Mal, Evie, Uma y Celia fueron a buscar a Ben por el campus y a ver si en la habitación de Audrey hallaban alguna pista. Mientras tanto, yo fui con los chicos a buscarle por el bosque. Carlos y Jay le llamaban, pero el rey no respondía.
- Ni rastro de él, dije apoyándome en un árbol a descansar.
Carlos se sentó en una roca y llamó a su perro.
-¡Colega! ¿Nada?, le preguntó y suspiró triste cuando colega negó con la cabeza.
-¡Estas cosas crecen por todas partes! - exclamó Gil, de repente, recogiendo bayas silvestres para comérselas - Eh, deberíamos seguir con el juego de amigos. Em...¿Jay? Me gusta cómo das botes y saltas encima de las cosas. Esto es gratis, ¿no?
- Sí - respondió Jay acercándose a él, riéndose - Em... A mí me gusta que comas bayas.
- Supongo que tú ya lo has visto todo: rocas peludas, peces gigantes y estarás acostumbrado a alimentarte de bayas.
- No. Bueno, no del todo, uso las máquinas de comida después de entrenar. Los torneos absorben mi tiempo, así que...
Antes de que pudiera seguir hablando, la risa de Harry le interrumpió.
-¿Torneos? Es un deporte de bebés.
- Pero si tú ni siquiera has jugado, dije, seria.
-¿Cómo dices?
-¿No tienes ni idea de cómo va y lo criticas? Típico de ti.
-¿Acaso tú juegas a eso?, preguntó Harry acercándose a mí.
- Claro. Soy la número nueve, ¿verdad, Jay?
- Sí, y una jugadora excelente.
- Además, fue la primera chica en jugar en el torneo, añadió Carlos.
-¿En serio?, preguntó Gil con los ojos iluminados.
- Sí, no me va eso de seguir las reglas. A veces me gusta romperlas.
- Eso es algo que me gusta de ti, dijo Harry haciendo que le mirara arqueando una ceja.
-¿Seguimos jugando?, pregunté sin apartar la mirada.
Harry no respondió, pero me dedicó una sonrisa y, al parecer, no era maligna, y su mirada no era amenazante, al contrario, parecía hasta tierna. El pirata me empezaba a caer bien y, aunque me ponía de los nervios, en el fondo me gustaba que me vacilara para llamar mi atención. ¿Qué me estaba pasando?
- Oye, ¿sabéis qué estaría bien? Bajar en una balsa por el río, dijo Gil.
- Y encontrar una civilización perdida, añadió Jay.
- Y un pingüino.
- Eso sería más fácil en un iceberg, pero me encantaría ver uno.
- Tíos, me ponéis de los nervios, dijo Harry poniéndose en medio de los dos.
Con su garfio cogió una de las bayas y se la comió delante de los chicos. Yo me reí. No sé por qué me hacía gracia su chulería y, a la vez, su amargura, que no le dejaba llevarse bien con Jay y hablar tranquilamente, como lo hacía el otro pirata.
-¿Y tú de qué te ríes, princesa?, preguntó Harry.
- Prefiero "chica de selva", si no te importa, dije achinando los ojos mientras me comía otra baya.
- Chica de selva...¡Mola! - exclamó Gil, pero en seguida puso una mueca de confusión - Eh...¿qué significa?
Yo sonreí y me crucé de brazos. No sabía qué responder exactamente, así que simplemente me describí a mí misma tal y como soy.
- Pues... ser una chica de selva significa...ser valiente y asumir riesgos. No soy capaz de quedarme encerrada como un pájaro en una jaula. Necesito libertad, acción y tomar mis propias decisiones - expliqué mientras Carlos y Jay recordaban aquella vez que les insistí en ir a la Isla de los Perdidos con ellos - Soy capaz de enfrentarme a lo que sea y quien sea que se cruce en mi camino. Puede que sea difícil y que tenga miedo, pero aún así, lo hago...porque tengo que superarme a mí misma - seguí diciendo mientras Harry y Gil me escuchaban atentamente asintiendo - Supongo que cualquier princesa que quiera puede ser así, pero no es una palabra que me identifique de primeras. "Chica de selva" sí que lo es.
- Guay - exclamó Harry mirándome a los ojos - Desde luego, te hace mucho más interesante.
El comentario del hijo de Garfio provocó que sonriera y que me sintiera aún más orgullosa de ser tal y como era. No necesitaba ser una princesa o un hada para ser importante.
- Me caes bien, Tania, dijo Gil.
- Llámame Tan, le corregí con una sonrisa.
-¡Oh, de acuerdo, Tan! ¡Ja! Y pensar que la última vez que nos vimos casi nos matamos peleando con espadas.
Todos nos reímos recordando nuestra épica batalla en el barco de Uma.
- No me gusta restregar las cosas a los demás, pero os dimos una buena paliza, ¿verdad, chicos?
- Y tanto. Os machacamos, dijo Carlos.
- Os dejamos K.O, añadió Jay.
-¡Lo hemos pillado!, refunfuñó Harry.
El pirata siempre me había parecido un incordio y un chulito, pero, desde ese momento, empecé a verle de otra forma. Al final, era un incomprendido que se había criado con el mismísimo Capitán Garfio. ¡Bastante cuerdo había salido! Algo en esa mirada de ojos azules pintados con sombras negras me hacía alterarme cada vez que interactuábamos. Aunque aún no sabía exactamente si para bien o para mal. De pronto, oímos unos ladridos que hicieron que apartáramos la mirada.
- Tu perro se ha ido por ahí, le dijo Harry a Carlos.
-¡Carlos!, le llamó Colega.
- Colega, ¿has encontrado algo?
- Por aquí, respondió el perro.
Todos seguimos su voz hasta donde él nos indicaba. Colega era un buen rastreador y eran buenas noticias que por fin detectara algo, así que no dudamos en dejar que nos guiara.
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La historia de Tania Porter
Teen FictionHola, soy Tania Porter y soy la hija de los legendarios Tarzán y Jane. Soy una chica de selva, una loca curiosa, interesada por las aventuras y el riesgo. Os contaré mi historia, las aventuras que viví mientras estudiaba en la Academia Áuradon y cóm...
