Tras despedirme de mis padres, me reuní con el grupo. Todos los estudiantes estábamos en los merenderos del Gran Jardín. Los de Áuradon en uno, y los hijos de los villanos en otro. Yo no dejaba de mirar a Carlos. El pobre se abrazaba a Colega mientras procesaba el mal trago por el que sus amigos y él acababan de pasar.
De repente, Doug se acercó a Evie. La oí disculparse y cuando iban a seguir hablando sobre el malentendido, Chad le llamó y este volvió a regañadientes a la mesa. Evie frunció el ceño y dio un empujón a su bandeja. Yo seguí mirándoles a todos deseando que entendieran lo que quería transmitirles telepáticamente.
Por un momento, Carlos y yo cruzamos nuestras miradas. Ambos nos sorprendimos. Pasaba cada vez que nos mirábamos. Yo le dediqué una tímida sonrisa de compasión y él me la devolvió con mucha timidez. Por mi mente, pasaron unas palabras que a la vez pasaron por la mente de Carlos: "Lo siento". Aunque ni él ni yo teníamos la culpa de nada. Permanecimos ahí, mirándonos a los ojos con ganas de levantarnos y darnos un abrazo de los nuestros, pero entonces, Chad chasqueó los dedos frente a mis ojos.
-¡Tan! ¿Qué haces?
- No...nada, respondí, temblorosa.
- Ignora de una vez a esa gente, ¿quieres?
- Chad - susurré - Carlos no ha hecho nada.
- Lo hará pronto. Estoy seguro. Es tan malo como los otros y tú caíste en su trampa. Ya te dije que te ibas a arrepentir, dijo subiendo el tono de voz.
- Haz el favor de hablar más bajo, le rogué al ver que Evie nos miraba con los ojos achinados.
- No lo haré. Ya es hora de que tú también te des cuenta de que no son como nosotros.
-¡Chad...!, exclamé, pero él se dio la vuelta.
Aquella situación me provocaba un agobio insoportable en el pecho. Me estaban obligando a no hablarme con quienes creían que eran mis nuevos amigos. Suspiré con rabia y puse la cabeza entre mis brazos mientras Carlos agachaba la mirada.
De repente, oí las voces de Jane y Audrey. Alcé la vista y vi que ambas se acercaban a la mesa de los hijos de los villanos agarradas la mano. Audrey soltó una risa triunfante.
-¿Cuánto se creía que iba a durar?
- Sólo se ha encaprichado de una chica mala - se burló Jane acercándose al oído de Mal - Pero nunca convertiría a una villana...en reina.
En ese momento, fruncí el ceño. Jane estaba volviéndose contra los hijos de los villanos. Jane estaba siendo injusta y se dejaba llevar por los celos de Audrey. ¡Esa no era mi mejor amiga! Me enfadé aún más cuando Audrey y Jane se alejaron de su merendero riéndose a carcajadas. Me daban ganas de llevármelas a las dos y decirles unas cuantas cosas, pero no quería meterme en líos. Entonces, me di cuenta de que Mal abría su libro de hechizos y pronunciaba unas palabras:
-¡Actúa con cuidado, sustituye el nuevo por el viejo peinado!
Mal hizo un dibujo en el aire con los dedos y, de pronto, el pelo de Jane volvió a ser tan corto y liso como antes. Los hijos de los villanos se levantaron para mirarnos a todos con un brillo malicioso en los ojos que nunca antes había visto en ellos.
- Y aún puedo usar más magia, soltó Mal amenazando a las chicas.
- Perdona, ¿quién te crees que eres?, preguntó Audrey enfrentándola.
-¿Crees que lo digo de broma?, insistió Mal con superioridad.
La hija de Maléfica buscó una página en su libro haciendo que Audrey y las demás chicas se fueron de ahí a toda prisa, atemorizadas. Yo iba a disculparme por lo que había pasado para intentar arreglar las cosas, pero Chad me llamó y tuve que ir con ellos. Con los ojos humedecidos, tuve que correr en dirección opuesta a los hijos de los villanos.
Desde luego, ellos no estaban nada contentos. Aquel brillo maligno en sus ojos me decía que nadie se iría de rositas. Me preguntaba si ahora pensaban en vengarse de Áuradon y acabar con todos nosotros cuando antes pensaban empezar una vida feliz con nosotros. Me senté a los pies de mi gran sauce y, mientras hiperventilaba, me puse a pensar en el pobre Carlos, que no tenía la culpa de nada y también, en sus amigos, que se estaban portando lo mejor que podían. Al fin y al cabo, les habían provocado para defenderse de la manera que ellos sabían. En eso, Jane se acercó a mí lloriqueando.
-¡Mira lo que me ha hecho Mal! Ahora vuelvo a ser una sosa y nadie me va a hablar. Tan, ¡haz algo!
Yo no hablé con ella. Moví la cabeza a un lado y no solté ni una palabra. Estaba intentando contenerme lo máximo posible.
-¡Vamos, no me ignores! ¡Esa villana me ha hechizado! ¿No me vas a ayudar?
-¿Pero a ti qué te pasa? - grité levantándome de golpe y haciendo que Jane se quedara mirándome, paralizada - ¡Me prometiste que el tema del nuevo peinado no se te iba a subir a la cabeza! ¡Y mírate! Jane, Mal no es mala. O al menos no lo estaba siendo contigo. Ella te dio la popularidad que buscabas, ¿recuerdas? Te regaló ese peinado que tanto te gustaba incondicionalmente. Y, ¿ahora me vienes con que te ha vuelto sosa? Pues ha hecho bien. ¡Porque es lo que eres!
-¿Qué...?, preguntó ella, dolida.
-¡Sí, eres una niñata sosa y aburrida!
- No me digas eso... Tú no piensas eso, ¿verdad?
-¡Tú nunca te has comportado así! Te has portado muy mal con ella y con los demás. Y todo por tu obsesión con ser guapa. Pues lo que has hecho no te hace nada guapa - dije mientras se me humedecían los ojos y me alejaba de ella - Y ahora, seguramente, Carlos ya no me vuelva a hablar. No creo que merezcas llamarme "amiga" después de esto.
-¡Tan, espera!, me llamó ella con la voz quebrada.
Yo no la hice caso y me dirigí a paso ligero a mi habitación. Desde lejos, vi cómo Lonnie meneaba la cabeza en señal de que Jane se había portado mal con los hijos de los villanos. Ella sí que me entendía y nunca rompió la promesa de cambiar por su nuevo peinado.
Odiaba discutir con mis amigos. Sobre todo, con Jane, que era mi mejor amiga. Pero había conseguido que me distanciara de los hijos de los villanos. De Mal e Evie, que habían estado divirtiéndose conmigo y con Lonnie; de Jay, que me había invitado a jugar un partido con los chicos y que nunca tuvo la intención de hacerme ningún daño ni a mí ni a nadie de sus nuevos amigos y de Carlos, que conectó conmigo desde que nos estrechamos la mano mirándonos a los ojos en medio de aquel bosque. Eran mis nuevos amigos, pero ahora pasarían de juntarse conmigo y con los demás. Estaba muy decepcionada con Jane, Audrey y Chad. Se habían cargado el inicio de una nueva era en Áuradon.
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La historia de Tania Porter
Teen FictionHola, soy Tania Porter y soy la hija de los legendarios Tarzán y Jane. Soy una chica de selva, una loca curiosa, interesada por las aventuras y el riesgo. Os contaré mi historia, las aventuras que viví mientras estudiaba en la Academia Áuradon y cóm...
