Estaciono el auto frente a la casa de Melissa o mejor dicho, la chica del cumpleaños. Hago maniobras con el pastel que me había encargado su madre para intentar que no termine en el suelo mientras cierro la puerta el auto y por fin lo consigo.
Suspiro, la semana había sido agotadora y esto es el remate de todo. Los mensajes amenazadores no habían cesado, es más parece que se multiplicaron lo que provocó que Mike casi no me deje salir hoy… Casi. Scott también estaba nervioso, fue más difícil calmarlo a él que a mi tío y sé muy bien lo que me espera para ésta noche. Mel, en cambio está súper emocionada pues íbamos a pasar la tarde con sus padres y Dennis para luego hacer su actividad favorita de los sábados en la noche: bailar. No diré que no está preocupada por mí o por ella, porque está al tanto de los mensajes y lo que más nos asusta es que también han ido amenazas hacia ella, jamás me perdonaría si algo le sucede.
Subo los tres escalones de la casa y toco el timbre. Espero pacientemente hasta que la puerta se abre y el pequeño Jack me recibe con una gran sonrisa haciéndome notar el nuevo diente que se le había caído.
—¡Jack! —exclama Steven—. ¿Qué te he dicho de abrir la puerta?
El pequeño voltea los ojos y no puedo evitar lanzar una carcajada. Se parece tanto a Melissa.
—Es Delia papá, ella no va a matarnos.
Se da media vuelta y sale corriendo muerto de risa. Jack es increíblemente inteligente para tener sólo cinco años y sin duda es algo que Mel también tiene. Son tal para cual.
—Lo siento, Delia, sabes lo loco que está el mundo.
Steven me ayuda con el pastel. Es obvio sé bien lo loco y peligroso que es este maldito mundo.
—No se preocupe.
Sonrío mientras lo sigo hacia la cocina donde nos encontramos con Jules preparando unos bocadillos.
—Lía, cariño. —Se acerca a abrazarme, evitando tocarme con las manos—. Lo siento, a Melissa le encantan esos refrigerios, pero no se arriesga a arruinar sus uñas recién hechas.
Ambas reímos mientras levanto los puños de mi blusa.
—Yo ayudaré.
—Ni se te ocurra. —La voz de Melissa nos sobresalta—. Tienes que ayudarme a elegir mi atuendo para esta noche.
Baja los tres escalones que le faltan y me acerco para abrazarla con fuerza.
—¡Feliz cumpleaños! —chillo y Mel comienza a reír.
Me recuerda mucho a su saludo en mi día, claramente hay una gran diferencia en gritarle en su casa a que te griten en un lugar lleno de extraños.
—Gracias, Lía. —Me abraza con más fuerza—. Dennis llegará en una hora, me ayudas a elegir algo para ambas y luego bajamos —sugiere.
—Hay que ayudar a preparar todo Mel.
Su madre está a cuatro brazos intentando hacer que todo salga perfecto.
—No se preocupen niñas, suban. —Nos hace un ademán con su mano señalando la escalera.
—Gracias mamá, no tardaremos.
Me arrastra hacia arriba hasta llegar a su habitación.
Parece que un tornado hubiese atravesado el cuarto de mi amiga. La ropa está por todos lados y su cama se encuentra tan revuelta como si mi hubiera sufrido por la crisis de atuendo de mi amiga.
—¿Qué demonios sucedió aquí? —pregunto estupefacta.
—No es fácil verse bien, pero después de probarme prácticamente todo lo de mi closet, me decidí.
Saca un vestido negro que se ve muy corto y muy ajustado.
—Está precioso Mel. —Ella sonríe satisfecha.
—¿Crees que a Dennis le guste? —pregunta mordiendo su labio inferior nerviosa.
—Sí, pero debes sentirte cómoda tú, no él. A Dennis le va a encantar todo lo que te pongas porque está loco por ti. —Una gran sonrisa de seguridad aparece en su rostro.
—Gracias Lía… ¿Qué vas a usar?
Suspiro esperando que le guste mi vestido, es bastante osado para mí gusto, pero para Mel… será vestido de monja.
—Es muy tú. —Su honestidad no me sorprende en lo absoluto—. Me gusta.
La miro a ella y luego al vestido, no puedo creer que le guste. Bueno, no es horrible porque tiene una bonita caída, es de un color azul marino y tiene un escote de corazón sin tirantes, el largo es unos cinco dedos sobre la rodilla, quizá sea demasiado para mí pero quiero probar cosas nuevas.
Scott me escribió hace una hora diciendo que a las ocho pasaría por mí, intenté decirle que podíamos encontrarnos en el Club ya que Dennis puede llevarnos a ambas, pero como de costumbre se rehusó.
Faltan aproximadamente unos quince minutos para que llegue, por lo que me encuentro en la habitación de Melissa arreglando los últimos detalles para quedar, según ella, perfectas.
Nos miramos en el espejo con una sonrisa, ahora mismo no me importa mi acosador ni los problemas que están por venir, voy a disfrutar la noche con mis amigos para poder sentirme en paz conmigo misma… ya veré después. Un par de golpes en la puerta me hizo volver a la realidad.
—Chicas, los muchachos esperan. —Jules abrió un poco la puerta y le regalamos una sonrisa—. Se ven hermosas, por favor se cuidan mucho. —Asentimos mientras la seguimos escalera a bajo.
Los padres de mi mejor amiga no están al tanto de todo, no se enteraron lo del FBI ni tenemos intención de decirles, es mejor proteger a las personas que amamos aunque el precio sea una maraña de mentiras.
Cuando llegamos a la sala vimos a nuestros chicos sentados en el sofá hablando animadamente con Jack. Scott voltea primero mientras reía de alguna ocurrencia que estaban compartiendo. Su sonrisa se borra y mis nervios se vuelven a presentar.
Scott
Mierda. Mi garganta se queda seca y me levanto al instante del sofá para admirarla mejor. Se ve nerviosa y levemente sonrojada, en este puto instante soy el hombre más jodidamente afortunado del mundo.
Dennis se levanta y con una gran sonrisa le toma la mano a Melissa y la hace girar mientras la halaga. Me acerco más a Diana hasta estar completamente frente a ella, tanto que puedo sentir su respiración entrecortada.
—¿No te gusta? —susurra sólo para mí.
Amo cuando me habla así… me pone muchísimo.
—Por supuesto que sí. —Tengo que controlar todo mi cuerpo para no llevarla a la habitación más cercana—. Te vez hermosa —sentencio y su sonrisa reaparece. Me está volviendo loco.
La beso sin preguntar y sin mirar a los demás porque como siempre, ella hace que me olvide del mundo. Sus labios buscaban los míos con timidez porque sé muy bien lo poco que le agrada los arrebatos así en público.
—¿Les dejo mi habitación?
Melissa ríe mientras que mi chica apoya su cabeza en mi hombro de manera avergonzada.
—Mejor vámonos ya —propone Dennis y lo seguimos hasta los coches rumbo al Club.
La música suena fuerte y la gente baila enloquecida. Por instinto pongo mi brazo alrededor de la cintura de Diana y ella me mira con el ceño fruncido.
—¿Quieres un trago? —le pregunto un poco fuerte y ella asiente.
Voy rápido hacia la barra y pido la bebida con menos alcohol posible y para mí una cerveza. Este club es buenísimo porque ni siquiera te piden identificación, por ley debes esperar hasta los veintiuno para poder consumir en un club, pero se ve que aquí les gusta hacer la vista gorda. Hace unos meses mi vida era esto, las fiestas, el alcohol y las chicas. Nada me importaba lo suficiente como para renunciar a todo esto y Diana cambió todo eso. Ella provoca que quiera quedarme en mi casa viendo películas románticas y predecibles sólo porque es lo que le hace feliz, la tranquilidad y sin duda eso, le gana por mucho a la frialdad de las fiestas.
Cuando vuelvo a nuestra mesa, sólo está Dennis ahí y maldigo internamente.
—¿Dónde están? —Mi voz suena un poco dura. No sé por qué estoy así.
—Relájate amigo, están bailando.
Me señaló con la cabeza la pista, ambas ríen mientras bailan juntas y me quedo embobado. Su cuerpo se mueve al ritmo de la música y una gran sonrisa adorna su rostro. Me gusta verla así de feliz, sin todos los problemas que tiene sobre sus hombros.
Mi autocontrol llega al límite y el gusto que estaba teniendo se esfuma cuando ese tipo la toca. Ya fue suficiente.
Espero que les guste muchas gracias por leer ❤ mucho amor para todos 💓...x
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Teen FictionUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
