Al día siguiente, salí a pasear por los jardines de la Academia. Pretendía leer un poco para despejar la mente de todos los pensamientos que la ocupaban. Me senté a los pies de uno de los grandes robles y tuve un sólo minuto de paz cuando, sobre mi cabeza, escuché el ruido de unas hojas que se movían y varios crujidos. Alcé la vista y pillé al hijo de Cruella de Vil enredado entre las ramas.
-¿Carlos? - pregunté sin creerme lo que estaba viendo - ¿Puedo saber qué haces?
- En mi defensa, diré que intentaba imitarte, pero creo que lo de andar entre las ramas no es cosa mía. Mejor te lo dejo a ti...
Antes de que se resbalara y se diera un tortazo contra el suelo, me levanté y le ayudé a bajar con cuidado.
-¿Estás bien?
- Sí...¡Uf! Tienes mucho mérito al usar los árboles como medio de transporte.
- Son lo más cuando pillas el truco. Cuando quieras te enseño, pero no lo intentes solo, que no tengo tantas vendas en el botiquín.
Ambos nos reímos y decidió quedarse sentado conmigo contemplando a los estudiantes charlando en los merenderos y los animalitos de nuestro alrededor. El momento lectura se había acabado.
- Oye, ¿qué piensas hacer este verano?, preguntó, de repente.
- Ah, pues pensé en ir a la selva un mes. Ya sabes, para relajarme y ver a mis padres.
- Sí, te mereces un gran descanso - dijo apoyando la cabeza en el árbol y girándose a mirarme - ¿Sabes? Me dejaste alucinado ayer cuando te enfrentaste a Uma.
- Ni siquiera estaba pensando, dije, algo avergonzada.
- Estuviste genial...princesita, dijo imitando la burla de la pirata.
-¡Eh, de princesa, nada! ¡A ti no te dejo!, dije señalándole con un dedo.
-¿Por qué te molesta tanto?, preguntó riéndose.
- La gente piensa que una princesa es una chica bella, delicada y dulce. Y yo...pues mírame.
-¿Qué? Eres dulce...delicada, según te de - dijo haciéndome reír - y bella...pues también, claro... ¡Eres eso y mucho más, quiero decir!
Omitiendo lo que me hacía sentir la tontería de que acabase de llamarme "bella", continué con la conversación.
- Sigo sin tener la imagen del estereotipo de una princesa.
- Mal tampoco la tiene. Y mira, va a ser la futura reina de Áuradon. ¡Es muy fuerte si te paras a pensarlo...!
Los dos volvimos a compartir un momento de risas que no quería que acabase nunca. Pero, por supuesto, ese bonito momento fue interrumpido. Una tropa de caballeros uniformados se pusieron frente a nosotros haciendo sonar sus grandes y estridentes trompetas.
-¡Será posible...!, exclamé mientras me levantaba de mala gana.
En ese momento, el mayordomo real, Lumiére, desplegó un reluciente pergamino frente a mis ojos y, tras aclararse la garganta, anunció:
- Princesa Tania Porter, hija de Tarzán y Jane, reyes de la Selva de Áuradon - sólo con oír ese principio, ya no pude evitar arquear una ceja y, obviamente, Carlos tuvo que aguantarse la risa - Ha sido convocada al C.P.A. Aquí tiene su invitación.
-¿Qué significa esto, Lumiére?, pregunté, desconcertada, mientras tomaba un sobre blanco impoluto con el símbolo oficial de Áuradon en mis manos.
- Ha sido invitada al Campamento de Princesas de Áuradon. En la invitación viene todo lo que necesitará llevar, el itinerario programado y las demás instrucciones.
- A ver, a ver. Un momento. Creo que ha habido una equivocación - le corté antes de que se diera la vuelta mientras Carlos se giraba para no explotar de risa - Esto es para un campamento de princesas. Yo...no soy una princesa. No puedo ir a...lo que quiera que sea esto.
- Señorita Tania, usted es descendiente de los líderes de la Selva de Áuradon, lo cual se considera una nación con su reinado. Será muy bien recibida en el campamento. Espero que lo disfrute, contestó con su mítico acento francés.
El mayordomo se fue por donde había venido junto con los caballeros. Vimos marchar el carruaje y miré la invitación, totalmente perpleja.
-¿Un campamento de princesas? - se burló Carlos - Debe ser tu peor pesadilla.
-¡Dime que esto es una broma! - solté girándome hacia él - ¿Qué he hecho para merecérmelo? A ver, ¿qué?
- Ser la princesa de la Selva de Áuradon, contestó imitando el acento francés de Lumiére.
-¡Deja de reírte, Perrito! ¡No tiene gracia! ¡Esto es serio! No sé cómo podré sobrevivir a un campamento lleno de princesitas cursis con sus exquisitos modales reales.
- Puede que también vaya Evie.
-¿Tú crees? La verdad es que sería mi única salvación, dije con esperanza.
- Sí, eso creo. Aunque cuando llegó no la aceptaban como de la realeza de aquí... - dijo él, dudoso, pero al verme la cara de miedo, corrigió sus palabras - pero tú tranquila. Puede que eso haya cambiado.
- Por favor, que no me dejen sola en ese lugar...¡Oh! ¿Tú crees que Jane irá?
- Pues...no creo, Tan. Jane es la hija de un hada, no de una reina. ¡Pero Audrey seguro que irá! ¿Qué hay de ella?
- Pues... a ver, será mi amiga, pero, ¿tú la has visto? - dije y puse voz aguda para imitarla - ¡Oh Dios mío! ¿Dónde habré puesto mi vestido rosa de encaje? ¡Santo cielo! ¡Tengo una mancha enorme en mi falda de terciopelo! ¡Es el fin del mundo! ¡Aaaah!
Carlos se empezó a reír a carcajadas y me dio palmaditas en el hombro para animarme. Me dijo que seguramente Lonnie también iría, por lo que me rodearía de, al menos, un par de amigas fieles que me harían sentir acompañada.
Después, me despedí de él y fui hacia mi cuarto a preparar la maleta. El carruaje salía al día siguiente por la noche. Tenía tan pocas ganas de ir que pensé en escaparme. Pero no había otra. Si me escapaba del campamento e iba a la selva sin que nadie se diera cuenta, seguramente me llevaría una multa y una bronca de mis padres. Así que tendría que pasar una semana entera rodeada de bellas y encantadoras princesas de corte. Sólo podía preguntarme una y otra vez: "¿por qué a mí?".
ESTÁS LEYENDO
La historia de Tania Porter
Fiksi RemajaHola, soy Tania Porter y soy la hija de los legendarios Tarzán y Jane. Soy una chica de selva, una loca curiosa, interesada por las aventuras y el riesgo. Os contaré mi historia, las aventuras que viví mientras estudiaba en la Academia Áuradon y cóm...
