Capítulo 16: Enamorarse

351 13 1
                                        

Habían pasado unas semanas desde que me uní al torneo. Durante ese tiempo, habíamos hecho amigas nuevas. Una de ellas era Ally, la hija de Alicia, del País de las Maravillas; y otra, Jordan, la hija del Genio de la lámpara. Ya éramos una gran pandilla y siempre estábamos juntos. Ben seguía siendo un gran amigo para mí y un excelente rey. Jane seguía siendo mi mejor amiga y el enfado que tuvimos cuando lo de los hijos de los villanos se había olvidado por completo. Lonnie siempre estaba ahí para ayudarme con mis problemas, hacerme reír y animarme en los entrenamientos. A ella también le fascinaba el torneo y, más ahora, que yo había logrado unirme al equipo. Con Doug también tenía una bonita amistad porque siempre podías hablar con él y te ayudaba a estudiar lo que necesitaras. Además, me solía pedir consejos sobre cómo gustarle más a Evie, aunque yo no tuviera ni idea de esos temas. Y también estaban Audrey y Chad, la parejita criticona, que aunque tenían sus cosas, podía contar con ellos si lo necesitaba.

En cuanto a los hijos de los villanos, eran todos encantadores, a diferencia de sus padres. Mal siempre gastaba bromas y me llevaba genial con ella por su gran corazón. Evie se hacía fotos conmigo, me planteaba planes geniales y si había alguna ocasión especial, me diseñaba conjuntos preciosos. Jay era un jugador estupendo en el torneo y siempre era un gran apoyo para mí y Carlos siempre estaba pendiente de mí. A menudo se preocupaba por si me sentía bien, me ayudaba sin que yo lo necesitara, me dejaba al cargo de Colega cuando él no podía ocuparse de él, hacía tonterías para que yo me riera y me daba abrazos de la nada que siempre me daban un plus de energía. Era un chico adorable y de lo más divertido. Debido a eso, le llama "Perrito" como apodo cariñoso. Ally y Jordan salían con todos nosotros y era muy guay hablar con ellas de cualquier tema. Todo iba fenomenal en Áuradon.

Un día, en clase, estaba apoyada en mi mesa y vi que Ally cuchicheaba con Jane y Jordan. A veces, me miraban y me saludaban riéndose. Creía que estaban tramando alguna broma o incluso, que me criticaban. Pero como éramos amigas, lo dudaba. Al acabar la clase, por curiosidad, me acerqué a su mesa y les pregunté.

- Chicas. ¿De qué estabais hablando antes?

- De nada importante, respondió Jordan conteniendo la risa.

-¿Seguro?, pregunté, preocupada.

- Sí. No te preocupes, dijo Jane con una sonrisa.

Eso me bastó para confiar en ellas. Que lo dijera ella me tranquilizaba más. Cuando iba a volver hacia mi mesa, Ally me llamó en bajo.

- Tan, una pregunta.

-¿Sí?, dije girándome de nuevo con mucha intriga.

-¿A ti te gusta alguien?

- Eh, pues...creo...creo que no, solté sin pensar al recibir esa pregunta tan inesperada.

-¡Vale, gracias! ¡Adiós!, se despidió rápidamente sin más riéndose junto a las demás.

- Adiós..., me despedí volviendo a sentarme, extrañada.

Esa tarde, fui a la habitación de Jane. Tenía curiosidad sobre por qué me había preguntado eso Ally. Al parecer, habían estado hablando sobre mí y no me podía quitar esa duda de la cabeza.

- Hola, chicas, las saludé entrando por la puerta.

- Hola, Tan, ¿qué hay?, me preguntó Jordan.

- Tengo que preguntaros algo...¿a qué ha venido la pregunta de esta mañana?

-¿Cuál?, preguntó Ally disimuladamente. Pero sabía que estaba disimulando.

- La de que si estaba por alguien, respondí, algo tensa.

- Era por curiosidad - dijo Jane riéndose . Yo la miré fijamente y se dejó de reír. Ya me estaba poniendo nerviosa lo que fuera que me estuviesen ocultando. Especialmente, si lo hacía mi mejor amiga - Em...bueno, puede que no fuera sólo curiosidad - confesó Jane en voz baja.

Al oír eso, las demás la mandaron callar, pero yo ya me había enterado de que me ocultaban algo.

-¡Ajá, lo sabía! Ya me estáis contando lo que pasa, ordené con las manos en las caderas.

- Vale, de acuerdo - confesó Ally - Es que...resulta que Carlos no dejaba de mirarte hoy.

-¿Carlos?

- Sí...creemos que puede estar..., siguió Jordan.

- Ya sabes..., añadió Jane esperando a que yo terminara, pero no supe hacerlo.

-¡Enamorado de ti!, concluyeron las tres al unísono.

En ese momento, recordé las situaciones en las que Carlos había sido tan cariñoso conmigo: cuando me uní a los Caballeros Guerrero y se puso tan contento, cuando bailé con él en la coronación, cuando nos reíamos de cualquier chorrada en cualquier situación, aquel abrazo especial del primer día que nos vimos, las veces que nos perdíamos el uno en la mirada del otro y, sobre todo, el chispazo que sentimos ambos al juntar las palmas de nuestras manos en el bosque, como lo hicieron en su día mis padres.

Yo quería mucho a Carlos de Vil, pero la palabra "enamorarse" era otro nivel. ¿De verdad él podría estar enamorado de mí? ¿Acaso lo estaba yo? Lo de que estuviera enamorado me sonaba muy fuerte y, de repente, me entró una enorme inseguridad. ¿De verdad alguien podría estar enamorado de mí? ¿Alguien tan perfecto como Carlos? Espera, ¿cómo que perfecto? ¿En qué estaba pensando yo?

-¡Tan! ¡Reacciona!, dijo Jordan despertándome de mis pensamientos.

- Eh...sí, bueno...Creo que Carlos sólo es mi mejor amigo, ¿no?

- No sé yo..., dijo Ally poniendo morritos.

- Bueno, no lo sé. Vosotras no os metáis. Si es así, ya me lo dirá él - dije intentando cortar la conversación - ¡Sólo era eso! Adiós.

Las tres se despidieron de mí y salí de la habitación con el corazón acelerado. Cuando volvía a mi cuarto, me choqué con alguien. ¡Y qué casualidad! Era Carlos.

-¡Oh, hola...! ¡Perdona, Carlos!, dije sonriendo tímidamente.

-¡Tranquila! Ha sido culpa mía...¿estás bien?, preguntó al verme nerviosa.

- Sí, sí, no te preocupes.

- Menos mal, dijo mirándome con una sonrisa.

Yo también le miré. Como hacía siempre que necesitaba encontrarme mejor. Espera, ¿eso quería decir algo? No lo sabía y me estaba poniendo más nerviosa, pero era cierto que mirarle a sus profundos ojos marrones me daba una tranquilidad inexplicable.

Entonces, recordabé lo que me habían dicho Jane, Ally y Jordan. ¿Sería verdad que le gustaba a Carlos? ¿O sólo era buena persona y le caía bien? Me quedé contemplando sus ojos marrones y sus cientos de pecas. Él también me miraba fijamente como intentando descifrar a qué venían mis nervios. Tras unos instantes, me empecé a poner roja inevitablemente.

En un instante, noté que se acercaba más a mí. ¿Iba a hacer lo que creía que iba a hacer? ¡Porque tenía toda la pinta! Tenía un poco de miedo. No sabía qué se le pasaba por la cabeza. Aún no estaba preparada para algo más. ¿Y si ese algo más fastidiaba nuestra gran amistad? No podía permitirlo.

El miedo se apoderó de mí y sólo se me ocurrió interrumpir a posta el momento, por si acaso. Me aclaré la garganta y me recogí el pelo detrás de la oreja. Carlos volvió en sí, como si se hubiera perdido en sus propios pensamientos y también se puso rojo como un tomate.

-¡Perdona! Em...te veo mañana, ¿vale?, le dije con una sonrisa forzada.

- Sí, sí...N-nos vemos, Tan. ¡A-adiós!, tartamudeó él antes de irse hacia su cuarto caminando a paso ligero.

Yo no vi cómo se iba. Me quedé en el sitio paralizada. ¿Qué acababa de pasar? ¿Ally y las demás tenían razón? Yo intenté dudarlo, pero me costaba. Ahora tendría la duda revoloteando por mi mente. ¿Por qué ahora tenía aún más ganas de pasar tiempo con él? ¿Por qué en el fondo me arrepentía de haber interrumpido ese momento extraño entre él y yo?

Todo ese asunto me estaba dejando mareada, así que sacudí la cabeza y me fui a mi habitación, pensativa. Sinceramente, esa noche me costó bastante quedarme dormida.

La historia de Tania PorterHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora