¿Qué pasa cuándo lo pierdes todo?
La verdad es que no puedes simplemente reiniciar el juego porque sabes cuál es el final.
No quiero abrir los ojos, temo a todo y creo que no tendré la fuerza suficiente para resistir más. He perdido muchas cosas en la vida, mis padres, mi tía Kate y ahora no estoy lista para ver a Scott morir.
Siento el alboroto a mí alrededor, pero no quiero mirar… No puedo. No soy capaz de entender por qué el hombre que me sostenía me ha soltado y comienzo a creer que quizá ya esté muerta. Entonces mi cuerpo se impacta contra el suelo y un quejido de dolor me hace abrir los ojos.
—Arriba Diana. —Busqué su voz porque de seguro estoy alucinando—. Ya llegó la caballería.
Scott está frente a mí y se ve como un maldito ángel. Perfecto como siempre y dispuesto a protegerme. Me sujeta de los brazos para levantarme y por fin me tomo mi tiempo en reparar la situación que nos rodea. Una cosa llama más mi atención sobre todas las demás.
Snyder yace en el suelo con una bala en el centro de su cabeza… Se ha acabado.
Hombres armados rodean a los secuaces que anteriormente nos tenían atrapados, no entendía quiénes eran y tampoco tenía la fuerza suficiente para preguntar.
—Scott…
Su rostro preocupado es lo último que veo antes de cerrar los ojos. Creí notar a alguien conocido también, pero no pude resistir más la debilidad de mí cuerpo como para saber de quién se trataba.
Unos movimientos extraños sacuden mi cuerpo y comienzo a pestañear. El sacrificio que me toma abrir los párpados es en vano porque todo está oscuro y comienzo a espantarme al no darme cuenta de dónde estoy.
—Tranquila, nena —Estoy en un auto y Scott está sosteniendo mi mano—. Ya casi llegamos.
Mis ojos se vuelven a cerrar porque no soy capaz de algo tan simple como mantenerme despierta siquiera.
—¿Cómo está?
Una voz diferente a cualquiera que haya oído antes se infiltra en mi cabeza y aun así la siento increíblemente familiar.
—Estará mejor cuando lleguemos al maldito hospital —gruñe Scott—. Ya casi termina Diana, estoy aquí.
Sus palabras eran lo único que me reconfortaban, aunque necesitaba más, quiero ver a Mike y consciente de que por ahora no puedo hacer nada por ahora; cierro los ojos una vez más y caigo en un túnel oscuro sin retorno.
El túnel estaba llegando a su fin y podía ver la luz. Así que corrí a toda velocidad y cuando la atravieso, comienzo a flotar en una extraña nube que me deja en una cama de hospital. Aún no es mi momento.
Volteo la cabeza rápidamente tratando de adaptar mi vista y veo a Scott estaba dormido en una silla con la boca abierta. La imagen es bastante dulce y me atrevo a observarlo mejor. Sus heridas se ven bastante mejor, lo que hace preguntarme, ¿cuánto tiempo estuve inconsciente?
Bajo la mirada hacia mi pierna, está completamente vendada y aunque no siento nada, me alegra saber que no la he perdido. Miro a mi alrededor una vez más y noto que estoy conectada a muchos aparatos, también tengo una vía en mi brazo izquierdo dónde corre la medicación y observo con atención que también hay una especie de bolsa con mi tipo de sangre. ¿Cuánta habré perdido?
—Scott —susurro, pero ni se mueve.
Me estoy muriendo de sed y ver el vaso de agua encima de la mesilla a mi lado es demasiado tentador. Estiro el brazo intentando alcanzarlo, lo rozo ligeramente con mis dedos, ya casi lo tengo y… se cae. El estruendo es tal, que hace a Scott saltar de la silla.
—Diana. —Se acerca rápidamente a la camilla—. Llamaré a la enfermera —dice caminando hacia la puerta.
—Espera. —Él frena su paso—. Tengo sed —murmuro.
—Sí, claro.
Se acerca nuevamente y busca otro vaso. Luego lo llena y me ayuda a beber hasta el último trago.
—Gracias, me alegra saber que todo acabó. —Le regalo una sonrisa, pero se borra al ver su seriedad—. ¿Qué pasa?
Él no contesta, pero presiona sus labios sobre los míos y mi corazón se acelera considerablemente. Tomo su rostro entre mis manos y disfruto del arrebato dulce porque no quiero que se aleje de mí.
—Ahora vuelvo.
Me da un pequeño beso en la frente y sale por la puerta, dejándome completamente atontada.
La enfermera entra cinco minuto después y seguida por Mike. Mi corazón se enloquece de nuevo con una fuerza sobrenatural. No me había dado cuenta de cuanto lo había echado de menos y lo cerca que estuve de no volverlo a ver.
—Hola… —Su voz se rompe y noto sus ojos cristalizarse.
—Hola. — Las lágrimas se acumulan en mis ojos—. Lo siento —balbuceo.
Mike niega de forma rotunda con la cabeza mientras seca el rastro de mi tristeza con sus dedos.
La enfermera tras notar el momento de intimidad, se dedica a anotar de manera rápida unos datos y luego sale con prisa de la habitación.
—No debí dejarte afuera de todo, porque casi te pierdo por idiota —confiesa con la voz enronquecida por las emociones.
—No, Mike. —Le tomo la mano—. Prométeme que jamás te culparás por esto —le pido.
—No puedo, flacucha. No sabes lo que pasé para encontrarte.
No lo dudo porque, si me pongo en su lugar, yo también habría movido cielo y tierra por él.
—Lo sé y lo agradezco, nos salvaste. —Su mirada cambia de repente y es exactamente igual a la de Scott—. ¿Qué sucede?
—No es momento de hablar de esto. Ahora debes descansar.
Lo miro extrañada. No sé cuánto tiempo llevo aquí, pero estoy segura de que ya descansé lo suficiente.
—Mike, quiero saber que pasa ahora —exijo con un tono neutro.
Algo grave es sin duda. Mike prometió que jamás iba a ocultarme nada luego de lo sucedido con el FBI. Y a pesar de haber omitido lo de mis padres, ya tengo claro que no le guardo ningún tipo de rencor por eso. Así que, no sé qué puede ser tan importante. Snyder está muerto y todo acabó ya.
—No, Delia. Te estoy hablando en serio…
La puerta se abre nuevamente y corta la palabrería de Mike. Espero pacientemente para ver si se trata de Scott o incluso Melissa, pero no.
Mi cuerpo se queda petrificado y me olvido de cómo respirar. Esto no puede ser real, estoy completamente en blanco y comienzo a creer que me pusieron demasiada medicación. No puedo coordinar mis neuronas para decir algo, esto debe ser como una maldita pesadilla y creo que habría sido mejor quedarme en el túnel oscuro en el que estaba. El milagro sucede y mis labios se despegan lo suficiente como para decir esas palabras que pensé que jamás iba a pronunciar y que me dejan un gusto amargo en la boca.
—Papá...
Uyyy ¿Cómo se puso? Espero que les guste y no me maten! Estoy intentando hacer los capítulos lo mejor posible! Dejen sus comentarios para ver si les está gustando, muchas gracias por leer ❤...x
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
أدب المراهقينUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
