Siento que estoy en una escena de esas películas adolescentes donde el chico guapo se fija en la chica nerd, llega ese momento del beso final donde viven felices y comen perdices. Bueno exactamente así me siento. Sus labios, ¿cómo explicarlo? Son suaves y sus manos acarician lentamente mi cintura, si mis pulmones no fueran tan débiles este momento habría durado todo lo que en verdad deseo. Nos separamos de mala gana y logro sentir el roce de su nariz en mi mejilla.
— Había querido hacer esto desde que te vi bailando en la fiesta —Peter me acerca más a él.
— Fue… Muy… —Estoy sin palabras y aún siento que estoy flotando en una nube.
— Lindo ―sentencia. Me mira con tanta intensidad que por un momento me siento transparente—. Te ves muy linda sonrojada. —Desvío la mirada hacia mis pies en un vago intento de controlar el calor de mis mejillas.
— Gracias. —Muerdo mi labio inferior mientras repito su beso en mi mente una y otra vez. Deseo más, pero no sé cómo pedirlo.
— ¿Quieres volver adentro? —pregunta.
Su brazo se posa de forma relajada sobre mis hombros y trato de controlar las reacciones involuntarias de mi cuerpo, me muero de la vergüenza si nota lo que provoca en mí. Aparto los pensamientos y me concentro en la pregunta que me hizo, la verdad me gustaría quedarme aquí a solas con él, pero tengo una misión por delante.
— Claro, debo ir al baño —le sonrío y me corresponde. Peter abre la puerta para mí y cuando emprendemos camino hacia la fiesta no puedo evitar buscar a Scott y Rebecca en la cocina, pero para mi suerte ya no estar ahí—. Vuelvo enseguida.
— Aquí te espero.
Se acerca y me besa con más pasión que hace unos momentos, su lengua ávida se presenta con la mía y cuando nos separamos mis hormonas han tomado el control de todo mi sentido común. Me las arreglo para darle un casto beso y parto hacia las escaleras antes de cometer el error de perderme en sus labios una vez más.
Una vez arriba entro al baño a lavar mi rostro, me recargo en el lavabo y me concentro en la humedad que acaba con el calor del momento. Cuando levanto la vista casi no me reconozco, mis ojos tienen un brillo nuevo y salvaje, pero creo que me está agradando la nueva yo.
Salgo en busca de la habitación de Scott y camino por el oscuro pasillo en donde lo único que hay son varias parejas compartiendo saliva, demasiado ocupados en lo suyo como para verme entrar en el cuarto.
Cuando cierro la puerta detrás de mí una vibración proveniente del bolsillo de mi chaqueta me hace saltar en mi lugar. Saco el aparato y contesto al ver el nombre de Mike brillando en la pantalla.
— Tío, estoy adentro. —Intento controlar mi respiración agitada y los espasmos que recorren mi torrente sanguíneo debido a la interacción con Peter. Agradezco el hecho de no tener la maldita cámara, mi vergüenza estaría por los cielos si Mike hubiera presenciado eso—. Está vacía, ¿dónde empiezo a buscar?
— Primero, espero que hayas vomitado para sacar los restos de Walker de tu sistema. —Un balde de agua helada cae sobre mí.
— ¿Cómo dices? —Mi mente se vuelve gelatina y me cuesta conectar las ideas.
— Delia trabajo en esto hace veinte años —dice severamente—. ¿Crees que no sé esconder una cámara sin que lo notes?
— ¡No es justo! Lo prometiste tío —reprocho cual niña pequeña.
— Delia, esto no es un juego, estamos haciendo esto por un objetivo, atrapar al distribuidor. —Su voz retumba de forma autoritaria—. Necesito saber que cuento contigo y con tu madurez. —Hay una cosa que admitir y es que cuando Mike tiene razón, la tiene maldita sea, debo concentrarme o lo voy a arruinar.
— Lo siento, tienes razón —reconozco para mí misma.
— Empieza debajo de su colchón, sé que parece algo obvio, pero hay que buscar en todos lados.
— De acuerdo. —Activo el altavoz y me pongo manos a la obra. Busco debajo del colchón, en el armario, en su escritorio y en todos los lugares posibles con el tiempo limitado que tengo y es en vano ya que todo está completamente normal—. ¿Se te ocurre algún otro sitio? —pregunto rendida.
— Estoy pensando —dice de la misma manera. De repente la puerta se abre y yo me quedo de piedra. Rebecca camina de espaldas con Scott tomando su cintura mientras guía sus pasos hacia la cama. Completamente absortos el uno por el otro aprovecho y tomo el teléfono, le quito el altavoz y me escondo en el closet—. ¿Delia? —Mike susurra a través del teléfono, pero solo puedo concentrarme en la escena que estoy presenciando a través de la rendija. Se están devorando—. ¡Delia! —exclama Mike y salgo de mi estado de shock.
— Aquí estoy —susurro—. ¿Qué hago? Están besándose y no creo que paren muy pronto —explico de manera obvia para no tener que decir lo que viene después de esto.
— Tranquila, pensaré en algo —dice y luego se dirige a Frank—. ¿Qué haremos? —escucho como responde un “no lo sé” y me pierdo en el resto.
Algo llama mi atención en una chaqueta colgada, un objeto sobresale del bolsillo y mi aliento se atasca en mi garganta cuando lo tengo entre mis temblorosos dedos.
— Dices que tengo una cámara —susurro a Mike—, pues ve esto.
Siento las voces distorsionadas a través de la línea telefónica y solo soy capaz de oír a Frank decir “lo tenemos”.
Me quedo completamente paralizada ante el pequeño frasco de plástico que está hasta el tope de un polvo blanco, no necesito mucho para saber que es cocaína. ¿Cómo es que alguien tan joven con el mundo por delante, decide arruinar su vida así? Guardo dicho frasco intentando no tocarlo mucho en una de esas pequeñas bolsas de evidencia como las que aparecen en televisión que Frank se encargó de darme.
— ¿Cómo me llamaste? —La voz furiosa de Rebecca llega a mis oídos y me concentro en la escena nuevamente. Se está alejando de Scott.
— Vamos, ambos estamos ebrios y sabes que no lo dije en serio —dice e intenta acercarse a ella nuevamente.
— Aléjate de mí, idiota —grita molesta. Sale del cuarto a medio vestir y azota la puerta con fuerza.
— ¡Bien! Tú te lo pierdes —grita Scott también. De pronto comienza a reír de manera histérica y se deja caer sobre la cama—. ¡Dios! ¿Por qué me haces esto? —exclama mirando hacia el techo para luego cubrir su cabeza con los brazos.
— Mike, debo salir de aquí —susurro y cuando miro el teléfono la llamada se había cortado. El aparato comienza a vibrar y ese débil sonido es más que suficiente. Scott se levanta súbitamente y dirige su mirada al closet—. Oh no… —Su mano ya estaba en la perilla.
Gracias por leer y por la paciencia, espero que estén disfrutando de la historia ♡...x
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Teen FictionUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
