Hoy, 21 de noviembre, es un día especial para el fandom de El Origen de los Guardianes, ya que es el aniversario del estreno de la película (9 años) y el cumpleaños oficial de nuestro amado Jack Frost. Decidí improvisarle un pequeño one-shot dedicado a esta fecha, por lo que podría tener un par de errores. Igual, FELIZ CUMPLEAÑOS JACK.
P.D.: Vayan a mentarle la madre a Dreamworks por no publicar nada sobre el tema el día de hoy. CTM DREAMWORKS, OJALÁ DISNEY TE COMPRE, POR ANDAR INFRAVALORANDO UNA DE TUS MEJORES PELICULAS.
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Elsa de Arendelle caminó de puntillas para evitar hacer ruido con sus flats color champagne, con la sigilosa habilidad de un ratoncillo giró la perilla de la puerta pintada de blanco abriéndola lo suficiente para poder asomar la cabeza dentro de la medianamente ordenada habitación de Jack Frost; pudo ver al mismísimo chico cubierto hasta la cabeza con el edredón, solo sobresalían unos cuantos mechones peliblancos. Sonrió al ver el libero sube y baja de la respiración del muchacho, quien parecía seguir en el quinto sueño.
Sin necesitar más confirmación que esta, entró en silencio y caminó hasta la cama para inclinarse hacia Jack –Hey, buenos días– le dijo con voz suave y melodiosa.
Él muchacho respondió con un gemido ronco.
–Despierta dormilón– le sacudió el hombro con gentileza.
Esto fue lo suficiente para que Jack se descubriera la cabeza y abriera un ojo en dirección al reloj que tenia en la mesita de noche.
–Son las 8:00 am de un domingo, Elsa– la miró adormilado –¿Por qué estás aquí tan temprano?– preguntó aguantando un bostezo.
Ella le peinó un mechón de cabello que quedó completamente levantado hacia arriba debido a la posición en la que durmió.
Elsa soltó una pequeña risa –¿No sabes que día es hoy?– preguntó.
Jack parpadeó –¿Domingo?– respondió.
Esto la hizo reír de nuevo –Domingo 21 de noviembre– le aclaró –Es tu cumpleaños–
En ese momento Jack se dio cuenta de que Elsa tenia en una de sus manos una pequeña caja de regalo envuelta a la perfección.
–Ábrelo– lo animó poniéndole la caja en el regazo.
El le sonrió y se enderezó sentándose para comenzar a abrir la cajita, dentro encontró un sobre el cual examinó sintiéndose extrañado, la miró con desconfianza y ella solo le hizo un movimiento con las manos para que él prosiguiera.
Jack abrió el sobre encontrándose con algo dentro.
–¿Cupón para un Día de Sí?– arqueó la ceja confundido.
Elsa asintió –Lee las letras pequeñas– le señaló con el dedo índice.
Un día en donde todo lo que desees será un sí.
Leyó él –¿Así que hoy dirás que sí a todo lo que pida?– preguntó.
Recibió un asentimiento como respuesta.
De inmediato se le pintó la sonrisa traviesa en el rostro y brincó de la cama para correr su baño a tomar una ducha y arreglarse, en menos de 15 minutos bajó para encontrarse a Elsa sentada en la mesa de la cocina charlando con Emma y su madre.
–Desayuno de cumpleaños– le dijo su madre con tono cantarín poniendo frente a su silla una pila de panqueques recién hechos y bañados en chocolate –Feliz cumpleaños, mi bebe– tomó su rostro para besarle la frente y este solo sonrió y se sentó al lado de Elsa y su hermana.
–¡Feliz cumpleaños, Jack!– Emma le abrazó y le entregó una tarjeta –Es de parte mía y de mamá– dentro de la tarjeta de cumpleaños encontró un sobre con un par de entradas para el parque de diversiones, él miró a su hermanita quien le guiñó el ojo.
Él sonrió –¿Quieres ir conmigo?– le preguntó a Elsa.
–Sí– respondió con fidelidad a su promesa.
Después de desayunar ambos condujeron hasta el parque de diversiones ubicado en Anaheim, a unos 50 minutos desde su casa. Tan pronto llegaron se alegraron de que el lugar no estuviera tan concurrido como solía estarlo, sobre todo un domingo, por lo que se sintieron con suerte.
Jack obviamente usó su privilegió para hacer que Elsa subiera con él a todos los juegos interesantes, haciendo una pausa en la tarde para comer. después de una segunda ronda de juegos Jack pudo notar como su compañera y su ánimo decaían, al igual que la luz solar, por lo que pensó que tal vez era tiempo de volver, pero no sin antes un último sí.
–¿Estas bien?– le preguntó él a Elsa quien asintió con una sonrisa falsa –Ven, es por aquí– la guio al inicio de la fila.
–Uh, no, la fila de las góndolas que se mueven es aquella– la rubia señaló la otra fila para la atracción de emociones fuertes.
Jack rio –Ya fueron muchas emociones por hoy, tomemos la vista panorámica– tomó su mano para que ambos entraran a la fila de las góndolas que no se movían. después de varios minutos de esperar finalmente ingresaron a una de las góndolas.
–¿Quieres sentarte conmigo?– preguntó él y ella asintió tomando lugar al lado de él.
–Esto es agradable– dijo Elsa aliviada de al fin tener algo de tranquilidad.
Jack asintió mientras la veía abrazarse a si misma –¿Tienes frio?– le preguntó.
–Solo un poco– admitió sabiendo que no haber traído una chaqueta no fue buena idea.
–Ven aquí– le ofreció su brazo y ella aceptó acercándose más a él permitiéndolo que la rodeara con este, se relajó e inclinó su cabeza hasta que esta se recargó en su hombro, él apoyó su cabeza contra la de ella y dejaron el tiempo transcurrir en la comodidad de la presencia silenciosa del otro.
Al volver, Jack pasó primero a casa de Elsa para dejarla en la seguridad de esta.
–¿Te gustó tu cumpleaños?– preguntó ella nerviosa.
–Me encantó– respondió con honestidad –pero... tengo una última petición– dijo desabrochando su cinturón para poder enfrentarla cara a cara.
–¿Qué es?– cuestionó ella con curiosidad.
–Pero no es algo a lo que tengas que responder sí por obligación, solo a menos que sea algo que desees hacer– comenzó con nerviosismo –¿P-puedo besarte?– finalmente soltó las palabras que tanto había deseado preguntar desde hace años.
La escuchó respirar profundamente y la observó fijando sus ojos azules como zafiros en él, se notaba que la petición la había tomado por sorpresa.
Él sonrió –Esta bien, como dije, no es algo a lo que tengas que responder si– dijo abriendo la puerta del piloto –Te acompaño a la puerta– se bajó para abrir la del copiloto y en cuanto lo hizo una Elsa decidida se plantó frente a él para tomarlo por el cuello de la sudadera azul y acercándolo a su rostro.
–Sí, si quiero– respondió ella con un susurró mientras sus ojos se cerraban y se inclinaba hacia él al mismo tiempo que Jack hasta que sus labios se juntaron en una explosión de oxitocina se generó en su cerebro y recorrió cada pulgada de su cuerpo drogándolos de ese sentimiento denominado enamoramiento.
Al separarse ambos se sonrieron con ojos brillantes.
–Y Sí siempre será la respuesta a esa petición– dijo ella de forma juguetona trazando una línea por todo su mentón.
–Mhhh, este es el mejor regalo de todos– rio nervioso y atontado por el momento.
–De nada, cumpleañero– ella besó sus labios una ultima vez antes de caminar hasta su casa dejando a Jack petrificado en su lugar en un estado de éxtasis total, después de unos minutos reaccionó y comenzó a dar brincos y volteretas alrededor de su auto mientras reía de emoción por el mejor maldito cumpleaños de toda su vida.
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Jelsa one-shots
AcakUn recopilatorio de historias Jelsa que rondan por mi cabeza. Un poco de todo.
