No pude evitar sonreír cuando me enteré de que el funeral de Dumbledore iba a ser en Hogwarts y que allí mismo sería su tumba. Eso me daba una oportunidad invaluable de recuperar los horrocruxes de Tom y no la iba a desperdiciar. Ya me había explicado bien cómo eran y yo estaba lista para ir por ellos mientras él recuperaba los demás. Le pedí a Adrian que me acompañara y aprovechamos la gran cantidad de personas que asistieron a la ceremonia para pasar inadvertidos. Nos ubicamos en donde llamáramos menos la atención y esperamos a que la ceremonia iniciara. Me asusté un poco cuando sentí que alguien me tocaba el hombro. Lentamente me volví para ver de quién se trataba y mi sorpresa fue muy grande cuando me encontré con los rostros sonrientes de Tonks y Remus.
—¡Hola, Cass! —saludaron.
—¡Hola! —dije, y esbocé una sonrisa amable—, no esperaba que me reconocieran.
Me oculté mejor el cabello debajo de la capucha de la capa y me fijé en que estaban tomados de la mano.
—No nos íbamos a quedar sin decirte al menos hola —dijo Tonks, y se acomodó un mechón de su llamativo cabello rosa detrás de la oreja.
—Me alegra saludarlos —dije, con toda sinceridad.
Los dos sonrieron e intercambiaron una mirada cariñosa.
—Ahora estamos en una relación —me contó Remus.
—¡Felicidades! —exclamé— hacen una muy bonita pareja.
—Gracias —dijo Tonks.
Los dos se veían muy felices juntos y yo estaba feliz por ellos, ambos eran buenas personas y se lo merecían. La llegada de algunos funcionarios del ministerio nos avisó que pronto iniciaría la ceremonia, así que llegó el momento de poner fin a nuestra breve conversación.
—Nos vemos luego, Cass —dijo Remus.
—Adiós —dije, y sonreí.
—¿Tendrás problemas si te escribo cartas? —preguntó Tonks mientras ponía su mano sobre mi hombro.
—Claro que no, escríbeme cuando quieras —le respondí.
Nos dimos un breve abrazo y fueron a sentarse en un lugar alejado. Esperamos un rato más, hasta que supe que era el momento adecuado para llevar a cabo mi misión.
—Vamos —susurré en el oído de Adrian y lo tomé del brazo.
Caminamos a paso rápido hasta la oficina del director. Draco nos esperaba, recostado en la pared y yo me acerqué para darle un abrazo rápido.
—Hermanito —dije.
—Hola, Cass —saludó.
Entramos en la oficina y cada uno de nosotros comenzó a buscar en un lugar diferente. Traté de no hacer mucho desorden, y de encontrar rápido lo que estaba buscando, pero después de un rato, comencé a perder la paciencia.
—Cass —me llamó Adrian, que estaba buscando en los cajones del escritorio.
Dejé el libro que tenía en la mano en su sitio y fui hasta donde estaba.
—¿Lo encontraste? —pregunté.
—No — respondió—, pero mira esto.
Me entregó un trozo de pergamino escrito a mano con la perfecta caligrafía de Dumbledore, lo tomé y me dispuse a leerlo.
De las tres reliquias de la muerte:
La varita de saúco: En mi poder desde el duelo con Gellert Grindelwald en 1945.
La piedra de la resurrección: en un anillo que perteneció al abuelo de Tom Riddle, y que este convirtió en uno de sus horrocruxes. (Por encontrar)
La capa invisible: Pertenece a Harry Potter.
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𝓔𝓵 𝓻𝓮𝓰𝓻𝓮𝓼𝓸 𝓭𝓮𝓵 𝓱𝓮𝓻𝓮𝓭𝓮𝓻𝓸 || 𝓣𝓸𝓶 𝓡𝓲𝓭𝓭𝓵𝓮
Fanfiction«Soy un recuerdo, guardado en un diario durante cincuenta años». Lucius Malfoy le entrega el diario de Tom Riddle a la pequeña Ginny Weasley, y encarga a su hija mayor, Cassiopeia Malfoy, la misión de vigilarla de cerca. ¿Qué pasaría si el gran Har...