Habían pasado unos cuantos meses desde la última vez que vimos a Uma en aquella ceremonia en la que Mal y Ben sellaron su pre-compromiso real y no había habido ni rastro de ella en todo ese tiempo. En el castillo, había guardias por todas partes y, aunque todo parecía estar en orden, nunca sabríamos cuándo volvería Uma para atacarnos, así que Mal pidió que reforzaran la vigilancia. Estaba a punto de convertirse en la nueva reina de Áuradon y tenía que empezar a tomar sus propias decisiones. Una de ellas fue permitir la llegada de cuatro nuevos hijos de los villanos a Áuradon. Mal y Ben decidieron elegir un día en el calendario y llamarlo el Día de los Hijos de los Villanos, en el cual mandarían solicitudes de admisión a todos los hogares de la Isla de los Perdidos. Mal, Evie, Carlos y Jay se encargaron de repartirlos por toda la isla y de animar a la gente a apuntarse. Sabrían que cambiarían sus vidas, al igual que les pasó a ellos. Pasó una semana y llegó el día de traerles a Áuradon, así que llamé a Carlos para que me contara todo.
Estaba en mi habitación, como de costumbre. En unos días sería el compromiso oficial de la boda de Ben y Mal, así que le encargué a mi modista favorita, Evie, que me hiciera un buen vestido. Sin cancán, por supuesto. Cuando terminó el curso, decidí hacerme un pequeño cambio de look, así que me corté un poco mi larga melena castaña, dejándomela a la altura de la mitad de la espalda y me lo dejé en forma de zig-zag con algunas trencitas y hasta un par de rastas adornadas con gomas de colores. Obviamente, el vestido tendría que ir acorde a mi personalidad e Evie era la única que entendía a qué me refería. Me hizo un vestido de color dorado, con un escote en forma de barco que dejaba mis hombros al descubierto, sobre el que había un pequeño lazo lila, similar al que llevaba mi madre, Jane, en su reconocido vestido amarillo con el que viajó a la selva, cuando conoció a mi padre, hace ya muchos años. La parte del top estaba decorada con pequeñas gemas lilas y la falda estaba hecha con volantes dorados con peregrinas plateadas y, por encima de ellos, caía una tela transparente, que le daba un toque extra de elegancia. Además, había una apertura que dejaba ver mi pierna izquierda. Los zapatos eran unos botines abiertos blancos, que iban a juego con las perlas de las pulseras y con mis pendientes de forma de aro que iba a llevar.
Estaba enamorada del vestido y cuando se lo enseñé a Carlos, se quedó sin palabras. Mientras lo guardaba en el armario, le empecé a preguntar sobre su experiencia en el Día de los Hijos de los Villanos.
- Entonces, ¿todo el mundo tenía ganas de venir?
-¡Sí, ha sido impresionante! Tendrías que haber visto sus caras de felicidad al vernos. Gritaban, aplaudían y hacían gestos pidiéndonos que, por favor, les eligiéramos a ellos. Están como locos por vivir aquí, explicó Carlos, emocionado.
-¡Qué maravilla! Seguro que pronto podrán ir viniendo todos - dije cerrando las puertas del armario - Bueno, ¿y a qué cuatro habéis elegido, al final?
- Pues te cuento - dijo aclarándose la garganta - Primero, obviamente, la pequeña Dizzy, hija de Drizella y nieta de Lady Tremaine.
- Ah, sí, la amiga de Evie. Me alegro mucho por ella, comenté recordando a la niña pelirroja que nos ayudó prestándonos bombas fétidas para librarnos de los piratas en la isla.
- Luego están los hijos gemelos de Smith, Squeaky y Squirmy. Son adorables, pero muy tímidos. Casi ni hablan - dijo él mientras yo asentía con una sonrisa - Y por último, Celia, la hija del Dr. Facilier. He oído que es un poco traviesa y que le va mucho eso de ganarse dinero adivinando el futuro, aunque no me fiaría mucho de sus predicciones. Demasiado obvias.
-¡Una chica lista! Seguro que son muy felices aquí - dije viendo su ilusión por ayudar a su gente - Me alegro tanto de que por fin estén viniendo cada vez más hijos de villanos. Esos pobres niños y niñas merecen vivir felices, alimentarse bien, estudiar y saber lo que es tener buenos amigos con los que pasarlo bien en un ambiente colorido y feliz. Tienen buenos referentes en los que fijarse.
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La historia de Tania Porter
Teen FictionHola, soy Tania Porter y soy la hija de los legendarios Tarzán y Jane. Soy una chica de selva, una loca curiosa, interesada por las aventuras y el riesgo. Os contaré mi historia, las aventuras que viví mientras estudiaba en la Academia Áuradon y cóm...
