Feliz Halloween a todos 🎃 🥳
Cuando no suba One-shot en esta fecha es porque me morí.
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Jack caminaba con su bolsa de dulces aferrada en su mano izquierda, mientras que con la derecha sujetaba la de su abuelo. Ambos caminaban por las calles del vecindario más acomodado de la ciudad en aquella noche de Halloween. Su abuelo siempre tenía las mejores ideas: se le había ocurrido llevarlo a pedir dulces en esa zona, asegurándole que los mejores dulces estarían ahí. Y, aunque Jack solo tenía seis años, la idea le pareció muy lógica.
Cuando su madre le preguntó de que quería disfrazarse ese año, él ya lo tenía muy claro: deseaba ser un guardia real, como los de las películas, para pelear con espadas y proteger al reino. Su madre batalló un poco para ejecutar la idea, pero al final lo vistió con pantalones marrones, una camisa blanca y un chaleco de cuero sintético debajo de una gran capa azul rey. Para completar el conjunto, le colocó lo más importante: una espada de madera que colgaba de su cinturón. Antes de dejarlo en casa de su abuelo, le tomó miles de fotos; se veía tan adorable que odiaba tener que perderse esa noche, pero debía cubrir la guardia nocturna en el hospital.
A pesar de que a Jack le habría gustado estar con su madre, adoraba a su abuelo. Era un hombre bastante bonachón, y su acento ruso le parecía chistoso.
–¡Mira, abuelo!– el niño de cabellos castaños y rebeldes comenzó a brincar, señalando un inflable de tres metros de altura en forma de fantasma que se mecía fuera de casa.
–¿Lo ves? Te dije que estas personas tenían dinero– su abuelo lo llevó hacia la entrada de la gran y elegante casa.
Llegaron casi corriendo y se formaron en la fila de niños y adultos que esperaban recibir dulces de los dueños. Jack observó el resto de la decoración: todo cubierto de telarañas falsas y luces naranjas. La fila se le hizo eterna, aunque en realidad pasaron solo unos minutos antes de llegar al recibidor. Adentro también había murciélagos colgando del techo y arañas falsas bajando por las paredes. Jack sonrió, impresionado.
–Oh, mira eso– alzó la vista para ver un adulto rubio vestido de vampiro, que lo observaba sorprendido –¿Eres un caballero?– preguntó.
Jack negó con la cabeza –Soy un guardia real–dijo, mostró la espada y el emblema en la parte trasera de la capa.
–¡Es verdad!– exclamó el hombre, girando la cabeza –¡Iduna!–
Una mujer vestida de vampiresa se asomó tras una pared, cargando a una niña pequeña disfrazada de hada
–¿Sucede algo?– preguntó. No hubo necesidad de que el hombre respondiera. Al ver a Jack ella jadeó emocionada –Oh, Agnarr, ¿no es perfecto?–
El hombre asintió –Deberías traer a Elsa–
La mujer se dirigió al abuelo de Jack –¿Es su padre?–
–Abuelo– respondió el hombre, sonriendo.
–Sé que esto es repentino, pero... ¿le importaría si le tomamos una foto a su nieto con nuestra hija? Ella se disfrazó de princesa, y creo que verían muy tiernos juntos– preguntó ella.
–¿Qué opinas, Jack?, ¿Quiere tomarte una foto?– preguntó, buscando su consentimiento.
Jack lo pensó un momento.
–Creo que sí– respondió. No era algo que emocionara, pero tampoco le molestaba.
–Perfecto, iré por ella. ¿Podrían esperar aquí?– Iduna los invitó a sentarse en el sillón del recibidor mientras su esposo seguía repartiendo dulces.
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Jelsa one-shots
RandomUn recopilatorio de historias Jelsa que rondan por mi cabeza. Un poco de todo.
