Estaba charlando tranquilamente con Jane en mi taquilla cuando llegó Lonnie muy contenta.
- Chicas. Anoche, en la cocina, estuve hablando con los hijos de los villanos. Los cuatro son muy buenas personas, dijo con una gran sonrisa.
- Sí, ya lo habíamos dicho. De malos no tienen nada.
-¡Chicas, aquí estáis!, dijo Ben corriendo hacia nosotras.
- Hola, Ben. ¿Qué pasa?, preguntó Jane.
-¿Vendréis al torneo esta tarde?
-¡Claro!, respondimos las tres.
- Vale, porque no podéis faltar, dijo, emocionado.
- No nos perderíamos el partido. El torneo es muy importante para nuestra academia, dije.
- Sí, pero hoy va a pasar algo más.
-¿El qué, Ben?, preguntó Lonnie.
-¡Me voy a declarar a mi chica! Y no os lo podéis perder. Bueno, os veo allí. ¡Adiós!
Nos despedimos de él y en cuanto desapareció, nos miramos extrañadas.
-¿Quiere decir...que se va a declarar a Audrey?, pregunté.
- Nunca le había visto tan entusiasmado por ella, dijo Jane, algo tímida.
- Eh, ¿y si su chica no es Audrey? A lo mejor se ha enamorado de otra, dijo Lonnie. Su idea me pareció extraña pero creíble.
- Estaba demasiado contento, ¿no créeis? - dije un segundo antes de desparecer esas dudas de mi mente - En fin, el caso es que hoy es el torneo y me muero por verle jugar a él, a los chicos y a Carlos y Jay, dije contenta.
- Nosotras también, dijeron a coro Lonnie y Jane.
- Y eso, que yo lo haré desde dentro de la armadura, dijo Jane poniéndose roja.
-¡Oh, es verdad! ¡Viva nuestra mascota!, grité por todo el pasillo levantando su mano.
Jane me mandó callar mientras las tres nos partíamos de risa y fuimos hacia las pistas.
¡Y por fin llegó la hora del partido! Las gradas estaban a rebosar de gente y me puse al lado de Lonnie. A su derecha estaba Mal y luego, Evie, a las que saludé con una simpática sonrisa. Desde mi sitio, vi a Jane vestida de caballero animando a los chicos. ¡Qué graciosa! Los jugadores ya estaban preparados y el entrenador mandó salir a Jay y Carlos. Nosotras les aplaudimos con todas nuestras fuerzas. Y así empezó la gran jugada de los Caballeros Guerreros de Áuradon y Los Halcones de Sherwood. ¡Y qué pasada! Ben metió gol gracias al apoyo de Carlos y Jay. Esa vez Chad no se lució tanto, pero aún así jugó bien. Les aplaudíamos con mucha energía y nos abrazamos todas, menos Mal, que se tapaba los oídos. No estaba acostumbrada a ese griterío.
De pronto, cuando el locutor le daba la enhorabuena al equipo, Ben le arrebató el micrófono y dijo:
- A ver, un momento, por favor.
Todos nos quedamos mirándole con cara de felicidad y a la vez extrañados. Se subió al podio y todo el equipo y las animadoras se pusieron a su alrededor. Miró de un lado a otro y empezó a hacer figuras con los brazos.
- Dadme una M, gritó. Y contestamos haciendo lo mismo.
- Dadme una A, y repetimos lo que hizo él.
- Dadme una L, y volvimos a hacer la L con los brazos.
-¿Qué es lo que pone?, preguntó en voz alta.
-¡Mal!, gritamos todos, excepto Audrey, que se quedó mirándole fijamente atemorizada.
- Te quiero, Mal. ¿Te lo había dicho?, dijo mirando a Mal. Y nosotras le dimos suaves codazos amistosos a Mal. La pobre se moría de vergüenza. Audrey salió corriendo de la pista. Su peor pesadilla se había hecho realidad. Iba a llamarla, pero Ben se puso a cantar una marchosa canción que nos hizo bailar a todos. Tenía a Mal al lado y estábamos todos flipando con la canción y el baile de los chicos que era totalmente dedicada al ridículo amor que el príncipe sentía por la hija de Maléfica. Cuando terminó la canción, Ben llegó hasta nosotros gracias al impulso de la gente, se dirigió hacia Mal e intentó besarla, pero esta se encogió a tiempo. Ben la abrazó igualmente y todos les aplaudíamos. Pero entonces llegó Audrey acompañada de Chad. Le quitó el micrófono en un segundo y muy enfadada dijo:
- Chad es mi novio ahora. Ya no necesito tu compañía, y besó al hijo de Cenicienta dejándole embobado.
Me esperaba una disculpa por parte de Ben, pero en vez de eso, cogió el micrófono de nuevo y preguntó en alto:
- Mal, ¿quieres ir a la coronación conmigo?
-¡Sí!, gritó Mal. Y todos aplaudimos mientras Chad y Audrey se iban de las gradas.
Vi que aunque Mal estaba contenta, Evie se sentía mal por Audrey, ya que se cruzó de brazos y frunció el ceño. Y, la verdad, yo también me puse en su lugar. Pero si Ben estaba enamorado de Mal y viceversa, Audrey debía respetarlo. Aunque claro, necesitaba un tiempo para asimilar algo así. Mientras tanto, Chad vivía el sueño de su vida. Así que los chicos hicieron piña y les volvimos a aplaudir y a gritar sus nombres.
Cuando ya se iba todo el mundo, me acerqué y hablé con Carlos.
-¡Hola! ¡Qué buen partido! ¡Enhorabuena!, dije dándole un abrazo.
-¡Eh, Tan! Muchas gracias.
- Habéis estado genial.
En eso vino Jay y me corté un poco, ya que nunca había interactuado con él y además, ahora le admiraba mucho ya que era el jugador favorito de los Caballeros Guerreros. Se le daba especialmente bien.
- Hola, Jay. Muy buen partido, dije, sonriente.
- Hola. Muchas gracias. Tú eres Tania, ¿verdad?
- Sí. La misma.
- Lo sabía. Carlos me ha hablado de ti. Dice que eres muy especial y que nunca había conocido...
-¡Jay, cállate! - dijo dándole un codazo - Disculpa, cuando gana una competición, se le va la cabeza.
Yo no pude evitar reírme y les di la enhorabuena otra vez. Aunque en realidad, me moría de ganas de que Jay terminara la frase y que me contara qué pensaba Carlos sobre mí. La verdad, me importaba. ¿Por qué? No lo sabía. O tal vez, sí.
- El torneo es una pasada. Me encantaría jugar a mí también.
-¿Ah, sí? Pues apúntate cuando quieras, dijo Carlos.
- Si pudiera, ya lo habría hecho. Pero en el torneo sólo puede haber chicos.
- Por desgracia, eso dice el reglamento. Pero bueno, si quieres, puedes jugar un partido con nosotros. Avísanos cuando te apetezca, dijo Jay.
-¿En serio? - le pregunté con brillitos en las pupilas sólo de imaginármelo - Buah, chicos, no os hacéis una idea de lo feliz que me haría eso.
- Claro, sería super guay - añadió Carlos - ¡Venga! Vamos a celebrar la victoria de los Caballeros.
Yo asentí y fuimos a celebrarlo junto a los demás. Había sido un gran día. Y los hijos de los villanos cada vez me caían mejor. Aunque había habido algún problemilla: Mal le quitó el novio a Audrey, aunque fue Ben quién se enamoró de ella; Jay había sido elegido como mejor jugador del torneo, cuando antes lo era Chad, e Evie utilizó el espejo mágico para hacer un ejercicio de química y no estuvo bien. Pero es lo mínimo que podían hacer siendo hijos de Maléfica, la Reina Malvada, Cruella de Vil y Jafar. Por lo demás, habían sido un encanto. Mal había peinado a Jane, Lonnie y otra chicas. Evie había sembrado su estilazo y se había estado haciendo muy amiga de Doug, quien se estaba enamorando de ella. Jay había aprendido a trabajar en equipo e hizo que los Caballeros ganaran el torneo. Y Carlos...en fin, se había hecho amigo mío y de Ben y había perdido el miedo a los perros. Hasta adoptó a Colega como su propia mascota. Como yo decía, eran buenos chicos.
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La historia de Tania Porter
Teen FictionHola, soy Tania Porter y soy la hija de los legendarios Tarzán y Jane. Soy una chica de selva, una loca curiosa, interesada por las aventuras y el riesgo. Os contaré mi historia, las aventuras que viví mientras estudiaba en la Academia Áuradon y cóm...
