Capítulo 62

507 58 1
                                        

Advertencia: Este capítulo contiene escenas de sexo y se requiere discreción 👏

Subimos al auto luego de despedirme de Melissa, la cual prácticamente me apuró para salir del club y me pidió que tenga precaución con una gran sonrisa pervertida pintando su rostro.
Scott se portó nuevamente como un caballero abriendo la puerta del coche para mí y sin decir nada, partimos. El camino fue casi una tortura, ninguno de los dos quería ser el primero en romper el silencio y mucho menos invadir los pensamientos del otro, por lo que nos concentramos sólo en la carretera hasta llegar a la puerta del ya conocido edificio para mí. Scott apaga el motor del auto y siento que el corazón se me iba a salir por la boca. La oscuridad de la noche nos rodea y cierro los ojos para tratar de no salir corriendo de ahí.

—Diana. —Su voz suena como un melódico susurro en mis oídos—. Nena sí no estás lista para esto, lo entiendo.

Sus palabras no sólo me sorprenden sino que encienden todo dentro de mí una vez más. Le quito el seguro a mi cinturón en una milésima de segundo y me siento a horcajadas sobre él, mirando fijamente sus oscuros ojos llenos de sorpresa y deseo.

—Quiero esto más que nada.

Sin dejarlo responder, estampo mis labios contra los suyos. Las manos de Scott se aferraron con fuerza en mis caderas presionando nuestros puntos lo más cerca posible. Gimo provocando un gruñido por su parte, logrando que el fuego se incremente más entre mis muslos.

—Vamos a arriba —pide entre besos.

Asiento y en menos de cinco minutos estábamos cerrando la puerta de su apartamento a mis espaldas. Me acorrala entre la misma y su firme torso. Sus labios recorren el camino de mi cuello mientras mis manos juegan con su cabello. Cuando su boca llega a mi escote me hace perder la poca cordura que todavía me quedaba.

—Scott… —jadeo cuando choca sus caderas contra las mías. Dioses, enserio está preparado—. Espera —pido entrecortadamente.

—¿Qué…? ¿No quieres…? —Niego rápidamente.

—No es eso, mis tacones me están matando.

Me agacho lo suficiente para quitarme esos incómodos zapatos. Scott lanza una carcajada y no puedo evitar reír también.

—Eres asombrosa…

Pone sus manos en mis mejillas y me besa dulcemente. Así comienza, suave y cuidadoso, pero a medida que el calor va aumentando, la pasión también lo hace. Sus manos alcanzaron la cremallera de mi vestido con sutileza para comenzar a descender dejando un camino de caricias a su paso. Mi piel se eriza por completo y mis nervios reaparecen cuando la prenda cae alrededor de mis pies… Mis bragas es lo único que aún vestía mi cuerpo.


Scott

La observo completamente admirado y sin descaro alguno me tomo el atrevimiento de apreciar cada ángulo de su hermoso cuerpo. Sus ojos tímidos esperan impacientes a que termine con mi inspección, para ser honesto podría pasar horas deleitándome con mi diosa.

—Ya deja de mirarme así —replica con el ceño fruncido mientras se cubre los senos con los brazos.

Me pone mucho cuando me mira así, estoy tan duro que siento que el pantalón va a explotar en cualquier segundo.

—Jamás te cubras ni sientas vergüenza.

Tomo sus manos temblorosas y las llevo a mi nuca para volver a besarla. Me encanta sentirla así de cerca, me enloquece cuando tiembla en mis brazos y se estremece con mis caricias. Sus manos tomaron el borde de mi camiseta y la ayudo a terminar de removerla. Sus dedos titubean a la hora de acariciar mi pecho y juro por Dios que jamás había deseado tanto a una mujer.

Acostados en mi cama sólo con la ropa interior puesta caigo en cuenta de que ella jamás lo había hecho con nadie y estoy intentando con toda mi voluntad hacer que todo esto sea perfecto para ella.

—¿Qué pasa?

Su voz me sacó de mis pensamientos ¿Por qué demonios estoy pensando?

—¿Qué? —Ella me mira intentando comprender que me pasaba—. No quiero hacerte daño Diana —admito y sus dedos acarician mi mejilla.

—Jamás lo harás. —Un pequeño beso es depositado en mis labios—. Confío en ti Scott.

Esas palabras son suficientes para mí. La beso rudo y sin compasión mientras siento su cuerpo caliente rozar el mío. Bajo mi boca hasta atrapar uno de sus pechos entre mis labios. No puedo explicar cuántas veces soñé con el sabor de su piel y por fin la estoy probando. Un fuerte gemido sale de sus labios y gruño en respuesta saboreando cada milímetro de su sensible piel. Me enloquece hacerla sentir así… Ser el único que la ha tocado así. Muerdo con suavidad su pezón izquierdo y sus uñas se clavan en mi espalda. Bajo lentamente dejando un camino de besos húmedos a mi paso hasta detenerme y observarla, su respiración está agitada y me mira con fuego en sus ojos. Tomo eso como una señal, mis dedos se aferran a la tela de su ropa interior y la bajo con lentitud. Me acerco más al punto tan sensible y veo el terror en su mirada cuando mi aliento acaricia su centro.

—Quizá no esta noche.

Sonrío al notar como su cuerpo se relaja con mis palabras. Vuelvo a besarla con suavidad y noto como sus piernas se enredan involuntariamente en mis caderas.

—Carajo —musito.

En un movimiento me aparto de ella, abro el cajón de mi mesa de noche y saco el pequeño paquete plateado. Sus manos bajan el elástico de mi bóxer liberando momentáneamente la presión, veo como sus ojos se abren de sorpresa y sonrío para mis adentros. Dos minutos después con el preservativo ya en su lugar, me encontraba a centímetros de su entrada, estudiando su reacción.

—Scott.

Me envuelve nuevamente con sus piernas y suspiro, esta mujer busca acabarme.

—¿Estás segura de esto? —Ella asiente sin pensarlo—. Te va a doler, Diana. Si quieres que pare sólo dilo —suplico.

Daría todo porque disfrutara esto tanto como lo merece.

—Te amo.

Muerde su labio inferior cuando me acerco aún más.

—No sabes cuánto te amo, Diana.

Con un movimiento suave me adentro apenas en su interior y noto como contiene su aliento un instante. Me quedo quieto intentando luchar conmigo mismo para no poseerla a lo bestia.

—Continúa…

Sus dedos se aferran a mi cabello y cuando unimos nuestras miradas, veo como sus ojos se cristalizan. Lo que daría por sentir yo ese maldito dolor. Cuando estuve completamente dentro de ella una pequeña lágrima se escapa descendiendo por su cien hasta perderse en su cabello.

—Lo siento, preciosa. —Me cuesta hablar y ella lo sabe. Mueve sus caderas haciendo fricción en el punto de encuentro de nuestro deseo—. ¿Puedo…?

Apoyo mi frente en su hombro, en cualquier momento voy a perder esta batalla.

—Hazlo.

Con un gemido comienzo a moverme de forma lenta y me concentro en sus ojos. En el amor que me transmiten. Esto es la gloria.


Delia


El dolor es incómodo, pero con cada choque de sus caderas, el mismo se transforma y trae un poco de placer en el acto. Scott se está controlando, puedo verlo en sus ojos, se ve como un ángel y un demonio al mismo tiempo. Sus labios entreabiertos emitiendo pequeños sonidos de placer y el sudor que comienza acumularse en su frente. Es la gloria.

—No sabes lo bien que me haces sentir. —Su voz grave me provocaba un fuego en todo mi interior—. Eres tan hermosa.

Sus labios callan el sonido gutural que estaba a punto de salir de mi ser, su lengua se movía de manera experta dentro de mi boca haciendo que la presión en mi vientre se incremente.

—Scott —suplico.

Sus movimientos toman velocidad y me enloquezco. Siento mucho calor y me estoy fundiendo con él.

—Estoy muy cerca, amor.

Me amoldo a su cuerpo con un grito ahogado cuando siento la presión de sus dedos en ese punto lleno de nervios. Él gruñe un montón de palabras sucias antes de dejarse ir, llevándome consigo. Scott reparte unos cuantos besos dulces en mi rostro mientras yo sigo en lo más alto de las nubes. Melissa tenía razón, el momento llega cuando sientes que estás con la persona correcta.

Espero que les guste 🤗 me costó mucho escribir este capítulo 😥 pero espero que haya valido la pena 💖 gracias a todos por leer, acepto  todos los comentarios constructivos ❤...x

Un Pequeño  Cambio De Planes ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora