeres y a la izquierda, los hombres.
—Me va a costar cambiarme de este lado, sabiendo que estas a dos metros de mí y con poca ropa.
Una sonrisa ladeada aparece en su rostro y no puedo evitar sonreír también. Me estaba acostumbrando a sus comentarios subidos de tono.
—Bueno, te gritaré si necesito ayuda —le digo descaradamente.
No le doy tiempo a contestar cuando me dirijo al cubículo con una sonrisa de completa satisfacción. Dos minutos después, salimos de dichos vestidores, ya con ropa adecuada para la lucha. Camino un par de pasos en frente de él cuando siento un golpe en mi trasero. Me volteo, pero sin darme tiempo a replicar, pega sus labios en los míos con rudeza, pero sin perder su toque de dulzura.
—No vuelvas a provocarme así, tuve que hacer uso de toda mi voluntad para no entrar y quitarte el resto de la ropa.
Su respiración agitada sube varios grados la temperatura de mi cuerpo.
—No me parece mala idea —susurro y sus ojos se abren de sorpresa.
—Diana, estás jugando con fuego.
Sus ojos oscuros de por sí se vuelven negros de deseo.
—Bueno, te apuesto lo que sea a que te gano en la pelea.
Él se ríe sin descaro alguno y eso me molesta.
—Trato hecho, espero que sepas perder nena.
Su hambrienta mirada recorre mi cuerpo. Sonrío ignorando su comentario machista, la adrenalina corre por mis venas y sin perder más tiempo, seguimos nuestro camino y nos ponemos en el centro del gimnasio, listos para comenzar.
—Chicos, ¿qué hacen? —Cassandra se acerca dudosa a la escena—. Primero iba a mostrarles unos nuevos movimientos que… —Scott la corta.
—Diana cree que puede ganarme —dice como si eso fuera un chiste y volteo los ojos.
—¿Lo dudas? —La voz de Mike nos sobresalta a ambos y por primera vez, nos sonríe, no sólo a mí sino a Scott también. Él sabe bien como peleo—. Adelante —lo anima.
Scott frunce el ceño y eso me hace reír. La mirada de mi rival se posa en la mía y en menos de cinco segundos se abalanza sobre mí. Sus brazos me envuelven con fuerza la cintura, pero no me dejo intimidar. Es bueno, no lo negaré, pero necesita más que unas llaves para poder derribarme. Mi espalda está completamente pegada a su pecho en este momento y sin importarle nada, susurra en mi oído.
—Te quiero completamente desnuda en mi cama. Ese será mi premio.
Siento su sonrisa, pero no le doy tiempo a nada cuando utilizo toda la fuerza de mi cuerpo, me incliné hacia delante y cuando vuelvo a mi lugar, mi codo impacta en su costado izquierdo. Scott se dobla de dolor y con rapidez, hago uso de una maniobra que me enseñó Cassie. Giro sobre mi pie derecho y le di una patada baja, provocando que caiga sobre su espalda. Me acerco con la respiración agitada y con mi corazón latiendo a mil.
—Espero que sepas perder, cariño.
Las palabras salieron sin que pueda pensarlas y mucho menos detenerlas, pero me sentí realmente bien con eso.
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Teen FictionUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
