Capítulo 48

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Cuando despierto estoy sola en la cama y me decepciono un poco por eso, pero sé que si Mike encuentra a un chico en mi cama y más si ese chico es Scott… Nos mata.

Estiro cada extremidad de mi cuerpo y me relajo nuevamente sobre el colchón. Mi teléfono vibra sobre la mesa de noche, lo tomo y sonrío ante el mensaje.

Te ves muy dulce cuando roncas, me hubiera gustado despedirme, para la próxima vez será 😉 te llamo luego Diana.

Cubro mi cara con la almohada, no sabía que roncaba y la vergüenza se apodera de mí. Sólo era capaz de ver a Scott mirándome mientras yo duermo pareciendo un tractor viejo.

Melissa me escribió también para preguntar si puede venir esta tarde y acepto enseguida. Una terapia de mejores amigas es exactamente lo que necesito.

—Delia —Mike da un par de golpes afuera de mi puerta.

—Pasa.

—¡Buen día!

Un déjà-vu aparece mi mente cuando entra con el plato de panqueques quemados y el jugo de naranja. Sonrío ante el gesto, es increíble que estos pequeños detalles no hayan cambiado como lo hizo toda mi vida en los últimos tres meses.

—Buen día, no debiste molestarte tío, pero gracias. —Bebo un trago de jugo y casi se me sale por la nariz. Estaba muy ácido—. Delicioso —digo cuando por fin puedo tragar.

—Sé que está asqueroso flacucha y que solo lo tomas porque me quieres. —Ambos reímos—. Quería hablar contigo de algo.

Su rostro se pone serio de repente y siento que mis manos comienzan a sudar. ¿Me habrá descubierto con Scott?

—¿Qué pasa? —Intento ocultar mis nervios lo mejor que puedo.

—Bueno… —suspira—. Sabes que estoy saliendo con Cassandra y creo que eso te parece bien, porque si no fuera así me lo dirías, pero…

Mike me estaba hablando muy deprisa y se estaba enredando con sus propias palabras.

—¿Puedes ir al punto? —le pido y él deja salir un suspiro entrecortado.

—La invité a vivir con nosotros.

Me quedo petrificada, pero en el buen sentido. Me parece una idea maravillosa.

—Sólo si tú estás de acuerdo, no haré nada sin hablarlo contigo antes —aclara y sonrío.

—Mike, yo sólo quiero que seas feliz y estoy segura de que Cassie es la mujer correcta. —Me acerco como puedo para abrazarlo—. Además, será lindo tener una hermana. Siempre y cuando no toque mis cosas.

Mi broma lo hace reír, pero sabe bien que tiene algo de verdad lo que le acabo de decir porque a nadie le gusta que anden sobre sus cosas.

—No te preocupes por eso. Mary le dijo lo mismo a Cassandra.

Mi boca toca el suelo de asombro, creo que nos llevaremos mejor de lo que pensé.


***


Cierro mi libro de cálculo cuando la clase del Sr. Patterson acaba. Ha pasado un mes desde que me dieron el alta en el hospital y hace aproximadamente una semana me reintegré a la Universidad y a mi rutina.

Mi pierna está mucho mejor y por suerte dejé las muletas atrás. Una pequeña cicatriz está ahora en la parte superior de mi muslo y la verdad es que esperaba que sea mucho más grande al ver el tamaño de la herida cada vez que tenía que limpiarla; pero me llevé una agradable sorpresa.

Mi ausencia no se hizo notoria en comparación con el secuestro de Rebecca, si antes era una diva, ni se imaginan ahora que tiene el triple de atención. De igual forma ella está siendo muy amable conmigo, tanto que Melissa le puso un alto porque dice no confiar en ella. Aunque estoy segura de que siente algo de celos al ver que Rebecca está interesada en tener una especie de “amistad” conmigo, por decirlo de alguna manera, pero es mejor dejarlo así.

—Oye, ahí viene tu hombre —dice Melissa dándome un codazo.
Me volteo y efectivamente veo que Scott viene caminando junto a Dennis con sus uniformes de fútbol y un balón en sus manos.

—Hola preciosa.

Dennis besa cortamente los labios de mi mejor amiga, pero yo sólo tenía ojos para Scott. Es cierto eso que dicen, los chicos en uniforme son una bomba y estoy segura de que la Delia de hace tres meses se habría golpeado por ese pensamiento.

—Hola —saludo al chico que es dueño de todos mis pensamientos.

—¿Cómo estuvo la clase?

Su brazo rodea mi cintura y ambos comenzamos a caminar por el pasillo.

—Todo bien, ¿cómo estuvo el entrenamiento? —Lo miro.

—Todo bien.

Asiento en respuesta. De pronto se para, me acerca y sin pensarlo un segundo me besa. Es un arrebato ardiente en todos los sentidos, su lengua baila en un perfecto compás con la mía mientras siento que mis pulmones se quedan sin aire.

—Quería alejarte del público —dice rozando nuestras narices—. Sé que no te gusta eso. 

Me sonríe y caigo en la cuenta de que realmente estábamos apartados de todos. Agradezco el detalle ya que las muestras tan arrebatadoras de afecto no me gustan en frente de las personas. Soy rara.

—Gracias.

Enredo mis brazos en su cuello. He sentido una gran necesidad de tenerlo cerca y hasta me asusta un poco la dependencia que estoy teniendo hacia él.

—Quería saber sí quizá tú y yo… Ya sabes, podríamos… Los dos —Frunzo el ceño, nada de lo que dice tiene sentido.

—Sólo dilo —incito con suavidad.

—No hemos tenido una cita aún —suelta por fin y una sonrisa ilumina mi rostro—. No soy de esos que tienen citas muy seguido, es más creo que nunca me preocupé mucho por eso—. Hace una mueca—. Pero sé que a las chicas les gusta eso y quiero mostrarte lo especial que eres para mí.

Algo de todo lo que dijo no me gustó y no sé exactamente la razón.

—¿Me consideras igual a todas las chicas?

Su rostro pierde el color al instante.

—¡No! —dice rápidamente—. No es lo que quise decir, es que creí que te gustaría salir a cenar conmigo porque fue lo que me apareció en Internet cuando busqué ideas de una cita… No eres igual a las demás, de ser así no estaría loco por ti —habla a una velocidad anormal mi sonrisa vuelve a aparecer.

Él se había preocupado por buscar en Internet cómo tener una cita perfecta y eso para mí es más que suficiente.

—Eso me encantaría.

Lo beso a gusto y siento que se relaja.

—Genial —suspira aliviado, como si lo hubiera torturado—. Te tengo una sorpresa, paso por ti a las siete.

Me regala una mirada que reconocí muy bien, algo se traía entre manos y siento que el calor comienza a apoderarse de mi cuerpo. Dennis lo alcanzó y ambos se fueron por el mismo pasillo por el que vinieron.

—Scott me dijo que tiene una sorpresa para mí ésta noche —le comento a Melissa con la mirada fija en el camino por el que se fue.

—¡Sí! —festeja y la miro ceñuda—. Lleva protección.

Una risa fuerte y nerviosa me ataca hasta que me atoro con mi propia saliva.

—¡Mel! —exclamo avergonzada.
Ella levanta las manos en señal de rendición y continuamos con nuestra rutina. No puedo evitar imaginar las posibles situaciones para esta noche y en cada una de ellas, termino en su cama.

¡Hola! Sólo quería agradecer los comentarios y votos, espero que en verdad estén disfrutando la historia. Muchas gracias por el apoyo y espero que les guste este capítulo 💜...x



Un Pequeño  Cambio De Planes ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora