Capítulo 6

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Luego de dormir un par de horas, me levanté, me duché y con Mike partimos hacía un restaurante italiano que encontré en internet, tengo antojo de una deliciosa lasaña desde hace días así que vamos por ella.

Me siento extrañamente bien con todo lo que ha sucedido en las últimas veinticuatro horas, pero aún tengo ese presentimiento de que habrá un gran cambio en mi vida a partir de ahora, no lo sé quizá solo estoy algo paranoica.

— ¿Has llamado a Melissa?

Mike se lleva el tenedor rodeado de espagueti a la boca e intento ignorar el ruido que produce al masticar. Soy algo obsesiva con esas cosas y me gustaría poder cambiarlo, pero él no me ayuda en lo absoluto.

— Eh no, lo olvidé por completo, la llamaré en cuanto llegue —respondo.

Espero no olvidarlo ya que me va a matar si llega a recordar algo de lo que sucedió. Ojalá y sea fuerte la resaca.

El almuerzo estaba transcurriendo en silencio, pero no era incómodo. Es como si cada uno estuviera pensando en sus cosas. El teléfono de Mike suena y nos saca a ambos de nuestro estado de ensimismamiento.

— Lo siento —se disculpa y asiento mientras sigo disfrutando de mi comida—, Hart —dice de repente con una voz fría y sin sentimiento alguno, lo miro pasmada por un segundo intentando acostumbrarme a este nuevo Mike—. Estoy en el restaurante... ¿Cómo lo sabes? Bien te espero.

Corta la llamada y guarda el teléfono con un profundo ceño marcado en su frente.

— ¿Todo está bien? —pregunto curiosa.

— Sí, ¿Te importa si pagamos la cuenta y pedimos para llevar? Frank pasará por aquí en cinco minutos.

Anuncia y le hace una señal al camarero quien se acerca a toda velocidad.

— No hay problema —le sonrío.

— Quiero la cuenta y el resto lo quiero para llevar.

— Enseguida —nos contesta el chico y se dispone a llevar nuestros platos.

Esperamos literalmente cinco minutos cuando divisamos el auto de Frank estacionándose frente al restaurante. El camino a casa transcurre en total silencio a excepción de la música de los ochenta que emite el radio de Frank.

Cuando entramos a la casa, me dirijo directo a la cocina con las bolsas del almuerzo y las deposito sobre el mesón central.

— Delia, ¿puedes subir a tu habitación? Frank y yo debemos hablar del trabajo, no tomará mucho rato —me pide Mike.

— Claro, yo llamaré a Melissa —le digo mientras parto hacia las escaleras.

— Buena idea, terminaremos de almorzar en un rato.

El clima estaba bastante misterioso aquí y cuando comienzo a subir los primeros escalones, no puedo evitar sentir cierta curiosidad de por qué Frank interrumpió nuestro almuerzo. Técnicamente se iban a ver mañana en el trabajo. ¿Por qué tanta prisa? Cuando la conversación comenzó, mis piernas dejaron de moverse y me quedé plantada ahí. Ya no hay vuelta atrás.

— Créeme sí esto no fuera importante no habría interrumpido tu almuerzo. ¿Le contaste todo a Delia o tendré que seguir fingiendo que soy bueno con los números? —ambos rieron y no puedo evitar sonreír.

Siempre me agradó Frank, lo conozco desde que tengo memoria, es muy bueno conmigo y es muy divertido. A pesar de su apariencia grande y ruda, Frank es el típico hombre que haría que cualquier mujer caiga rendida a sus pies. Es un poco más alto que mi tío, más musculoso y tiene una de las sonrisas más encantadoras que he visto jamás, lo aprecio mucho y sé que Mike también.

— Ya se lo conté todo —contesta—, no fue fácil, pero lo tomó bastante bien.

— Es una chica muy madura, por eso estoy aquí —dijo.

Siento que la conversación se torna seria de un segundo a otro, ¿están hablando de mí?, ¿Ahora qué hice?

— ¿De qué hablas? —cuestiona Mike y por su tono de voz diría que está preocupado.

— Verás, descubrimos que uno de los distribuidores de Snyder estudia en la NYU —me congelo al oír eso.

— ¿Cómo lo saben?

— Interrogamos a uno de los chicos de anoche, no nos dio nombres, pero tenemos un sospechoso. Debemos investigarlo y para eso hay que infiltrar a alguien, el jefe cree que Delia podría...

— Ni hablar.

Mike lo corta en medio de la explicación. Frank habló tan rápido que apenas me tiempo de procesar la información y comenzar a atar todos los cabos.

— Escucha, sé que estás en desacuerdo, pero ella no estará en riesgo, sabes que no tenemos muchos agentes capacitados para esta misión. Hemos estado tras los pasos de Snyder ¿cuánto? Unos diez años y nunca estuvimos tan cerca como ahora —explica Frank.

— No está a discusión Frank, no la voy a involucrarla en esto. —sentencia Mike.

— ¿Puedes pensarlo? Sabes lo importante que es esto —dijo en un intento de convencerlo.

— No. Es peligroso, acaba de enterarse ayer sobre mi trabajo, ¿estuve protegiéndola todos estos años para que de un día para el otro esté en riesgo? La respuesta es no —espeta y escucho el suspiro de resignación de Frank.

— Quiero hacerlo—anuncio.

Mis palabras me tomaron a mí misma por sorpresa y logran sobresaltar a los dos hombres que anteriormente estaban discutiendo.

— Delia, ¿estabas espiando? —escupe molesto mi tío.

— Es buena en esto —Frank ríe y Mike le dirige una mirada asesina.

— ¿Se van a aliar en mi contra? —gruñe.

— Tío por lo que entendí, nadie lo notará ya que yo estudio ahí. Creo que, si infiltran a alguien nuevo para que se haga amigo repentinamente del sospechoso, los delataría y haría que Snyder cuide aún más sus operaciones, ¿no? —ambos se quedaron en silencio. En sus miradas hay sorpresa sin duda y de repente Frank comienza a aplaudirme.

— Ella resumió todo en una maldita oración. Es lo que necesitamos, tienes futuro en esto Delia —me sonríe y le correspondo el gesto.

— ¡No la alientes! —alega Mike—, nosotros dos arreglaremos esto y punto. Es nuestro trabajo. —Frank niega con la cabeza en señal de fastidio.

— ¿No debería ser mi decisión? —pregunto.

Hoy aprendí algo nuevo y es que, si las miradas mataran, mi tío ya estaría condenando por asesinato.

— ¿Saben? —dice Frank rompiendo el incómodo silencio que sin darnos cuenta se había plantado entre nosotros—. Los dejaré para que hablen y espero su respuesta final el lunes.

Y con esas palabras salió por la puerta, permitiendo que el silencio se instale entre nosotros otra vez.

¿En qué estaba pensando? Como si ser una agente infiltrada del FBI fuera un trabajo de todos los días. Aunque tengo curiosidad, no lo negaré, es una experiencia arriesgada que siendo honesta espero lograr. Sé que el primer paso es convencer a este hombre, quien me educó y orientó para tener una vida normal. Lamento decepcionarte querido tío, pero no te lo voy a poner fácil y después de todo lo que me has escondido estoy completamente segura en que me lo debes.


Espero estén disfrutando el desenlace tanto como yo. No olviden votar y comentar si les gusta la historia. Gracias😄

Un Pequeño  Cambio De Planes ©Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora