La confusión predomina en toda la estancia, lo único que entiendo en este momento es que alguien fue herido, pero, ¿quién?
Peter parece ser mi primera opción ya que está inerte en el suelo y no veo que se pueda mover. Pero entonces me doy cuenta de lo que realmente pasó. Rebecca está parada detrás del cuerpo de Peter con un palo en sus manos y completamente en shock. No sé en qué momento se movió para poder atacarlo de espaldas, pero sin duda le debemos todo ahora. Punto para Rebecca.
La mirada de la chica se posa en mí y sus ojos se abren por completo, mientras que, el arma improvisada que nos dio ventaja, cae al suelo.
—Está bien —susurro.
Quiero que no se sienta culpable por haber noqueado a Peter, pero, ¿por qué mi voz suena tan baja?
—No, no, no… —Scott corre desesperado hacia mí, quiero moverme, pero ya estoy en el suelo—. Diana mírame —pide y así lo hago. Aún no puedo entender que sucede—. ¡Rápido ven! —le grita a Rebecca mientras se saca el cinturón.
—¿Se va a morir?
Scott mira a su ex novia como si quisiera matarla, pero no contesta. Veo que envuelve el cinturón en mi pierna y por fin caigo en la cuenta de lo que pasó.
Mi pierna sangra… sangra mucho por el balazo que le había dado tiempo a Peter de hacer. Él aprieta dicho cinturón alrededor de mi muslo y un dolor agudo me recorre toda la extremidad.
—Mierda —musito y siento mis ojos cristalizarse.
—Lo sé nena, te dolerá, pero es la única manera de detener la hemorragia.
Asiento frenéticamente, me estoy desesperando y sólo quiero que el dolor pare.
—Vámonos de aquí ahora —pide Rebecca de manera histérica.
Scott asegura mi pierna una vez más y tengo que reprimir las ganas de insultarlo por empeorar el dolor… Me está ayudando. Repito mentalmente eso para no caer en la locura.
—Sal de aquí —le dijo Scott—. Toma el arma de Peter y ve hacia el fondo de la choza. Corre derecho y verás mi auto escondido entre unas ramas secas. No podré ir rápido con ella, pero si te adelantas podremos ganar tiempo.
Ella asintió, se dio media vuelta y salió sin pensarlo dos veces.
—¿Es grave? —pregunto con temor a la respuesta.
Él toma mi rostro entre sus manos y veo el terror en sus ojos.
—Saldremos de esto, ¿sí? Confía en mí, te sacaré de aquí.
Me da un beso rápido y se dispone a levantarme del piso. Siento la sangre empapando mi pantalón e intento analizar la situación para pensar en otra cosa que me distraiga del maldito dolor. Creo estar alucinando, pero no, efectivamente noto una sombra moverse tras nosotros.
—¡Scott cuidado!
Peter reaparece y lo empuja con fuerza haciendo que ambos caigamos al suelo. El dolor se agudiza por la presión de todo mi cuerpo contra la herida y chillo sin poder controlarme.
—No saldrán de aquí tan fácilmente.
La oscuridad de su voz me eriza la piel y cuando lo miro no soy capaz de reconocerlo. Una línea fina de sangre corría al lado izquierdo de su cabeza por el golpe que Rebecca le había dado y parece completamente endemoniado. Las lágrimas densas bañan mis mejillas y el aire comienza a escasear en mis pulmones.
—Scott… —murmuro y todo se vuelve negro.
***
Algo era diferente esta vez, todo era blanco, no había árboles ni césped, no se oían los pájaros ni la voz del hombre que siempre está aquí.
—Hola —digo y mi voz hace eco en todo el lugar.
—Diana… —Mi cabeza gira rotundamente.
—¿Scott? —No lo veo en ningún lado.
—Despierta Diana. —Frunzo el ceño—. No estás lista para estar aquí, despierta, despierta…
Abrí los ojos y siento otra vez ese dolor en la parte inferior de mi cuerpo. Mi cabeza retumba y no sé bien lo que sucede aún. Mi vista intenta adaptarse, pero está nublada y es una sensación desesperantemente incómoda.
—Diana… Gracias a Dios. —Scott está a unos metros de mí, su labio inferior está partido y sus manos se encuentran esposadas a una especie de tubería vieja y oxidada—. Creí que no despertarías. No te muevas, ellos te quitaron el cinturón, trata de hacer un torniquete con tu camisa.
Lo miro como si estuviera bromeando conmigo, no llevo nada más que sujetador debajo de mi camisa.
—Yo… —Mi voz se atascó detrás de mi garganta seca—. No traigo nada debajo.
Intento sentarme y lo logro con un gran sacrificio.
—Vamos nena, no es nada que no haya visto ya. —Una pequeña sonrisa aparece en su golpeado y perfecto rostro—. Puedes hacerlo.
—No me veas —pido con la voz débil. Me quito dicha camiseta e intento envolver la tela en mi muslo con extremo cuidado—. Scott es mucha sangre.
—Lo sé, pero aún podemos salvarla.
—¿Voy a perder la pierna? —pregunto aterrorizada y él niega rápidamente.
—No voy a permitir eso, ahora haz un nudo justo ahí para cortar la hemorragia.
Cierro los ojos con fuerza y hago lo que me dice. El dolor se triplica y un sonido lastimero sale de mi boca. Me dejo caer de nuevo en la mesa donde estaba recostada y me esfuerzo por respirar.
—Dioses… —jadeo y un par de lágrimas salen disparadas.
En este momento no siento ningún tipo de pudor y estar tan expuesta, tanto física como emocionalmente con Scott, no me resulta incómodo en lo absoluto.
—Lo hiciste bien Diana. ¿Puedes bajar? —pregunta esperanzado.
—Eso creo —Apoyo la pierna sana y salto poco a poco hacia él—. ¿Quién nos trajo aquí?
Me apoyo en su hombro y respiro con dificultad. El dolor sigue punzando, pero me lo aguanto lo mejor que puedo.
—Es bueno que lo preguntes.
Ambos saltamos en nuestro lugar y cuando dirijo mi mirada hacia la puerta, procuro no caerme de espaldas al ver de quien se trata…Snyder.
En vivo y en persona. Me quedo petrificada, literalmente he imaginado esto demasiadas veces, pero ahora mismo estoy muy asustada como para poder hacer algo. Su sonrisa amarillenta me pone los pelos de punta y sostiene una especie de habano en su mano derecha.
—Snyder…
—¿Delia cierto? —me corta—. Es un gusto, puedes decirme Henry.
Me mira de forma descarada la piel descubierta de mi torso y Scott intenta cubrirme con su cuerpo.
—No la toques —gruñe mirando a su jefe.
Snyder ríe y Peter entra por la puerta. Trae una venda en la cabeza debido a la lesión, un arma en la mano y el odio en su mirada.
—Scott, hubieras tenido un futuro brillante en el negocio, pero te metiste con el FBI y eso en mi negocio es sentencia de muerte.
Mi sangre se vuelve hielo al oír esas palabras porque ya no hay salida ni soluciones. Miro a Scott y mentalmente rezo. Pido a los Dioses que nos den más tiempo porque ahora mismo quiero saber todo sobre el chico que intentó salvar mi vida, pero no podré hacerlo… Nos van a matar aquí sin piedad alguna.
¡Espero que lo disfruten! Muchas gracias por el apoyo y los votos ❤ de todo corazón valoro el tiempo que toman en leer mi historia 💓...x
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Un Pequeño Cambio De Planes ©
Teen FictionUna Chica. Un Chico. Una Misión. Un Objetivo. -¿Tenías que aparecer para complicarlo todo? -exclamo, con lágrimas en los ojos. -Entenderás Lía, que no es así... ... Esto es borrador que voy a ir editando sobre la marcha 😌✏ Muchas gracias por leer ♡...
