Me volteo hacia la cabaña y efectivamente está en llamas. Mi pulso se agita de manera sobrenatural mientras mis manos se ocupan de quitar el cabello de mi cara. Scott se encuentra a mi lado, pero no se ve ni la mitad de sorprendido de lo que estoy yo y es más que obvio, puesto que él sabía que esto iba a pasar.
—Vamos, Mary está en el sótano.
¿Cómo demonios sabe eso? No puedo hablar y mucho menos preguntar, mi boca no emite sonido mientras que ambos corremos hacia la cabaña en llamas. Los cuerpos de los hombres armados que anteriormente se encontraban custodiando la puerta, yacen en el suelo. No parecen muertos ni vivos y siendo honesta, no quiero ni parar a verificar eso.
—Scott…
Nos adentramos en la cabaña en llamas, estoy empezando a dudar de que Mary esté aquí y si en realidad lo está, seguramente esté herida, aunque estoy rezando para que no sea así.
—Ponte esto.
Saca una especie de mascarilla para humo y me ayuda a colocarla correctamente. Enserio tenía todo planeado. Toso un poco e intento adaptarme al aire cargado de estas partículas que queman los pulmones.
Caminamos a paso rápido esquivando los escombros en llamas, por cada pasillo por el que pasamos un recuerdo involuntario asalta mi mente sobre aquella noche y la mayoría de los pequeños momentos eran con Peter, pero el más grande sin duda fue con Scott.
Doblamos hacia la izquierda para llegar una puerta que seguía extrañamente intacta. Scott abre si tardar demasiado y una estrecha escalera aparece frente a nosotros. Lo escucho, es casi imperceptible pero no lo suficiente porque soy capaz de oírlo como si estuviera a mi lado. El grito de Mary pidiendo ayuda.
Salgo corriendo dejando a Scott atrás y sin pensar en nada más que rescatarla, pero no lo pensé bien.
Un hombre me apunta con un arma y una milésima de segundo antes de tirar del gatillo, mi chico lo hizo primero haciendo que el maldito caiga sobre sus rodillas para luego desplomarse en el suelo.
—¡Mary! —grito corriendo y tropezando con mis propios pies. Caigo frente a ella y sostengo su pequeño rostro entre mis manos—. ¿T- Te tocaron… te las- lastimaron?
Intento concentrarme en lo que digo pero mi lengua no responde al cien por ciento y las lágrimas queman mis mejillas.
—No, hay una mujer que quiere dañarnos Lía…
Un sollozo sacude su cuerpo y el mío se contrae en respuesta… La pesadilla. Esa debe ser la mujer que aparece en mis malditos sueños, la que quiere acabar conmigo y con todo lo que amo.
—Debemos irnos, no tenemos mucho tiempo.
Scott saca una navaja y corta los precintos que sujetaban las delgadas muñecas de mi hermana en la silla. La toma en sus brazos de manera cuidadosa, como si pudiera romperla en mil pedazos si ejercía más fuerza.
—Nena, debemos salir por la ventana. Tú ve primero y te alcanzaré a Mary.
Asiento mientras me obligo a ponerme en modo de concentración, lo más importante es que ella esté a salvo y si de mí depende, haré todo lo necesario.
—Andando.
Me volteo hacia la pequeña ventana que estaba en lo más alto de la pared, miro hacia todos lados antes de tomar la silla en la que Mary estaba y usarla para llegar. La abro y trepo con dificultad, arrastrándome por la tierra húmeda que rodea la cabaña. Mis uñas se quedaron negras al igual que mi ropa, pero eso es lo que menos me preocupa ahora y mientras me incorporo, me aseguro de que no hay nada más que humo a nuestro alrededor.
—Toma a Mary y corran hacia el sur.
Espera ¿Qué…?
—¿De qué hablas?
Sostengo a mi hermana lo más cerca de mí posible.
—Confía en mí, estarán bien. Debo encargarme de algo primero.
Scott me mira justo a los ojos y siento en lo más profundo de mi corazón que esta es la última vez que lo voy a ver.
—Promételo.
Las lágrimas ya se habían acumulado en el borde de mis ojos.
—Diana… —comienza a decir.
—Promételo, Scott.
Pero no fui yo quien lo dijo, sino Mary, con sus mejillas ya húmedas por su propio llanto.
—Lo prometo. Las veré pronto.
Asiento nuevamente y sin tardar demasiado tomo con fuerza la mano de la pequeña y corremos hacia el centro del bosque.
Las palabras de Scott me acompañaron hasta que ya no estamos rodeada por el espeso humo, sino por árboles y detrás de esos árboles; hombres armados y detrás de dichos hombres; una mujer y no cualquier mujer… Mi madre. En carne y hueso, con una sonrisa en su rostro como si hubiera ganado un premio.
Sólo las fotos, que me había mostrado John y las escasas que aún estaban en las cajas del ático me hicieron ver que era ella, que está viva y en frente de mí. Aunque toda mi extraña emoción por verla se va al maldito infierno, cuando saca un arma de atrás de su espalda y nos apunta directamente a las dos. Si esa mujer es mi madre, ya no sabe quién soy o pero aún quizá nunca me quiso.
Sé que es corto! Pero estamos muy cerca, no dejen de leer y voy a tratar de subir otro para este fin de semana, espero que lo disfruten y como siempre muchas gracias por leer, votar y comentar... no saben lo feliz que me hacen ❤...x
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Teen FictionUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
