Capítulo 70: Hades

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Llegamos a la Estatua de Bestia, donde estaban ya reunidos todos los alumnos de la Academia Áuradon, nuestros amigos Evie, Jay, Jane, Doug, Chad y Audrey, el Hada Madrina, Bella y Bestia.

- Hola, ¿qué tal todo?, pregunté a Jane llegando a su lado.

- Genial. ¿Estáis nerviosos?

- Sí, un poco, respondí antes de dirigirme hacia Evie y Jay, que me recibieron sonriente.

- Eh, ¿cómo estás?, le preguntó Carlos.

- Muy bien, ¿y tú?

- Bien también, gracias.

Carlos y Jane salían desde hace ya unos meses y se conocían desde hace un año, pero entre ellos hablaban como si se acabasen de conocer. Eran adorables, aunque, a veces, me ponían un poco nerviosa, sobre todo, cuando hablaban a la vez o demasiado rápido. En fin, cosas mías que tendría que gestionar solita, supongo.

-¡Eh, número nueve!, me saludó Jay chocando su puño con el mío.

- ¿Qué pasa, Jay?, saludé, sonriente.

- Hola, Tan, ¿te has probado el vestido?, preguntó Evie.

-¡Ay, sí! Es perfecto. Mil gracias, Evie. Eres la mejor, dije abrazándola.

- De nada. Si necesitas cualquier cosa más, aquí me tienes.

Estuvimos hablando un par de minutos, mientras observaba que Audrey estaba separada de nosotros, reunida con su abuela y, a su otro lado, estaba Chad, que iba detrás de ella como un perrito faldero, mientras que ella le ignoraba por completo y ya no tenía ningún interés en él. Cada vez, me daba más pena ese principito.

De repente, la gente empezó a gritar emocionada y a agitar sus banderines. En seguida, apareció Ben, que iba acompañado de Mal, y empezamos a aplaudirles con alegría.

-¡Aquí vienen!, dijo Evie.

Ben y Mal se detuvieron sobre una plataforma que se retransmitía en unas grandes pantallas y que llegaba a todas las televisiones de todas las regiones del reino.

- Bididi bodidi, un, dos, ¿me oís todos?, preguntó el Hada Madrina con el micrófono.

-¡Sí!, respondió Jane en nombre de todos.

La directora de la Academia Áuradon le pasó el micrófono a Ben y él, después de darle las gracias, saludó preguntando en voz alta:

-¿Qué pasa, Áuradon?

Todos gritamos en señal de respuesta y nos miramos mutuamente con ganas de lo que iba a pasar a continuación. Todos lo sabíamos, excepto Mal, y Audrey y su familia, que como se había distanciado de nosotros, no se había enterado de lo que estábamos a punto de presenciar. Pero también, se anunciaría la llegada de los cuatro hijos de los villanos, que iban a ser recogidos de la isla en unos minutos, y eso sí que lo sabíamos todos.

- Gracias a todos por dar la bienvenida a los recién llegados - dijo Ben - A los cuatro primeros no les ha ido tan mal.

-¡Sobre todo para ti!, gritó Chad haciéndonos reír, pero, en seguida, Audrey le mandó callar de un chasquido y él, como un siervo fiel, la obedeció.

- Mal, este es el sitio exacto donde nos conocimos no hace mucho y me parece conocerte de toda la vida, pero, ¿te he dicho que te quiero?, preguntó Ben haciendo referencia a la canción que le dedicó a Mal en aquel partido del torneo de hacía ya casi un año.

Doug tomó una guitarra, tocó los primeros acordes haciendo que a Mal se le escapara una risa nerviosa y Ben empezó a cantársela en versión acústica. Cuando terminó, el rey se arrodilló ante ella con una pequeña caja en sus manos. Le cedió el micro a Carlos y la miró a los ojos. Ella se llevó las manos a la boca, totalmente en shock.

La historia de Tania PorterHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora