Otra atualizacion hoy porque estoy malita y si me muero no habré escrito todo esto en vano.
Advertencia: El final tal vez no les guste.
.
Día 7: Venganza
1691
Elsa suspiró enamorada al ver al chico de cabellos marrones escondido entre los árboles, el sudor resbalaba por su torso desnudo mientras cortaba leña.
–Te resfriaras– le dijo repentinamente.
Jack saltó sorprendido al escuchar su voz –Hey, ¿Qué haces aquí?– preguntó apenado tomando su camisa para ponérsela.
–Tu madre me pidió que te trajera esto– le entregó la cesta cubierta donde había unas rebanadas de pan y mermelada –Esta preocupada porque has trabajado todo el día–
–Gracias– dijo él sonriendo al momento de tomar la cesta –Estoy bien– mintió, la verdad era que estaba ya muy cansado.
–Hemos sido amigos desde niños, desde la muerte de mis padres, para ser exactos– dijo ella sentándose a su lado –Se cuando mientes. También sé que esta leña no solo es para tu familia, también cortaste la que necesitaba; te lo he dicho, no tienes por qué hacer mis trabajos– ella se sentía culpable.
Jack se rio –¿De verdad piensas cortar leña con esos bracitos?– preguntó pellizcando con cariño sus delgados brazos.
Elsa jadeó ofendida –Jackson Overland, eres hombre muerto– de inmediato comenzó una persecución en el bosque por parte de los dos jóvenes, él se escondía, pero ella siempre lograba encontrarlo y antes de poder atraparlo, él escapaba.
Hasta que finalmente ella logró derribarlo haciéndolos caer a ambos.
–¿Estas bien?– preguntó él en medio de risas.
–Lo estoy– dijo ella riendo.
Ambos se callaron al darse cuenta de que la posición en la que estaban era bastante comprometedora, con él sobre ella.
–Yo... yo no corto leña para ti porque crea que no puedas hacerlo, lo hago porque quiero demostrarte que me importas– confesó repentinamente.
Elsa tragó saliva nerviosa sin saber que decir.
Jack pretendió ponerse de pie al notar su incomodidad, pero ella se lo impidió al tomarlo del cuello V de su camisa y halarlo hacia sus labios hasta que estos se juntaron en un beso apasionado.
Un año después se encontraron viviendo juntos, casados y felices en una cabaña un poco alejada del resto del pueblo ya que ambos disfrutaban del bosque.
–Jack– Elsa llamó a su esposo quien cortaba leña –Se está haciendo tarde, entra– le dijo con cariño.
Él chico detuvo sus actividades, pero antes de poder responder comenzó a toser un poco –En seguida– respondió en medio de los reflejos.
–¿Estuviste cortando leña sin camisa de nuevo?– preguntó acercándose a él –Te dije que podrías resfriarte– lo envolvió en su chal y frotó su espalda.
–Estaré bien– dijo restándole importancia al asunto y entrando con ella a la cabaña.
Pero eso no ocurrió, dos semanas después, Jack se encontraba en cama totalmente indispuesto y sin poder parar de toser.
Elsa, mientras, revolvía el extraño menjurje que burbujeaba en la olla sobre el fuego. Insegura, volvió a leer uno de los muchos libros que reposaban entre el desorden de plantas y otros elementos de la cocina. Ella se había aventurado sola al pueblo y pueblos vecinos a buscar algo, cualquier cosa que le ayudara a salvar la vida de su Jack, que cada día se apagaba más.
ESTÁS LEYENDO
Jelsa one-shots
RandomUn recopilatorio de historias Jelsa que rondan por mi cabeza. Un poco de todo.
