Y como ya es el día 2 de julio ala... aquí esta el otro xdddd
PARKOUR...
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Elsa no era alguien muy dada a abrazar a las personas, los únicos que gozaban de ese privilegio eran Anna, su prima Rapunzel y un par de veces su cuñado Kristoff. Eso era algo que Jack sabía cuándo comenzó a salir con Elsa; a decir verdad, se encontraba bastante sorprendido que ella hubiera accedido a salir con él, era el hombre más afortunado del mundo por ello. Pero había un pequeño detalle.
No tenía ni idea de cómo abordar el tema del romance con Elsa.
Hasta ahora no se había animado más que a tomar su mano y había resultado bastante bien, ella no lo había rechazado, pero cada que intentaba saludarla con un abrazo ella parecía tensarse de inmediato y optaba por no hacerlo.
–Tal vez voy muy rápido– pensó él viendo el calendario de su celular y haciendo cuentas sobre cuánto tiempo había pasado desde su primera cita.
–Han salido por tres meses– le dijo Hipo, su mejor amigo –A mí me parece que es tiempo de hablarlo con ella, pregúntale sobre ello–
Jack hizo una mueca pensante –Supongo que no tengo opción– dijo poniéndose de pie para tomar las llaves de su auto.
–¿A dónde vas?– preguntó Hipo extrañado.
–A hablar con Elsa– respondió con simplicidad.
Hipo parpadeó –¡No me refería a ahora!– exclamó viendo a su amigo irse sin escucharlo.
Una estuvo frente a la puerta del departamento de ella comenzó a arrepentirse. Ni siquiera había llamado o mandado un mensaje para avisarle que vendría.
Se abstuvo de llamar a la puerta y se dio media vuelta para dirigirse de regreso al ascensor, en cuanto las puertas se abrieron se topó con la inesperada sorpresa de ver a su adorada Elsa dentro de este.
–¿Jack?– los ojos de ella se abrieron con el mismo grado de sorpresa al verlo –¿Qué haces aquí?– pareció entrar en pánico.
Jack ladeó la cabeza dándose cuenta de varias cosas. Elsa usaba nada más que unos joggers y una camiseta demasiado grande para ella, además de que no usaba ni una pizca de maquillaje, su cabello estaba algo despeinado y en sus manos llevaba una bolsa de compras.
Para él, ella seguía viéndose perfecta, pero era extraño verla tan informal; Elsa siempre estaba impecable y elegante, no había día que no usara sus zapatillas de aguja, no importaba si su cita seria solo una simple caminata por el parque.
–Lamento haber venido sin avisar...– se apresuró a sostener la puerta del elevador cuando esta quiso cerrarse, permitiéndole salir de este –Es una tontería, pero necesitaba verte–
–Me veo terrible– notó su rostro enrojecer –No se supone que debas de verme así– se cubrió el rostro con la mano libre.
Él con cuidado hizo que lo mirara –¿De qué hablas?, eres bellísima–
Esto pareció ponerla aún más nerviosa –¿T-te gustaría entrar?– preguntó apenada.
Jack asintió.
En cuanto la puerta del apartamento de Elsa se abrió, Jack supo que se vería justo como él creía. Limpio y ordenado.
–¿Te gustaría algo de beber?– preguntó Elsa dejando la bolsa de compras sobre la barra.
Jack pensó un poco –¿podría tomar un vaso de agua?– preguntó.
Ella sonrió –Lo prepararé– caminó hacia su cocina –Siéntate– ella señaló los bancos de la barra y él aceptó.
Tomó asiento mientras la veía tomar un vaso de vidrio limpio y comenzar a llenarlo con agua –¿Te gustaría algo de hielo?– le preguntó.
Jack asintió –Por favor–
Cuando Elsa se acercó a su refrigerador y alzó la mano para alcanzar la manija se detuvo para doblarse sobre su estomago de forma repentina.
Jack se alarmó en seguida y no dudo en ponerse de pie para acercarse a ver lo que sucedía –¿Elsa?, ¿Qué sucede?– preguntó preocupado al escucharla gemir de dolor.
–Lo siento, lo siento– se disculpó apoyándose contra la puerta del refrigerador.
Jack supo que obviamente algo le dolía –¿Qué te duele?– preguntó.
Ella solo alcanzó a levantar la mirada para verlo a los ojos.
–Oh– él no necesitó de palabras para comprender lo que pasaba –¿No tienes algún medicamento?– preguntó intentando ayudarla.
Ella asintió –Esta en la bolsa– respondió.
Jack corrió hacia esta y buscó desesperado entre las cosas hasta encontrar la cajita, luego se acercó para tomar el vaso de agua que sería para él y le tendió ambas cosas a Elsa, quien le dio las gracias y se embutió uno de los comprimidos tomándolo de un trago.
–¿Te gustaría sentarte?– preguntó Jack tomando las cosas de la mano de Elsa para dejarlas a un lado.
Ella negó con la cabeza.
–¿Qué tal si te recuestas un poco?– propuso.
–Está bien– él le ayudó a llegar hasta su habitación y la arropó un poco en cuanto ella se acostó en su cama.
Notó que sobre el buró había un objeto que reconoció de inmediato, su madre y hermana usaban una de esas bolsitas de gel para aliviar los cólicos en esos días.
–Aguarda– la tomó y se dirigió hacia la cocina para meter la bolsita de gel al microondas por unos segundos. Una vez estuvo lista la metió en su funda y volvió a la habitación donde Elsa se retorcía.
Le partía el alma verla sufrir así.
–Uh, esto tal vez ayude– descubrió las sábanas solo para colocar la bolsita de gel sobre su vientre –¿está bien esto?– le preguntó.
Ella asintió en silencio.
–¿Hay algo que pueda hacer por ti?– preguntó acariciándole la cien con el dedo pulgar.
–¿Podrías acostarte a mi lado?– preguntó con ojos tristes y suplicantes.
Él asintió en seguida –Por supuesto que si– dijo acomodándose a su lado sin abrazarla, respetaría su espacio.
–¿Está bien así?– cuestionó nervioso.
Elsa hizo un pequeño puchero y se acercó hasta que su cabeza se recostó sobre su pecho, él sintiendo su corazón acelerarse bajó su brazo lentamente hasta abrazarla.
–Así esta perfecto– dijo ella con voz suave.
Jack no respondió nada, solo comprendió que Elsa solo iba a su ritmo y que, si él de verdad la quería, no tenía que importarle ir lento. Y así fue, se recostó y comenzó a disfrutar de su paseo.
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Jelsa one-shots
RandomUn recopilatorio de historias Jelsa que rondan por mi cabeza. Un poco de todo.
