Capítulo 32: ¿Nos conocemos?

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- Hola, ¿estás bien?, pregunté a la niña sentada en el banco.

Ella se sobresaltó y me miró rápidamente. Vi que sus ojos grandes azules y redondos me miraban tímidamente.

- Hola - dijo en voz baja - ¿Quién eres?

- Tania Porter, de la selva - respondí con una sonrisa - ¿Y tú eres...?

- Jane. Soy la hija del Hada Madrina.

-¿Qué? ¿Tu madre es el Hada Madrina? ¡Qué guay!, dije, emocionada.

-¿Tú crees?, preguntó mirándome de reojo.

- Sí. Tener a un hada como madre debe ser genial y además, es una mujer amable, tierna y compasiva. La mía también lo es. Y se llama como tú.

- Es verdad - dijo, más sonriente - Tú debes de ser la hija de Tarzán y Jane.

- Sí. ¿Cómo lo ha sabido?

- Mi madre me ha repasado la lista de invitados esta mañana...unas diez veces.

-¡Vaya, te habrá dado dolor de cabeza! - dije haciéndola reír mientras me sentaba a su lado - Y...¿qué haces aquí tan sola?

- Estoy aquí si mi madre me necesita.

- Pero puedes ir a comer algo, a hablar con otras chicas...

- No sé...me da vergüenza acercarme a otras personas, siento que no soy como ellos.

- Bueno, yo tampoco conozco a nadie y tampoco tengo nada que ver con toda esta gente. Así que, si te apetece, puedo hablar yo contigo. ¿Quieres...que seamos amigas?

Jane me miró fijamente y sonrió de oreja a oreja.

-¿Tú quieres ser amiga? ¿No te parezco demasiado...sosa?

- No. Para nada. Eres como yo. Diferente a los demás.

- Sí. Supongo que eso está bien - dijo mirándome con una sonrisa - ¿Qué hacemos?

- Pues...mira, al parecer ya han terminado de saludar todas las princesas. Podemos ver qué hace el Príncipe Ben.

-¿Eso no sería espiar?, preguntó con timidez.

- No - dije disimuladamente - Eso sería asegurarse de que Ben está bien a distancia.

Las dos nos reímos y nos escondimos tras una columna. Ben estaba en la mesa del banquete cuando se le acercó un niño de su altura con un traje azul celeste y dorado y una cresta rubia con mucha, mucha gomina.

- Hola, Ben. ¿Cuántas veces has dicho "gracias" hoy?, preguntó con una sonrisa burlona.

-¡Pfff...! Pues cuenta a mis padres, todo el personal del castillo, las princesas y doncellas del continente y los otros reyes juntos, respondió Ben rodeando los ojos.

-¡Lo siento, no estamos en clase de matemáticas!

Los dos príncipes se rieron y siguieron hablando.

-¿Quién es ese chico?, pregunté a Jane.

- Es el Príncipe Chad, hijo de Cenicienta - respondió - Es un tanto...mimado y quisquilloso. No se lo tengas en cuenta.

-¡Hmm...! Sí, ya veo. Su colonia de elixir de romero huele desde aquí, respondí achinando los ojos.

En eso llegó Audrey con un zapato en la mano y nos preguntó:

- Perdonad, ¿habéis visto al Príncipe Chad?

-¡Audrey! ¿Qué haces con ese zapato?

- Es de Chad. Se le ha debido caer.

La historia de Tania PorterHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora