Ben ya habría visitado más de una vez Nunca Jamás, pero yo siempre había estado en la selva. ¡Aquel día hice más viajes que en mi vida entera! Mientras comíamos de los aperitivos que nos habían dejado las hadas, vino Faylinn y nos dijo que fuéramos al laboratorio.
- Ben, Tania, estáis aquí, ¡perfecto! Creo que he encontrado algo, dijo ella.
Ben y yo la seguimos hasta una bonita sala llena de muchas pantallas, teclados, botes y libros de pociones. Faylinn nos guió hasta dos pantallas grandes que mostraban imágenes de dos escamas diferentes.
- Mirad esto - dijo Faylinn - Las aristas de vuestra escama son casi idénticas, aunque la de la derecha sea diez veces más grande. La de la izquierda es vuestra escama de serpiente, y la otra es más o menos del tamaño de la escama de un dragón.
- Entonces, ¿coinciden?, pregunté con ganas de saber si era de Maléfica.
- Creemos que sí. O hay dos criaturas distintas con idénticos patrones de aristas, o esta criatura puede adoptar dos formas. Pensamos que es el segundo caso porque sería prácticamente imposible encontrar dos criaturas con estas marcas específicas.
-¿De dónde es la escama de dragón? ¿Es de Maléfica?, preguntó Ben.
- No exactamente, respondió Faylinn.
-¿Qué significa eso? ¿De qué es?
- La escama no es de ninguna criatura que tengamos en nuestros archivos. Por más que lo intentamos, no conseguimos encontrar una coincidencia, hasta que Lexi Rose recordó que habíamos recibido algo parecido hacía poco.
Faylinn nos llevó hasta otra pantalla en la que salían dos enanitos asustados en el interior de una mina.
- Como sabéis, a las hadas nos gusta estudiar los aspectos de la naturaleza, y pedimos que si alguien de Áuradon descubre algo nuevo en el mundo natural, nos lo envíe para añadirlo a nuestra colección. Recientemente, unos enanitos estaban cavando una mina nueva en la Cueva Remota y se toparon con algo fuera de lo común. Mirad aquí - dijo señalándonos la pantalla - Poco después, los enanitos cerraron esa explotación minera. Pensaban que el túnel estaba embrujado, aunque nunca vieron nada. Sentían una presencia extraña. Uno de ellos, fue el sobrino de Sabio y se fijó en las escamas moradas y las llevó al archivo.
- La Cueva Remota está cerca de Charmington. Y Camelot está justo al norte de allí. El dragón debe de haber usado esos túneles para entrar y salir, y por eso los hombres de Arturo nunca lo atrapan. Necesito un equipo para entrar en esa mina.
- Los enanitos enviaron un mapa, o sea que deberíais encontrar la entrada fácilmente. Os haré una copia.
- Un momento - dije extendiendo el brazo - Todavía no nos habéis dicho si las escamas son de Maléfica.
- Me temo que todavía no lo sabemos. No tenemos una muestra de Maléfica. La espada del Príncipe Felipe se limpió hace años. Pero si podéis enviar una del lagarto que hay en la biblioteca, os lo podríamos decir fácilmente.
- Gracias. Enviaré a mis hombres con una muestra en cuanto pueda. Me ha sido de gran ayuda, dijo Ben.
Ya íbamos de camino al coche cuando Faylinn vino volando hasta nosotros.
- Ben, Tania, este dragón que se transforma...aunque no sea Maléfica, es increíblemente peligroso. Y si puede cambiar de forma y tamaño, su magia es extraordinariamente potente. Debéis estar preparados para luchar con hechizos del mismo nivel. Conozco las reglas de Áuradon, así que no doy este consejo a la ligera.
- No iremos solos, no te preocupes. Le diré al Mago Merlín que nos encontraremos en la Cueva Remota tan pronto como sea. Y esta vez puede traer su varita. Sé que se muere de ganas de usarla.
- Me lo imagino, dijo Faylinn.
A pesar de que el Mago Merlín nos iba acompañar, Ben y yo temíamos que algo saliera mal y el dragón arrasara Áuradon por completo. Y también, nos preocupaba no volver a ver a Mal, Evie, Carlos y Jay nunca más. En eso, Faylinn se acercó y, amablemente, dijo:
- Recordad, cuando os asalte la duda, pensad en algo feliz y encontraréis el camino.
- Gracias por todo, Faylinn, dije con una dulce sonrisa.
Y así fue como Ben y yo dejamos atrás la Hondonada de las Hadas y Nunca Jamás y nos dirigimos de nuevo al continente. Pero seguíamos sin volver a la academia, porque ahora íbamos hacia la Cueva Remota. Teníamos una criatura que detener.
- Oye, Tan - dijo Ben mientras conducía - Has estado genial todo este rato. Si quieres, puedes volver a la academia. Entiendo que está siendo un viaje largo y tras el día de ayer, estarás cansada.
-¿Qué?, pregunté, sorprendida.
Con lo bien que me lo estaba pasando yendo de un sitio a otro de Áuradon y con la tremenda aventura que estaba viviendo, no me apetecía para nada quedarme en la academia. Aún no había llegado la parte interesante de la misión.
- Nos enfrentamos a un gran peligro y puede que prefieras quedarte a salvo. Tal vez ya hayas tenido suficiente.
-¿Suficiente? Créeme, Ben. Yo nunca tengo suficiente. Esto es lo mío. El riesgo, la aventura, no parar quieta...¡esto es lo que llevo esperando desde que vine a la Academia Áuradon! Un viaje, una misión para salvar el reino. No quiero quedarme de brazos cruzados. No quiero parar hasta llegar al final de este asunto.
-¿En serio?, preguntó Ben, sonriente.
-¡Claro! No te he acompañado para dar un tour por Áuradon. Estoy aquí para detener a ese dragón y no me iré a casa hasta que lo consigamos.
-¡Bien dicho, amiga! Entonces, no se hable más. ¡A la Cueva Remota!, dijo Ben, emocionado chocando el puño conmigo.
- Sí, hay que mandar a ese monstruo a donde le corresponde estar, añadí yo.
Nos esperaba una lucha difícil y, exactamente por eso, Ben y yo teníamos que estar más unidos que nunca. Ese dragón que había arrasado parte de nuestro querido continente tenía que largarse ya.
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La historia de Tania Porter
Novela JuvenilHola, soy Tania Porter y soy la hija de los legendarios Tarzán y Jane. Soy una chica de selva, una loca curiosa, interesada por las aventuras y el riesgo. Os contaré mi historia, las aventuras que viví mientras estudiaba en la Academia Áuradon y cóm...
