Cierro la puerta principal de mi casa y me apoyo en ella con una sonrisa boba pintando mis labios. Scott me dejó aquí a las once en punto, no quería desperdiciar ni un minuto con él, pero tampoco íbamos a hacer que Mike trepara las paredes.
Luego de nuestra primera muestra íntima de amor, Scott me besó hasta robarme todo el aliento. Me acarició de tal manera, que ciertamente, a sus ojos me sentí perfecta. No puedo apartar de mi mente que, si hubiera habido un preservativo en su poder, le habría entregado mi virtud sin pensarlo dos veces. Ese pensamiento hace que el calor que sentí en la mayor parte de la noche, me recorra de pies a cabeza una vez más.
Mi teléfono vibró en el bolsillo trasero de mis pantalones cortos. Con un torpe movimiento de manos logro tomar el aparato y desbloquear el patrón para ver el mensaje.
¿Almuerzo mañana? Quiero todos los sucios detalles. 😏
Sonreí ante la pantalla mientras tecleo una respuesta rápida a Melissa y subo las escaleras. Una vez en mi cuarto, me dejé caer en la cama con la misma sonrisa que estuvo entumeciendo mi rostro en la última hora y que no podré borrar de ninguna manera.
La luz a través de mi ventana baña mi piel y con un gruñido de frustración me giro sobre mi espalda para evitar levantarme inmediatamente de mi sueño relajante. Me siento cansada, pero a la vez con tanta energía que es difícil de explicar.
Me levanto a duras penas y arrastro los pies hacia el baño. Una vez adentro me paro frente al espejo con los ojos más cerrados que abiertos, abro el grifo del agua para lavar mi rostro y cuando me miré mi reflejo noté inmediatamente algo distinto en mí. Creo que aún no me acostumbro a esta nueva Delia.
Me desvisto para tomar una ducha, el agua caliente relaja aún más mis músculos, aunque la noche anterior Scott había sido capaz de relajarme como un experto.
El pensamiento de que le ha hecho esto a otras chicas llega tan rápido como se va, no quiero sentir este nudo de ansiedad en la boca del estómago cada vez que lo imagino con decena de chicas porque me deprime a sobremanera. A fin de cuentas, se acostó prácticamente con medio campus. Sé que él ve eso en mí cada vez que compartimos un momento de intimidad, trata de evitar el tema a toda costa y no lo culpo. Éste es mi primer año en la NYU y de Scott el último, es claro que tiene más experiencia en relaciones que yo, pero no voy a dejar que eso me intimide. Pensar en devolverle el gesto que tuvo conmigo la noche anterior me llena de miedo y valentía al mismo tiempo, no debe ser tan difícil… ¿Cierto?
Salí de la ducha con una toalla envuelta en mi cuerpo y otra en mi cabello. Camino por el pasillo hasta mi habitación, en la casa predomina un silencio que inspira tranquilidad. Típico sábado en la mañana, dentro de poco Mike y Cassie se irían al trabajo por lo que me llevaré a Mary al centro comercial. A Mel no le agradará ésta idea, puesto que no podrá interrogarme a su gusto. Ventaja para mí.
Busco dentro de mi closet algo adecuado para el clima de afuera. No hace ni mucho frío ni demasiado calor, algo que Melissa definiría como el día perfecto. Por mi parte prefiero la lluvia y las nubes cubriendo todo el cielo, me relaja de una manera que no puedo explicar.
Mi teléfono suena sobre mi mesa de noche y lo tomo frunciendo el ceño ante la persona que me estaba contactando.
—Dennis, ¿a qué debo el honor de tu llamada? —cuestiono graciosa e intrigada al mismo tiempo.
—Hola Lía —me saluda animadamente—. Te llamaba porque necesito tu ayuda.
Su tono de voz cambia y me pone nerviosa al instante. ¿Le habrá sucedido algo a Melissa?
—¿Pasó algo? —pregunto sin rodeos.
—Nada grave. —Un suspiro de alivio abandona mi cuerpo—. Melissa cumple años el próximo sábado… —Me golpeo internamente por olvidarlo. Mel jamás me lo perdonaría—. No tengo idea de cuál es su plan en su día.
—Bueno, recuerdo que me dijo algo sobre salir en la noche, pero en la tarde sin duda hacemos una reunión en su casa. A sus padres les gusta lo tradicional, ya sabes, pastel y velas de cumpleaños —informo buscando por el cuarto mi otro zapato.
—Me comentó algo al respecto, conozco un buen club para ir a divertirnos luego.
No me gustaba la idea por obvias razones, pero va a ser el día de Melissa así que no puedo decir que no.
—Claro, todo lo que sea fiesta tiene la cara de Mel —bromeo y Dennis ríe.
—De acuerdo, se lo diré. —Parece bastante satisfecho por nuestra conversación— Respecto al regalo…
—¡Oh, eso es una pesadilla! —Me parto de risa—. Melissa es la persona más indecisa del maldito mundo, pienso regalarle un bolso que quiere hace meses, ni se te ocurra pensar en algo parecido —amenazo divertida y la risa de Dennis inunda la línea.
—Pensaré en algo entonces.
—De acuerdo, nos vemos Dennis.
Con una despedida rápida de su parte, finalizo la llamada. ¿Cómo pude olvidarlo? Melissa me mataría si no recuerdo su cumpleaños, francamente con todo lo acontecido en este último tiempo no me hace sentir del todo mal, pero aun así debo darle las gracias a Dennis.
***
El centro comercial está atestado de gente, no entendía la razón hasta que vi anuncios de descuentos en las compras durante el fin de semana y lamentablemente la gente adora las ofertas. A Melissa no le agradó mucho verme con Mary a mi lado, pero tuvo que morderse la lengua y abstenerse a todas las preguntas que deseaba hacerme.
Entramos en una pizzería que estaba relativamente vacía en comparación con los demás locales, nos acercamos a la caja y entendimos por qué.
—Lo sentimos señor, pero este establecimiento no se adhiere a los descuentos.
Comparto una mirada cómplice con Melissa, entendiendo el motivo por el cual nadie quería entrar. El hombre en cuestión, se fue muy molesto con la chica que le había dado la mala noticia.
—Buenos días. —Nos sonríe—. ¿En qué las puedo ayudar?
Le correspondí la sonrisa, ni siquiera había rastro incomodidad ante la mala situación que pasó hace menos de un minuto con él otro cliente, trabajar con público es de terror.
—Hola, nos gustaría una pizza tamaño mediano, mitad queso y mitad salchicha, con tres sodas de naranja —pide mi amiga. Parece una experta en esto así que siempre dejo que ella lo haga.
—Yo quisiera una malteada de fresa, por favor —una dulce voz habla y Melissa le sonríe a Mary.
—Que sean dos refrescos y una malteada de fresa entonces.
Melissa le tiende la tarjeta de su padre a la chica de la caja y ella procede a cobrarnos.
Mi teléfono vibra en el bolsillo trasero de mis pantalones y lo saco pensando que quizá el chico que me está enloqueciendo de la mejor manera posible me había escrito.
No era Scott.
¡Disculpen la demora! Espero que disfruten el capítulo ❤ como siempre, gracias por los comentarios positivos 💖 los valoro mucho 😍...x
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Teen FictionUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
