Capítulo 34

692 76 10
                                        

En cuanto llego a casa de Frank, me encierro en lo que sería mi cuarto para investigar la dirección que estaba en el papel.
En Internet no aparece mucho, por no decir nada y el mapa me lanza a un lugar lejano de la ciudad, lo cual tendría aún más sentido.

No entiendo por qué secuestrar a Rebecca, ella no tiene nada que ver en todo esto. Scott es un maldito que hará lo que sea para salvarse de todo, pero se ha equivocado de persona y por eso las va a pagar.

Intento con todas mis fuerzas reprimir las ganas de creer en él que tengo, porque me lastimó y lamentablemente soy una persona rencorosa. Necesito ver que sufre, tal como me hizo sufrir a mí y haré lo que sea para conseguirlo.

Mi enferma necesidad de venganza no es algo de lo que me sienta orgullosa, pero vamos, tengo sentimientos y me los maltrataron haciendo que valgan mierda. No quiero sentirme así de humillada nunca más.

Sacudo mi cabeza y decido bajar las escaleras cuando escucho una voz proveniente de la sala de estar. Cuando llego al penúltimo escalón, veo a Cassie hablando por teléfono y decido esperar a que termine su conversación. No quiero interrumpir nada importante.

—No cariño, sabes bien que estaré ahí en una hora. —Mi corazón se detiene al oír esas palabras, ¿cariño? —. Trataré de llegar antes, ¿sí?... Yo también te amo, adiós. —Cuelga el teléfono y voltea—. Delia, no había visto que estabas ahí, ¿cómo te fue hoy? —Ella sonríe como si nada.

—¿Con quién hablabas? —pregunto cortante.

Si Cassie está engañando a Mike, me atrevo a decir que no volveré a creer en el maldito y traicionero amor.

—Con mi hija.

Vuelve a sonreír y un alivio recorre mi cuerpo.

—Perdón, yo no sabía… —Ella asiente—. ¿Cómo se llama?

Me siento en el sofá y ella me acompaña.

—Mary. —Saca su teléfono y busca en su galería de fotos—. Tiene diez años y está con mi mamá ahora. Ésta misión está tomando mucho tiempo de todos nosotros entonces se queda con mi madre.

Observo la foto de la pequeña Mary, es idéntica a Cassie. Cabello castaño, ojos azules y una gran sonrisa con la ausencia de uno de sus pequeños dientes de leche, es adorable.

Me siento mal por Cassie, debe ser difícil trabajar todo el día y llegar en la noche para estar sólo un rato con su hija antes de dormir.

—Entiendo… Es muy parecida a ti. —Le devuelvo el teléfono.

—Pues muchas gracias, aunque el diente ya le creció. —Ambas compartimos una risita.

—¿Mike?

Me parece extraño que no esté aquí sabiendo que Cassie está cerca.

—Salió con Frank ante una llamada de Charles —explica—, al parecer nuestro jefe tenía información, pero ya deben estar por llegar por lo que me pidió que me quedé aquí para cuidarte. —Volteo los ojos y ella ríe—. Lo sé, me pareció un insulto. ¡Yo te enseñé todo! —exclama haciéndose la ofendida y me parto de risa.

—Se lo haré saber —Me levanto del sofá—. ¿Preparamos la cena?

Me encamino a la cocina con Cassie siguiéndome detrás.

—Por supuesto.

Nos pusimos manos a la obra entre risas y anécdotas. Lo que daría por tener la suerte de la pequeña Mary y tener una madre tan sensacional como Cassie.
Luego de treinta minutos la puerta principal se abre dejando entrar a Mike y Frank.

Un Pequeño  Cambio De Planes ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora