Scott
Cuando todo empezó, para mi nada era importante ni valioso.
Mi familia nunca me apoyó de la manera que esperaba cuando les conté que quería ser escritor. Recuerdo que mi padre enloqueció y dijo que esa no era la profesión de un hombre, odié cada palabra machista salida de su boca. ¿Cómo es que en estos tiempos aún hay gente que piensa de esa manera? Con mentes tan limitadas jamás crecerá el mundo. Mantengo contacto con mi madre, aunque no tanto como quisiera y para no tener problemas con papá, me apoya en secreto.
Siempre hemos sido tres, cuando nací, mi madre tuvo un problema a la hora de parto y para evitar futuras lesiones con otro embarazo, le removieron el útero y me convertí en hijo único. Creo que me hubiera gustado tener un hermano, para de esta forma dejar de ser el foco de atención de mis padres y poder vivir un poco más.
Realmente fue un soplo de aire fresco combinado con libertad entrar en la NYU, mudarme de Georgia a Nueva York fue un cambio enorme, pero las chicas no estaban nada mal.
No pueden culparme, tengo veinte años y estoy en mi máxima capacidad sexual, para mi suerte las fiestas y los polvos de cada fin de semana, la mayoría de las veces con Rebecca, no afectan en lo absoluto a mis estudios.
Nunca tuve una novia oficial, salí con una chica llamada Liz en la preparatoria, no duró más de un mes cuando me dijo que me amaba, reaccioné de la mejor manera posible y la boté al instante. No tenía ni el tiempo ni las ganas para atarme a una chica a los diecisiete años, creo que lo mío siempre fueron los encuentros casuales.
Recuerdo que todo cambio un día nada especial, una fiesta como cualquier otra mientras estaba bailando con Rebecca, teníamos unas cuantas copas encima y no negaré que algo de éxtasis en nuestro sistema. Ella y yo teníamos bastante en común, sólo queríamos divertirnos y nada de exclusividad, algo que realmente encajaba con mis planes.
***
De un momento a otro estaba en una estación de policía local, en ese momento no sabía ni como había llegado ahí, recuerdo estar discutiendo inútilmente con un oficial de policía cuando la vi. Era la misma chica que estaba en la plaza de comidas con Melissa Lewis, nunca la había visto antes y mucho menos en una fiesta, pero aun así sería de ayuda para mí.
—Espere —le dije al oficial—. Ella está aquí para pagar mi fianza.
La chica, que si mal no recuerda se llama Delia me miró como si hubiera perdido la cabeza.
—Señorita, ¿usted lo conoce? —preguntó seriamente el hombre uniformado.
—N-no —contestó nerviosa—. Es decir, sí, pero no estoy aquí para ayudarlo a él.
La miro y quiero matarla. No costaba nada mentir para zafarme de esta maldita situación.
—¡Vamos niño! De seguro tu papi te sacará de aquí.
Miro su nombre en la tarjeta, Bob, sin duda no tienes ni idea de que haría mi padre si me viera aquí.
Estuve unos quince minutos en una sala esperando a que alguien se dignara a decirme cómo iba a terminar todo esto. No sabía nada de mis amigos y tampoco podía contar con nadie para salir de este agujero, esto se pone cada vez mejor. La puerta se abre y entra un hombre calvo con un chaleco que dice DEA.
—Muchacho, sólo habrá una forma de que salgas de aquí.
Miro al tipo sin entender a qué se refiere y sin saber que ahí sería el comienzo de todo.
Esa noche salí de la estación con un nuevo propósito, tenía que empezar de cero y para eso debo hacer algo de lo que luego me voy a arrepentir. Trabajar. El hombre en cuestión pagó mi fianza por lo que debería trabajar para poder pagarle.
***
No me acuerdo bien cómo es que terminé involucrado con un narcotraficante, pero me pareció la forma más rápida de conseguir dinero.
Peter me ayudó en eso, me dijo que en las fiestas era aún más fácil vender, debido a que los chicos lo único que querían era divertirse y sentirse bien, sin importar el costo. Noté a la chica que no quiso ayudarme cuando estuve casi preso, vi que estaba muy cerca de Peter y por algún motivo eso no me gustó.
No pude evitar mirarla todo lo posible antes de que Peter se la llevara, tiene algo poderoso en sus ojos y en la forma en que me mira. Su nombre era bastante peculiar y esa misma noche en mi cama busqué Delia en Internet, me di cuenta de todo, a partir de ahora ella iba a ser Diana para mí y el maldito motivo se lo diré en el momento indicado.
***
Estaba desesperado, ella había leído mis notas, me había tocado en un punto en el que nadie lo había hecho. ¿Cómo decirle que era ella la causante de mis escritos porque no podía sacarla de mi cabeza? Cada vez que discutíamos encendía algo en mi interior que sin duda me encantaba. Hasta ahora me fascina ver cómo se forma esa pequeña arruga en su frente y hace un mohín con sus carnosos labios. Tuve que irme de la ciudad para alejarme de esto que estaba consumiendo mi cordura.
—Ya no puedo ocultarle esto más. —Miro al hombre que de alguna manera me había dado todo—. La quiero. —me sincero.
—No estoy de acuerdo con eso. —Él niega con la cabeza—. Si no sigues con el plan, ella será la única perjudicada, debes volver y terminar con nuestro trabajo.
Se fue del hotel en el que había decidido refugiarme y dejándome completamente solo con mis sentimientos.
***
En la fiesta del lago me había parecido bastante extraño no verla, tenía un extraño presentimiento y me acuerdo que salí a tomar aire esperando tener alguna señal de Peter o Diana.
Reaccioné más rápido que mi mente cuando vi las intenciones del hijo de perra de Hunter, lo golpeé como si estuviera poseído, nadie iba a tocar a Diana y salirse con la suya.
Cuando la acosté en la cama, me quedé a su lado observándola, es hermosa, cada centímetro de ella describe exactamente lo que es… Una diosa.
La primera vez que nos besamos, pude sentir algo que jamás había sentido, mis labios sobre los suyos encajaban a la perfección y mierda, ella era un manjar que no podía parar de devorar. Luego de nuestro primer beso, ya no pude alejarme de ella, estaba intentando estar al pendiente de esa chica todo el tiempo.
Le escribí una carta donde describía de la mejor manera posible mis sentimientos y se la di a Dennis para que se la entregue, puesto que necesitaba a alguien ajeno a toda la situación. Creí que no podría abrirme de esa manera en ese entonces y esa es la vía que tenía para hablarle desde mi corazón.
***
Cuando mi nuevo trabajo la pagó con ella, casi mato al maldito que la mandó al hospital. Snyder no estaba nada feliz conmigo, me amenazó al punto de acabar con ella si no me alejaba. Y lo intenté, cuando Rebecca me besó en frente de toda la NYU lo primero que hice fue mirar en su dirección y me di cuenta que la había perdido.
Estuvo en mis manos esa misma noche cuando casi nos acostamos, la miré sin cansarme, tiene un cuerpo tan perfecto que no necesita avergonzarse en lo absoluto, nunca voy a dejar de admirarla ni de desearla... Eso es imposible cuando amas a alguien.
Recuerdo la mirada de Peter cuando nos encontró en ese momento tan íntimo, también cuando dejé que mis hormonas hablarán por mí permitiendo una vez más que ella se aleje.
Todos esos momentos vividos con ella, para terminar aquí, en el peor lugar posible, exponiéndola al peligro de la muerte y a no ver sus hermosos ojos jamás. Sólo un pensamiento pasa por mi cabeza en este instante… La veré morir.
Bueno me costó un poco, pero aún así espero que les guste 👏❤ muchas gracias por leer ❤...x
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Teen FictionUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
