Capítulo 24

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Ocho llamadas perdidas y veintitrés mensajes dejó Peter desde lo que ocurrió, pero no leí ninguno. No puedo lidiar con él ahora y después de todo mi misión siempre fue Scott King y si aparentemente ahora le gusto, todo va mejor de lo que pensaba… ¿cierto?

—¿No pudo quedarse?

La voz de Mike me sobresalta y cuando volteo, lo veo parado en la puerta de mi habitación.

—Tío, ¿cuántas veces debo pedir que toques antes de entrar? —Mi tono borde no pasa desapercibido. Estoy cansada y no quiero pagarlas con él.

—¿Estás en tus días? —cuestiona divertido e ignorando completamente lo que dije.

—Mike —gruño con clara incomodad.

Él ríe con fuerza. No me gusta hablar de este tema con él y siempre fue así. Imaginen lo difícil que fue decirle que desperté un día siendo mujer y que necesitaba tampones. Recuerdo estar horas esperando lo que le pedí porque no sabía ni que traer del supermercado, según él, mi tía Kate se ocupaba de esas cosas cuando las necesitaba.

—Cassie está abajo. —Lo miro sorprendida—. Quiere saludarte —agrega con una pizca de nervios en sus palabras, una gran sonrisa se apodera de mi cara sin que pueda evitarlo—. Flacucha —advierte.

—De acuerdo.

Con una pequeña sonrisa me cambio la ropa mojada y bajo las escaleras.

La invitada de mi tío se encuentra mirando las fotografías familiares con una gran sonrisa. Tiene en su mano una en particular, estoy con mi tía Kate en uno de esos carros de supermercado y ambas estamos riendo. Es una de mis favoritas y de las que más atesoro porque unos días de eso, ella fue asesinada.

—Tenía cuatro años. —Se sobresalta por un segundo.

—Eras muy traviesa. —Suelto una pequeña risa y ella deja la foto en su lugar—. Ella era muy bonita —sentencia.

—Ella era hermosa. —Mike se une a la conversación.

—Y sin duda muy afortunada.

Cassie le sonríe y él le corresponde el gesto. Me siento un poco fuera de lugar ante el momento intenso que están compartiendo, por lo que me aclaro la garganta y ambos me miran.

—Cassie, ¿te quedas a cenar? —pregunto.

Quiero distraerme de todo por una vez y disfrutar de mi familia.

—Me encantaría —contesta animada—. Si no hay problemas claro —agrega rápidamente mirando a Mike.

—¿Por qué me miran a mí? —ambas reímos.

—No se diga más entonces. —Me encamino a la cocina— ¡Pediré una pizza!

Sólo la comida puede poner de buen humor a una persona, es un estudio completamente probado y ni la ciencia puede refutar eso.


***


En la oficina el clima estaba bastante cargado, llegamos hace media hora y la nueva información sobre el hombre misterioso que estuvo discutiendo con Scott es bastante jugosa.

—Es ruso, su nombre es Isaac Koslov, tiene veintinueve años y no tiene una buena reputación. —Frank tira el archivo con su foto sobre la mesa—. Varios incidentes relativamente menores vendiendo en las calles —explica.

—¿Cuánto tiempo lleva en el país? —pregunta Mike.

—Cinco años, y dos trabajando con Snyder.

Cierro los ojos por un segundo, creo que en el fondo esperaba que no tuviera nada que ver con Scott y que el chico que se cuela en mi mente más de una vez al día sea inocente.

—Has hecho un gran trabajo Delia —me felicita Frank y veo que Mike sonríe—. Te dije que nos iba a dejar sin trabajo —bromea con mi tío.

Mi teléfono vibra anunciando la llegada de un mensaje. Melissa me está pidiendo vernos esta tarde en el centro comercial, ha estado enferma estos días y no me ha dejado ir a estar con ella por lo que hemos hablado solamente por llamada. Justo ahora lo que más necesito es distraerme con mi mejor amiga.

—Tenemos la ubicación de Isaac, pero es muy cuidadoso —informa mi tío—. Sólo tenemos que seguirlo en el momento exacto en que se reúna con Snyder y estará acabado. Quizá puedas averiguar algo a través de Scott, algún mensaje en su teléfono o alguna otra prueba nos sería de gran ayuda —agrega—. ¿Cuándo has quedado con Peter? —Mierda, no me esperaba esa pregunta.

—Eh… yo… —Dos pares de ojos se posan en mí y los nervios se triplican—. Aún no hemos planeado nada, tal vez lo vea luego del receso de esta semana —comento aparentando tranquilidad.

—Bueno, creo que puede funcionar mientras investigamos las relaciones de Isaac —sugiere Frank y yo asiento en completo acuerdo.

—Está bien —dice Mike mientras se pone de pie—. Después de todo, te has ganado un descanso. —Sonrío aliviada. Hoy me salvé.



***


—Hola. —La abrazo y luego me siento en la silla frente a ella—. ¿Cómo va esa gripe? —pregunto mirando el menú de la cafetería.

—Estoy bien —dice un poco cortante.

—¿Sucede algo? —La miro extrañada.

—¿Te gusta Dennis?

La miro desorbitada, Melissa siempre ha sido muy directa, algo completamente admirable y osado al mismo tiempo.

—¿Cómo dices? —No entiendo de que está hablando.

—Lo que oíste, Delia. —Su tono frío no me gusta ni un pelo.

—No me gusta Dennis. ¿A qué viene todo esto?

—A esto. —Saca un sobre de su bolso y lo pone sobre la mesa.

—¿Qué es?

Tomo dicho sobre y lo primero que veo es mi nombre escrito con una letra bastante bonita.

—Estaba dentro de un cuaderno en su mochila —explica—. Es una carta bastante romántica que él iba a darte. —Sus ojos se cristalizan, pero no amaga a derramar ninguna lágrima.

—No lo entiendo Mel, debe ser un error. ¿Lo hablaste con él? —pregunto mientras la confusión de aborda.

—No, salí de su casa en cuanto la encontré. —Se cruza de brazos y sé que espera una explicación.

—¿De su casa?

Melissa me mira por un segundo bajando la guardia, pero se recompone casi al instante.

—No es de tu incumbencia. —Se levanta de la mesa enojada—. Pensé que eras mi mejor amiga, pero al final terminaste siendo una zorra como Rebecca Minnette y las estúpidas se sus amigas.

¡Ouch! Melissa jamás me había hablado así, hemos tenido peleas antes, no lo negaré, pero esto es diferente, ella está discutiendo conmigo por un chico.

—Melissa, ¿cómo puedes decir eso? Soy tu mejor amiga y te estás comportando como una idiota por un chico —exploto.

Ella me mira furiosa y veo las chispas saltando en sus ojos. Parece que en cualquier momento me va a estampar la cabeza contra la mesa.

—Mi mejor amiga nunca se habría metido con el primer chico que en serio me gusta a mis espaldas —sentencia.

Toma sus cosas y se va dejándome ahí plantada, ahora no tengo a nadie con quien contar.

Melissa siempre fue mi pilar y yo no fui honesta con ella, todo es mi culpa porque si yo le hubiera contado la verdad sobre Scott, Peter y toda la maldita misión esto no estaría pasando. Tomo el maldito sobre y lo abro con lágrimas ardiendo en mis ojos. Es una especie de nota escrita a mano.

Y entonces Orión se enamoró de Artemisa, una mezcla increíble, ella la Diosa de la caza y él un Cazador sublime. La fusión perfecta entre el oro y la plata, formando así un metal extrañamente precioso y único.

Esa fusión sentí la primera vez que la vi y desee estar junto a ella porque es la Diosa con la que siempre he soñado, la musa que inspira mis escritos y el amor que jamás creí conocer.

Cada vez que se molesta, que sonríe o simplemente me mira, mi mundo es mejor, no necesito nada más para estar bien si no peleo al menos una vez con ella. Lo perfecto está subestimado por eso las relaciones nunca funcionan. Prefiero ser imperfectamente feliz junto a ella que ser perfectamente infeliz con alguien más.

Mi cara está empapada y con el dorso de mi mano, seco el exceso de lágrimas. La carta no tiene ningún indicio de que Dennis la haya escrito, lo cual es extraño y pienso que Melissa está exagerando las cosas. Voy a llegar al fondo de todo esto.

Secretos y peleas... Acá todo puede pasar 🙋‍♀️ Gracias por leer y por el apoyo. Los leo...x

Un Pequeño  Cambio De Planes ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora